CÓMO
TENER CARISMA
Algunas
personas son irresistibles. La capacidad de atraer puede desarrollarse. Tres
actitudes que dejan huella y tres minas que no hay que pisar.
Por: Francesc
Miralles es escritor y periodista especializado en psicología.
Las
redes sociales han promovido que muchas personas hagan un escaparate de sí
mismas. Sin embargo, mientras la mayoría pasan inadvertidas, más allá del
círculo de familiares y amigos, otras logran desplegar un poder de atracción que les abre puertas.
¿Cuáles son sus secretos? El carisma es crucial en una cita romántica o para
vender un producto. Y, sin duda, algunas personas tienen un talento innato para
dejar huella. La buena noticia, según Olivia Fox Cabane, es que cualquiera puede desarrollar su
magnetismo. En su libro El mito del carisma menciona tres actitudes para
lograr este efecto en los demás.
Presencia. En
palabras de Fox Cabane, “ser carismático no depende de cuánto tiempo tengas,
sino de lo presente que
estás en cada interacción”. Las personas carismáticas recuerdan tu nombre e
incluso aquello que les contaste en tu último encuentro, porque prestan
atención a lo que sucede a su alrededor “en lugar de estar atrapados en
sus pensamientos”, apunta esta autora nacida en París.
Poder. Otro
de los rasgos del carisma es que la persona se muestra “empoderada”, es decir, con la capacidad para llevar a
cabo aquello que se propone. Sobre esto, la psicóloga social Amy Cuddy
tiene una célebre charla TED en la que habla de las posturas de poder. Nuestros gestos hablan de
quiénes somos y cómo nos sentimos. Un ejemplo sencillo: tener los
hombros caídos hacia delante es una señal de debilidad, porque el mundo nos
pesa o estamos amedrentados. En cambio, una postura erguida —sin rigidez—, con
la cabeza alta y los brazos cruzados, expresa confianza. Cuddy recomienda
explorar con diferentes posturas cómo nos sentimos.
Calidez. Las personas carismáticas son
atrayentes porque nos hacen sentir en casa. Utilizan un tono de voz agradable, que
resulta acogedor a la par que no agresivo, y sus mensajes parten de la honestidad —hablan de lo que
conocen— sin juicios. Un ejemplo ha sido el éxito durante la pandemia de
Adriene Mishler, una instructora de yoga con más de nueve millones de
suscriptores en YouTube. El secreto de esta exactriz es su cercanía y
naturalidad. Siempre sonriente y de voz serena, los seguidores la perciben como
una amiga y mentora. El perro apacible que siempre la acompaña, Benji, acaba de
añadir familiaridad a los encuentros.
Presencia, poder y calidez son, por
tanto, las señas del nuevo carisma. Sin embargo, también
depende de no pisar ciertas minas que devalúan la propia imagen.
Acaparar
la atención. El carisma depende también de saber retirarse
a tiempo. Si, tras causar una buena impresión al contar una historia, nos alargamos demasiado, la
magia se acaba desvaneciendo y la fascinación se transmuta en cansancio.
Contar
problemas o criticar. Recitar un catálogo de lamentaciones no
nos catapultará a la cima de la popularidad. Las personas carismáticas brillan, por lo contrario:
saben mostrar un punto de luz allí donde la mayoría solo ve oscuridad. Por
parecido motivo, las personas criticonas resultan cansinas y además ponen a la
audiencia en guardia, ya que todo el mundo teme ser el siguiente en ser
denostado.
Distraerse
con el móvil. Nada resulta menos atractivo que alguien consulte su celular si le
estamos contando algo importante. La escucha es una de las capacidades de las
personas carismáticas. Andrés Martín Asuero, pionero del mindfulness en
España, afirma: “La gente importante no deja el móvil sobre la mesa”. Cree que
estar pendiente del teléfono hace parecer vulnerable, como si tu suerte
dependiera de responder a tiempo. Los carismáticos saben que el mundo les esperará.
Vender
como Steve Jobs
— En la historia reciente, muchos analistas consideran que las presentaciones de Steve Jobs marcaron un hito en el arte de seducir a los consumidores. Uno de ellos, el conferenciante Carmine Gallo, señala estos secretos de su capacidad de atracción:
— Concisión. Un mensaje memorable no debería tener más de 140
caracteres, como el límite original de Twitter. Si eres capaz de resumir lo que
quieres decir en una sola línea, incluso tienes más posibilidades de impactar.
—
Beneficios. Quien nos
escucha necesita saber qué ganará con lo que le estamos ofreciendo. Si
no somos capaces de expresarlo de manera clara, el discurso será estéril. —
Palabras “gancho”. En su libro The Presentation Secrets of Steve Jobs (Los
secretos de las presentaciones de Steve Jobs), Gallo señala que el cofundador
de Apple solía aliñar su
discurso con palabras que transmiten euforia como “magnífico”, “asombroso” o
“espectacular”.
— El
autor del libro define al líder carismático, además, como alguien fascinado por
el futuro “que busca el
cambio sin descanso, está impaciente por lograr el progreso y se siente
profundamente insatisfecho con el estado de las cosas”.
