Siete
enseñanzas para tiempos de crisis
Fuente: Cinco Días
Francisco Alcaide.
Han
pasado más de ocho meses desde el inicio declarado de la pandemia, y aunque ha
trastocado muchos planes, conviene recordar que la historia de la humanidad está repleta de crisis de
todo tipo −algunas incluso más duras− de las que hemos salido adelante,
ya sean financieras (Lehman Brothers, 2008), nucleares (Chernobyl, 1986),
militares (Ruanda, 1994), desastres naturales como terremotos (Haití, 2010) o
tsunamis (Sudeste asiático, 2004), atentados (World Trade Center, 2001),
epidemias (Ébola, 2014), guerras mundiales (II Guerra Mundial 1939-45) o
civiles (España, 1936-39), y así podríamos continuar.
Nihil
novum sub sole (Nada nuevo bajo el sol), reza el dicho. Apuntamos algunas
enseñanzas de esta crisis del COVID-19 que bien se podrían aplicar a otras
épocas de la historia.
1.
AHORRO E INGRESOS PASIVOS. Riqueza no es lo que ganas; riqueza es lo que conservas.
Si
ingresas mucho, pero gastas igual (o más endeudándote) tu riqueza es cero (o
negativa). El ahorro ‘nos
salva’ cuando aparecen momentos difíciles y sirve para solventar esos periodos
con soltura. El ahorro es necesario porque siempre aparecen imprevistos:
enfermedades, accidentes, falta de cobros, o lo que sea. Como señala Warren
Buffett: “No ahorres lo que te queda después de gastar; gasta lo que te quede después de ahorrar”.
Además, no solo hay que tener ahorros −que se pueden agotar si hay que tirar de
ellos− sino que más inteligente es tener activos que generen ingresos pasivos que no dependan del
trabajo y la presencia física.
Los activos te dan de comer si dejas de trabajar; los pasivos te comen
si dejas de trabajar.
2.
CREATIVIDAD. Lo importante no es tener respuestas, sino la capacidad de
inventarlas.
Donde
hay un problema, hay una solución. Un problema que no tiene solución no es un problema. Muchos
profesionales se echaban las manos a la cabeza sobre cómo iban a desempeñar su
actividad con la nueva situación. Poco a poco, sin embargo, se han ido
desarrollando fórmulas para adaptarse. La creatividad está incrustada en la
naturaleza humana y es infinita. Decidido un objetivo, solo se trata de encontrar el cómo. La creatividad
se alimenta de curiosidad. Y eso en realidad es lo único que hace falta,
porque la curiosidad lleva a preguntar, observar e investigar hasta dar con la
tecla.
Como
decía Albert Einstein: “No tengo talentos especiales, pero sí soy profundamente curioso”. Quien
busca, siempre encuentra, solo es cuestión de tiempo hallar una solución.
3.
CAMBIO. Si no cambias, es probable que termines allí donde te diriges.
La frustración
procede de no aceptar la realidad. Claro está que cuando se tiene velocidad de
crucero a uno le gustaría que las cosas continuasen así, pero si la realidad
cambia, uno está obligado a cambiar con ella o se queda atrás. El precio de
hacer lo mismo siempre es mayor que el precio del cambio, aunque a corto plazo
sea más placentero seguir igual porque el cambio asusta, duele y lleva tiempo. Lo que
evitas se pospone, y habitualmente, con mayor dolor. El éxito consiste en
admitir la responsabilidad y luego responsabilizarse. Todo lo demás es una
forma segura de seguir con un problema. Todos nos sentimos inclinados a la
negación cuando la verdad es demasiado incómoda, pero solo lo que aceptamos lo
podemos transformar.
Solo
lo que aceptamos lo podemos transformar
4.
REINVENCIÓN. Reinventarse no es cambiar de profesión como quien cambia cromos.
Reinventarse
es posible, pero no es automático. Reinventarse es un proceso, y como todo proceso, exige constancia y
tiempo. Reinventarse no consiste en cambiar el cargo de la tarjeta de
visita ni en variar simplemente nuestro titular en LinkedIn. Reinventarse exige aprender
nuevas competencias, habilidades y actitudes. Reinventarse, como casi
todo lo que merece la pena, lleva
esfuerzo, resiliencia y paciencia. La reinvención se logra cuando el
mercado te reconoce (hay clientes recurrentes). Pero no acaba ahí, la
reinvención nunca termina: si te relajas, pierdes.
5.
ADVERSIDAD. En la vida todos nos movemos por dos fuerzas: inspiración o
desesperación.
Y a menudo más por lo segundo que por
lo primero. En el ser humano hay una tendencia natural a la inercia,
la rutina y lo cómodo. Por eso, muchas veces la mejor alternativa es no tener
alternativas, ya que entonces solo queda tirar hacia delante. Hace poco le
preguntaban a un directivo dedicado a plataformas digitales:
— ¿La
pandemia ha acelerado el proceso de digitalización? Y contestaba:
—El
coronavirus lo ha cambiado todo. El paso del offline al online ha sido radical:
mucha gente que no se planteaba comprar por Internet lo hace ahora, los que no
tenían reuniones en remoto están conectados todo el día; y muchos de estos
cambios han llegado para quedarse: habrá menos viajes, menos espacio de oficinas y crecimiento del
comercio online.
Como
se suele decir: “Jamás desaproveches
una buena crisis”.
6.
PROBLEMAS. La riqueza se logra resolviendo problemas.
Aristóteles
Onassis decía cierta vez: “Debemos liberarnos de la esperanza de que algún día
el mar esté calmado. Hay
que aprender a navegar con vientos fuertes”. Quienes aspiran a conquistar cotas
altas no pueden esperar a que la vida sea fácil. Nunca lo es. En los comienzos, es la
dificultad para abrir puertas, generar marca, convencer al mercado y hacerse un
nombre. Luego, la capacidad para mantener esa posición ventajosa en el
mercado, o los problemas con la administración, o las necesidades de
reestructuración de la empresa, o cualquier otra cosa como una pandemia.
Problemas, problemas y más problemas. Y curiosamente lo que no quiere la gente son problemas.
Para ello es esencial aprender a mirar la realidad cara a cara. Solo desde esa
postura se puede encontrar una solución. Negar la realidad o mirar hacia otro
lado no la cambia. Y en todo el proceso es clave mantener la calma y la
serenidad para poder pensar con claridad y actuar con eficacia.
7.
ACTITUD. La actitud que tomes con la vida es la que la vida tomará contigo.
Las personas de éxito no son infalibles,
pero sí saben interpretar todo lo que les ocurre de manera positiva. Cómo
respondes, afrontas y reaccionas a todo lo que te sucede, especialmente los
momentos difíciles (fracaso, derrota, error, adversidad...), es un buen
predictor del potencial de tu éxito. El éxito comienza siempre con tu actitud. La
vida no es de color de rosa, pero puedes convertir cualquier circunstancia en una fuente de aprendizaje
si tienes la actitud correcta. Nuestra actitud es una de las pocas cosas sobre
las que tenemos control, así que merece la pena que sea la adecuada. Una
actitud es una respuesta, se elige.
Quienes
aspiran a conquistar cotas altas no pueden esperar a que la vida sea fácil
Hay
muchas cosas que escapan a nuestro control, pero hay una que siempre depende de
nosotros: nuestra actitud
