Liderazgo
efectivo ¿En qué nivel te encuentras?
Patrick
Sweeney, consultor de liderazgo, executive coach y autor de best-sellers.
Fuente
: Cinco Días
Cómo
pueden los aspirantes a líderes ascender en el escalafón a la vez que tienen un
impacto en la organización? Puede que necesiten tener la flexibilidad de un
acróbata. Si quienes tienen alto potencial mantienen el statu quo, sus
habilidades de liderazgo no serán reconocidas. Si intentan “agitar” las
estructuras, otros pueden tratar de subvertir sus cambios.
Identificar y desarrollar aquellos
individuos que tienen un alto potencial para ser líderes en el futuro es todo
un reto.
¿Qué es lo que permite que alguien con potencial llegue a la cima?
En
los últimos dos años, es muy posible que tu organización haya tenido que
someterse a ciertas reducciones y “apretarse el cinturón” dentro de esta
tormenta que vivimos, aprendiendo a competir en un nuevo entorno. Como líderes,
nos hemos tenido que “poner las pilas” para mantener las cosas a flote,
asegurándonos al tiempo de que nuestros empleados con mejor rendimiento continúan comprometidos y no
abandonan el barco. Aun así, muchas organizaciones todavía tienden a
descartar (incluso desincentivar) a líderes potenciales, como consecuencia de
estar demasiado inmersas en problemáticas circunstanciales que no les permiten
enfocarse en lo que es realmente importante. Más allá de crear un objetivo
atractivo para el futuro,
los líderes necesitan reconocer el potencial de futuros líderes. Una vez
detectados, han de actuar con ellos como mentores, coaches y desarrolladores de
su potencial, dándoles responsabilidades crecientes, ya que en el futuro se
necesitarán nuevos y diferentes líderes.
LAS
TRES CLAVES
Para
desarrollar líderes en su entorno, el máximo ejecutivo ha de hacer tres cosas:
1.
Conoce a tu gente
Si
tuvieses que describir la personalidad de tu equipo con una palabra, ¿cuál
sería? ¿Son empáticos y compasivos o competitivos y duros? ¿Están organizados y
estructurados o son flexibles y espontáneos? ¿Son persuasivos o persistentes?
¿Están orientados a resultados?
Los
líderes se vuelven efectivos cuando aceptan que no pueden hacer todo para
todos. La clave es conocer
a tu gente y saber a quién tienes en el equipo, del cual puedas depender.
No hay que centrarse en lo que no se tiene. Hay que focalizar en las fortalezas de tu equipo y
construir a partir de ellas. Si tuvieses que describir la personalidad
de tu equipo con una palabra, ¿cuál sería? ¿Son empáticos y compasivos o
competitivos y duros? ¿Están organizados y estructurados o son flexibles y
espontáneos? ¿Son persuasivos o persistentes? ¿Están orientados a resultados?
Una
vez identificadas las cualidades que distinguen un grupo, hay que observar quién destaca y
por qué. Hay que profundizar para saber qué es lo que aporta cada
individuo al equipo. Además es importante averiguar cómo apoyar sus
particulares fortalezas.
¿Quiénes
son los potenciales planificadores, ejecutivos y líderes? Esta evaluación
proveerá de un conocimiento muy útil. Una vez que sabes quiénes forman parte de
tu equipo y cómo trabajan entre ellos, se puede determinar las cualidades que distinguen a
los que tienen mayor rendimiento, centrándonos en cómo ayudarles a ser los
líderes que aspiran ser.
Doug
DiVello, vicepresidente del centro médico de Maine, describe la confianza como
esencial en la creación de un equipo real y que permite distinguir a sus mejores
empleados, así como a aquellos que tienen potencial de ser líderes. Los líderes que tienen éxito son
aquellos que identifican, desarrollan y se rodean de un equipo capaz. Asimismo, les hace saber que
realmente confía en ellos. Solo un líder así, con un equipo como el descrito,
puede enfrentarse a los retos de hoy sin miedo. El conocimiento de las
fortalezas y limitaciones de los miembros, y cómo trabajan entre sí, es la
única forma para una delegación razonable, orientada a hacer crecer las
fortalezas de cada individuo. Un equipo respeta a su líder si sabe que existe la confianza; y
con una delegación adecuada, un líder puede desarrollar una relación más
profunda y fuerte con cada miembro del grupo.
La
sabiduría real consiste en conocer a tu gente, conocerte a ti mismo y saber de
lo que eres capaz. Como
líder, debes conocer tus limitaciones y a lo que te enfrentas. Sabiendo
esto, has de encontrar la
forma de complementar tus deficiencias a través del talento de quienes forman
parte del equipo. Así, a través de la delegación de proyectos de una
forma adecuada, se construye y crece.
Es
muy importante conocer nuestras carencias y, aunque es difícil verbalizarlas,
ahí están. Los grandes
líderes saben quiénes son y tienen confianza en sí mismos. Esta
confianza les permite reconocer que cada persona que le rodea tiene un papel
importante que jugar. Como resultado, están mejor capacitados para construir un equipo y
desarrollar a futuros líderes que le complementan y se complementan entre
ellos, permitiendo a la organización tener un futuro mejor. La parte más
difícil de todo el proceso es la necesaria apertura de los líderes mostrando
sus fortalezas y debilidades, al tiempo que conectan y se rodean con un equipo
de futuro.
2.
Reemplaza el miedo por la confianza
Una
vez creada una cultura con un alto índice de confianza, el próximo paso de un
líder es reemplazar el miedo por la confianza a través de una focalización en
los mensajes correctos, o cambiarlos si estos ya no sirven. Gerhard Gshwandtner, editor de
Selling Power, dice: “Como líderes, somos mercaderes de esperanza. Necesitamos
crear nuevos escenarios y nuevas posibilidades. Ahora no es el momento de
esconderse debajo de la mesa del despacho protestando por la difícil situación.
Necesitamos hacer que todos sepan que creemos en ellos, que creemos en el
futuro y que lo vemos a la vuelta de la esquina”.
En
una crisis, quienes tienen mejor desempeño o son high potentials, necesitan que
sus líderes emitan confianza. Confianza no solo en la situación sino en ellos, de manera que se vean
capaces de aportar un cambio y un valor real. Si los mejores de tu
equipo no lo sienten así, no sería raro que buscasen esa seguridad fuera.
Ahora
bien, ¿cómo pueden los líderes real hacer esa promesa de confianza en el
futuro? Gshwandtner nos dice: “Es el momento de que los líderes conozcan a su
gente”. Una vez que lo hacen, pueden crear los necesarios incentivos para
motivarlos. De esa manera, las personas podrán moverse, con confianza, en la
dirección de sus sueños dentro de la compañía donde trabajan. Y todo ello
porque sus superiores entienden lo que ellos sueñan. Un gran líder da sentido al trabajo de su gente.
El
conocimiento de las fortalezas y limitaciones de los miembros de un equipo es
la única forma para una delegación razonable
3.
Crea una cultura de colaboración
Skip
Cimino, CEO del Hospital Universitario Robert Wood Johnsson, se acerca al
liderazgo no solo desde su relevante perspectiva en el sector sanitario, sino
como máximo responsable. En tiempos difíciles, los recursos están limitados y
la colaboración es una necesidad. “Solicito de nuestros empleados su perspectiva en los procesos de
gestión para la reducción de recursos y cómo podemos dar el mejor servicio
posible”.
Así
que, ¿cómo ha cambiado el liderazgo?
Hoy los líderes necesitan entenderse a
sí mismos y a su gente para poder motivarles y generar compromiso.
Todo se basa en el trabajo de equipo. Ya no vivimos tiempos donde el líder
tenía que estar al frente del grupo. Cierto es que ayuda a guiar y dirigir,
pero eso no lo puede hacer como un individuo; hace falta mucha gente trabajando
de forma conjunta para que suceda.
Es
ahí donde el verdadero liderazgo entra en acción, reconociendo fortalezas reales y potenciales en otros que
pueden llegar a ser los próximos líderes.
Otro
de los aspectos más importantes del liderazgo es el poder de generar un tono positivo y
optimista. Es necesario mostrar a quienes te rodean que crees en ellos.
Has de permitirles que cometan errores y se equivoquen, ya que es un paso
esencial en la construcción de la confianza. Además, incentivar perspectivas
positivas incrementa la satisfacción entre los clientes, y ahí es donde reside
el verdadero valor añadido.
HACERLO
DE MANERA COORDINADA
Los
grandes líderes son capaces de articular y expresar una visión atractiva, a la
vez que se rodean de personas que abrazan esa visión, queriéndola hacer real.
Quienes mejor lideran refuerzan las creencias de sus mejores ejecutivos y
futuros líderes, comunicando de forma efectiva y compartiendo con ellos, de
manera que reemplazan el
miedo por la confianza, al tiempo que crean relaciones con sentido que
desembocan en una construcción de equipos reales. Evidentemente, la presión por
conseguir esos resultados prometidos te obliga, como líder, a tener un tono de
confianza, a mantener a tus ejecutivos implicados y a reemplazar a aquellos que
no tienen lo que se necesita para alcanzar los retos propuestos. Retener a quienes tienen
potencial para alcanzar el éxito es algo que le debes a la compañía y a ti
mismo. Para ello, has de conectar y generar fortalezas a tu alrededor,
incentivando a superar expectativas. Y asegurarte de que tus máximos ejecutivos
saben que los valoras de verdad, que los entiendes y que ellos son tu futuro.
El
líder ayuda a guiar y dirigir, pero eso no lo puede hacer como un individuo;
hace falta mucha gente trabajando de forma conjunta para que suceda.
Retener
a quienes tienen potencial para alcanzar el éxito es algo que le debes a la
compañía y a ti mismo.
