Cuatro ‘falsos saludables’ en el
supermercado
En cada elección sobre
qué metemos en nuestro carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que
el marketing ha podido idear
Por: Lucía Martínez
Argüelles, es dietista-nutricionista, máster en nutrigenómica y nutrición
personalizada, TSD y bloguera en www.dimequecomes.com
Abastecemos nuestras
neveras en supermercados que nos ofrecen pasillos y más pasillos llenos de
estanterías con miles de productos. En ese escenario, cada fabricante desea que
elijas el suyo, así que lo publicitará más, lo envolverá mejor, le dará más
sabor y le escribirá en la parte más visible del envase aquello que crea que
puede hacerlo parecer el rey del lineal, o el más sano, o el único que te da
algo que la competencia no tiene. En cada elección sobre qué metemos en nuestro
carro, luchamos contra todos los reclamos posibles que el marketing ha podido
idear.
No deja de ser un baile
de máscaras: a menudo el producto real, el que se encuentra tras todos los
adornos del envase es muy similar al resto de sus homólogos y con toda
probabilidad habrá exagerado hasta el límite de lo legal (o hasta el vacío
legal en muchos casos) sus bondades y escondido sus defectos.
Como hablar de todas las
triquiñuelas que se usan para convencernos desde las estanterías daría para un
año entero de artículos, vamos a echar solamente un vistazo a cuatro de los
productos más habituales de los que nos intentan vender como muy saludables:
Yogures desnatados
¿Qué nos cuentan? Los
yogures desnatados de mil sabores y con los ingredientes más exóticos que
podamos imaginar copan las neveras de los supermercados. Se venden como una
opción más saludable que la versión entera por su menor contenido calórico y la
ausencia de grasas.
¿Cuál es la realidad? Muchos yogures desnatados llevan
azúcar añadido, y no en poca cantidad. Además, sabemos que la grasa
láctea no debería ser una gran preocupación, menos en la cantidad que aporta un
yogur. El consumir los lácteos enteros contribuye a favorecer la saciedad.
Deberíamos primar el “sin azúcar añadido” por encima del “desnatado”.
La mejor elección: el yogur natural sin más.
Bollería y galletas sin azúcar
¿Qué nos cuentan? Ante la
presión que se está produciendo en los últimos tiempos sobre el consumo de
azúcar y el elevado contenido del mismo en muchos productos procesados, las
marcas han optado por
solucionar el problema a golpe de edulcorante, lo que les permite
escribir un “Sin azúcar” en la caja y revestir así al producto de un halo de
salubridad.
¿Cuál es la realidad?
Siguen siendo productos fabricados con ingredientes poco recomendables (harinas
refinadas y grasas de mala
calidad), que
desplazan el consumo de alimentos saludables como la fruta, los frutos secos o
un pan integral. Además, los edulcorantes, por ser acalóricos, no son
inocuos. Sabemos que afectan de manera negativa a nuestra microbiota y que
contribuyen a mantener ese umbral del dulzor tan elevado al que estamos tan
(mal) acostumbrados.
La mejor elección: olvida
las galletas y la bollería, hazte
una tostada de pan integral de calidad.
Fiambres bajos en grasa
¿Qué nos cuentan? York o
fiambre de pavo como máxima representación del desayuno o merienda fitness. Nos
los venden como algo fácil de comer, ligero y sano.
¿Cuál es la realidad? Muchos fiambres tienen un
contenido en carne muy bajo, de menos del 70%, el resto es fécula,
almidones, azúcares, aditivos y agua. No son productos de calidad, y además entran en la
clasificación de carnes procesadas que la OMS aconseja reducir.
La mejor elección: La
carne natural, no procesada. Una
pechuga de pollo o de pavo a la plancha o al horno podemos cortarla en láminas
que guardar en la nevera y consumir en frío en las mismas ocasiones que usamos
fiambres.
Cereales para cuidar la línea
¿Qué nos cuentan? Son
cereales de desayuno, muy enfocados a público femenino que prometen ayudar a
“cuidar la línea” o incluso a perder peso.
¿Cuál es la realidad?
Igual que la mayoría de cereales de desayuno, son muy ricos en azúcar, suelen rondar el 15-20% de
azúcar añadido y llevar solo una parte de integrales. Referencias que no
se venden con esos reclamos publicitarios y son mucho más baratas, como unos
Corn Flakes, rondan en cambio el 8% de azúcar.
La mejor elección: Los cereales integrales sin
azúcar añadido como los copos de avena, el arroz integral hinchado o
cereales en copos tostados sin azúcar.
Antes de acabar, quiero
recordar que la fruta y
los frutos secos siempre son opciones ganadoras, aunque no lleven
lustrosos envases glosando sus virtudes, ni sean protagonistas de inspiradores
anuncios publicitarios. Y
que como opción proteica los huevos, el hummus o el tofu pueden alternarse
perfectamente con la carne y sustituir a los fiambres siendo una opción
mucho mejor.
En resumen, compra sobre
todo materias primas o productos poco procesados: alimentos que no necesiten
etiqueta, ni envase, ni lista de ingredientes.
