martes, 15 de diciembre de 2020

La reciprocidad - Josh Kaufman


 

La reciprocidad

Por: Josh Kaufman

 

Los regalos nunca salen gratis: el que da y el que recibe quedan unidos en un bucle de reciprocidad.

MARCEL MAUSS, sociólogo y antropólogo francés

 

La «reciprocidad» es el intenso deseo que muchos sienten de devolver favores y regalos, beneficios y recursos. Si alguna vez, tras regresar de las vacaciones, ha recibido un detalle de alguien cuando a usted no se le había ocurrido regalarle nada, sabrá lo incómoda que puede resultar la experiencia. Cuando alguien tiene una atención con nosotros, nos gusta devolverle la atención.

 

Como fuerza social, la reciprocidad es una de las tendencias psicológicas primordiales que subyacen a toda cooperación humana. La reacción instintiva de «ráscame tú que te rasco yo» es muy poderosa y genera amistades y alianzas. A lo largo de la historia, para los poderosos una de las maneras de conservar el poder ha sido obsequiar con un presente. Al celebrar magníficas fiestas u otorgar títulos y tierras con prodigalidad, los dirigentes acrecentaban su influencia y amasaban gran cantidad de favores, que, cuando los tiempos lo exigían, podían pedir que se les devolvieran.

 

Lo malo es que el deseo de reciprocidad no está necesariamente en consonancia con el beneficio original que implica. En Influir en los demás, Robert Cialdini expone un ejemplo de reciprocidad en el contexto de las ventas de automóviles. Los vendedores suelen ofrecer a sus potenciales clientes un pequeño obsequio de entrada: «¿Puedo ofrecerle un café? ¿Le apetece agua con gas, natural, unas galletas…? Póngase cómodo, como si estuviera en su casa».

 

Parece un gesto de hospitalidad normal y corriente. No lo es. Aceptar este sencillo ofrecimiento crea la necesidad psicológica de la reciprocidad e inclina sutilmente la balanza a favor del vendedor. Los compradores potenciales de un automóvil que aceptaron este detalle se sintieron más inclinados a comprar un coche, a añadir accesorios opcionales y a claudicar ante unos términos económicos menos atractivos. Como resultado, estos clientes gastaron miles de dólares más que los clientes que no aceptaron nada del vendedor mientras negociaban. No parece lógico, porque lo que le cuestan al vendedor el café o las galletas es una ridiculez, pero la reciprocidad incrementa las probabilidades de que el comprador devuelva el favor haciendo más concesiones de las que debería.

 

Si puede ofrecer de antemano un valor legítimo, más receptivos estarán los demás cuando llegue el momento de convencerlos con argumentos. Ofreciendo un producto de valor «gratuitamente» incrementa su capital social y también las probabilidades de una mayor reciprocidad por parte de los clientes que van a generarle un beneficio cuando presente su oferta en el momento adecuado.

 

Ser generoso es lo mejor que puede hacer para mejorar sus resultados como vendedor. Al

entregar un producto de valor y ayudar a los demás en lo que pueda, le respetan; se forjará una reputación, y a su vez aumentará las posibilidades de que se interesen por su oferta cuando usted realmente haga su llamada a la acción.

 


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