Solo podemos llegar a
acuerdos comerciales con cosas que tengan valor económico. Si no tiene nada que
pueda interesar a sus potenciales clientes, no le comprarán nada. Puede que le
parezca obvio, pero es increíble constatar la cantidad de profesionales del
mundo de los negocios que entra en el mercado con un producto que no interesa
al mercado. Por esta razón
resulta tan importante desarrollar y comprobar la oferta mínima viable
económicamente (OMVE): es la mejor manera de verificar si ha creado algo con
valor que puede vender antes de invertir en su producción los ahorros de su
vida.
Josh Kaufman
Las cinco claves de un Producto Mínimo
Viable
POR
CLARISA SEKULITS
Antes
de tirarse a la piscina merece la pena poner a prueba el producto. Para conseguirlo se puede recurrir a
herramientas como prototipos, versiones beta o cuestionarios a clientes.
Dropbox es una de las empresas más
populares de Silicon Valley. Sin embargo, sus comienzos no fueron fáciles. Su
creador, Drew Houston, no conseguía convencer a los inversores para que
apostasen por su producto. Así que decidió grabar un vídeo en el que arrastraba
archivos a la carpeta de Dropbox. El vídeo obtuvo 75.000 visitas en un solo
día. Hoy la empresa vale cerca de mil millones de dólares y cuenta con más de
500 millones de usuarios registrados.
El vídeo de Drew Houston es un ejemplo de
MVP, que son las siglas en inglés de Producto Mínimo Viable. El concepto se
enmarca en la metodología Lean Start Up, cuyo objetivo es reducir el riesgo a
la hora de lanzar un producto. "Un MVP es un experimento que ayuda a
aprender cosas sobre nuestro producto o modelo de negocio. No tiene por qué ser
un producto per se", explica Néstor Guerra, profesor de Business Design y
Lean Startup en EOI .
1.
En
qué consiste: El MVP varía
enormemente en función del sector: desde el prototipo de una turbina
hasta la versión beta de un software. Lo importante es que permita extrapolar
información relevante. Como explica Alberto Moratiel, profesor de
Emprendimiento de Esic Emprendedores, un MVP puede ser cualquier cosa. Todo
depende del objetivo que se persiga con él. Si se quiere averiguar si hay demanda para un determinado
producto, se puede realizar un cuestionario con preguntas abiertas, monitorizar
los likes en Facebook o realizar un elevator pitch sobre el producto o servicio.
Si se desea testar el concepto de negocio, se puede optar por un prototipo, una
versión beta o un vídeo demostrativo. Y para poner a prueba el propio producto
valdría recurrir a una plataforma de crowdfunding. Todos ellos son ejemplos de
MVP.
2.
Cuándo
es necesario: Cualquier empresa se puede beneficiar de un MVP siempre y cuando haya un
elemento de su negocio que le genere incertidumbre y que necesite testar.
3.
Cuánto
cuesta: No existe una cuantía máxima o mínima. Todo depende de lo que estemos
dispuestos a invertir con tal de crear el producto ideal y, lo que es más
importante, reducir el
riesgo de que fracase. Hay que tener en cuenta que la finalidad de la inversión
es obtener información, no generar un producto que sea rentable. Otro
condicionante importante es el plazo del que se disponga. Lo ideal es repetir el
experimento las veces que sean necesarias. En cada repetición el MVP irá
cambiando para incorporar las mejoras que se hayan ido aprendiendo, hasta que
finalmente se consiga llegar al producto final que cubre las necesidades del
mercado.
4.
A
quién va dirigido: En función del objetivo que se persiga, el Producto Mínimo
Viable estará orientado a un tipo de cliente u otro. Cuando se quiere probar un
producto antes de lanzarlo al mercado, lo habitual es recurrir a los early
adopters, que suelen ser los primeros en comprarlo y los que más pueden ayudar
a mejorarlo. ¿Cómo localizarlos? Como explica Néstor Guerra, cumplen tres
características: son
personas que tienen un problema que podemos resolver; es un problema que han
intentado solucionar; y tienen presupuesto para probar cualquier solución.
5.
Cómo
sacarle partido: Para obtener el máximo de información, hay que obtener
métricas cuantitativas y también cualitativas. Moratiel recomienda "tener
una relación cercana y periódica con nuestros primeros clientes".
Pasos para testar una app
"El
mayor riesgo de una 'start up' es crear algo que nadie quiera", afirma Javier Fuentes, cofundador de
Hoppin junto a Miguel García-Casarrubios y Jaime Pérez. La idea de estos tres
emprendedores era crear una 'app' gratuita que permitiera programar las compras
en función de un condicionante. Por ejemplo, adquirir un móvil cuando caiga por
debajo de un determinado precio. El concepto tenía sentido, pero había que
comprobar si realmente había demanda. Para ello realizaron diversas entrevistas
con potenciales usuarios y tiendas online. "Ahí comprobamos que aparentemente
había necesidad para un producto como el nuestro", dice García. Después
elaboraron un MVP. "Era una simulación muy sencilla donde se podían poner
reglas de precios. Estaba vinculada a productos reales, pero todavía no se
podían comprar de forma efectiva", comenta. El equipo realizó diversas
entrevistas y 'focus group' donde mostraba la simulación. De ahí extrajeron las
primera métricas, sobre todo cualitativas. Gracias a ellas han conseguido
cerrar la primera ronda de financiación (70.000 euros) entre diversos 'business
angels'.
EJEMPLOS DE MVP
¾ 'Elevator pitch'. Una breve presentación
sobre el proyecto empresarial que se dirige a posibles clientes e inversores. Debe condensar las
claves del negocio de un modo que llame la atención.
¾ 'Landing page'. Una página web simplificada en la que se detallan
las características de un producto. Se puede incluir un formulario para
que los usuarios interesados se inscriban.
¾ Prototipo.
El primer diseño de un producto. Su
fabricación suele ser más sencilla y más barata que la del producto final, pero
tiene que contar con un mínimo de características para que el 'feedback' del
mercado sea relevante.
¾ Versión beta. La versión preliminar de un
software. Se dirigen a
usuarios de prueba para que detecten errores y hagan sugerencias.
¾ Crowdfunding. Es una vía de financiación
colectiva habitualmente a través de una plataforma online. Además de recabar fondos permite
probar si la idea de negocio es viable.
