domingo, 19 de julio de 2026

El pollo a la brasa mueve S/11,000 millones al año y sostiene a 13,000 pollerías en el Perú


 

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El mercado peruano del pollo a la brasa podría cerrar 2026 con la venta de aproximadamente 160 millones de platos. Aunque Lima concentra la mayor parte de los establecimientos, las provincias ya representan el 45% de la oferta y el delivery se consolida como un canal indispensable para competir.

El pollo a la brasa no es solamente uno de los platos más representativos de la gastronomía peruana. También es el centro de una industria que moviliza alrededor de S/11,000 millones anuales, reúne a aproximadamente 13,000 pollerías y mantiene una presencia constante en los hábitos de consumo de millones de familias.

De acuerdo con un análisis realizado por la consultora Flanqueo, el sector podría terminar 2026 con la comercialización de cerca de 160 millones de platos de pollo a la brasa. La magnitud de esta cifra demuestra que el producto ha dejado de ser únicamente una tradición culinaria para convertirse en una actividad económica de gran relevancia nacional.

El mercado, sin embargo, atraviesa un escenario complejo. El número de pollerías se ha mantenido prácticamente sin variaciones durante los últimos tres años, mientras el precio promedio del producto aumentó alrededor de 15% en los últimos dos años, especialmente dentro de las cadenas.

Esta combinación de estabilidad en la cantidad de negocios y aumento de precios obliga a las empresas a competir mediante el servicio, la presencia digital, las promociones y la capacidad de adaptarse a consumidores cada vez más exigentes.

Un mercado dividido entre Lima y las provincias

La distribución geográfica de las pollerías muestra que Lima todavía conserva la mayor parte del mercado, pero las regiones ya poseen un peso considerable.

El 55% de los establecimientos se encuentra en la capital, mientras que el 45% restante opera en provincias. Esta estructura también explica por qué la mayor cantidad de platos se comercializa en Lima.

La información confirma que el pollo a la brasa tiene una presencia verdaderamente nacional. Aunque la capital mantiene el liderazgo en número de locales y ventas, casi la mitad de las pollerías funciona fuera de ella.

El crecimiento urbano, la expansión de los centros comerciales y la consolidación de ciudades intermedias han permitido que las cadenas y los negocios independientes encuentren nuevas oportunidades en las regiones.

Las pollerías independientes compiten mediante el precio

Una parte importante del mercado está formada por pollerías independientes. Estos establecimientos pueden contribuir significativamente al volumen de unidades vendidas porque suelen ofrecer precios inferiores a los de las grandes cadenas.

La diferencia de precios les permite atraer a consumidores que buscan porciones abundantes y opciones accesibles para compartir en familia.

Sin embargo, este segmento también enfrenta desafíos importantes. La inseguridad ciudadana afecta especialmente a restaurantes y negocios que atienden durante la noche. Las pollerías, por sus horarios de mayor demanda, se encuentran particularmente expuestas a robos, extorsiones y otros riesgos que pueden elevar sus costos y limitar su crecimiento.

Esta situación obliga a numerosos establecimientos a invertir en seguridad, reducir horarios o modificar sus procesos de atención.

Las ventas podrían crecer hasta 10% durante 2026

La proyección inicial para el sector es una facturación cercana a S/11,000 millones durante 2026. No obstante, las nuevas condiciones del mercado podrían permitir que las pollerías aumenten sus ventas en valor hasta en 10%.

Uno de los principales impulsores será el Día del Pollo a la Brasa, celebrado el tercer domingo de julio. Durante esta fecha, algunos establecimientos pueden incrementar sus ventas hasta en 200%.

La celebración moviliza a las familias, fortalece las promociones y convierte al plato en el protagonista de una jornada de consumo masivo.

Para las cadenas y los negocios independientes, esta fecha representa una oportunidad importante, pero también exige preparación. El aumento de la demanda puede generar mayores tiempos de espera, problemas de abastecimiento y dificultades en las entregas cuando los establecimientos no cuentan con una capacidad suficiente.

Cuánto gastan los consumidores limeños

El estudio también analizó el comportamiento de los consumidores en Lima Metropolitana.

Los resultados muestran que el 70% de los limeños gasta hasta S/40 cuando consume pollo a la brasa. Dentro de este grupo, el 22% desembolsa hasta S/30, mientras que el 48% paga entre S/31 y S/40.

El 30% restante realiza un gasto de S/41 o más.

La inversión puede incrementarse cuando el pedido incluye promociones, bebidas, complementos, postres u otros productos adicionales.

Estos datos revelan que el mercado atiende a consumidores con distintos niveles de gasto. Las pollerías deben equilibrar precios accesibles con alternativas más completas, capaces de aumentar el valor de cada compra.

Un consumo principalmente mensual y quincenal

El pollo a la brasa se mantiene como un producto recurrente dentro de la alimentación de los limeños, aunque la frecuencia varía de manera considerable.

El 42% de los consumidores lo compra una vez al mes, convirtiéndose en el grupo más numeroso. Un 30% lo consume cada quince días, mientras que el 18% lo solicita semanalmente.

El 10% afirma consumirlo diariamente.

La información muestra que, para una parte importante del mercado, el pollo a la brasa está relacionado con reuniones familiares, celebraciones o comidas especiales. Para otros consumidores, forma parte de una rutina frecuente de alimentación fuera del hogar.

La combinación entre tradición, practicidad y disponibilidad explica su permanencia en el mercado.

El salón sigue dominando, pero el delivery gana terreno

A pesar del avance de las plataformas digitales, la mayor parte de los clientes todavía prefiere consumir dentro de los establecimientos.

El 66% elige los salones de las pollerías, mientras que el 34% solicita el producto mediante delivery.

La experiencia presencial mantiene ventajas importantes. Permite consumir el plato recién preparado, compartirlo en grupo y acceder directamente a la atención del establecimiento.

Sin embargo, el reparto a domicilio continúa creciendo. Hasta 2020, aproximadamente el 30% de los consumidores solicitaba pollo mediante delivery. Actualmente, el canal recibe un impulso adicional de plataformas como Rappi y PedidosYa, además de las aplicaciones y sistemas propios de las cadenas.

La diferencia puede parecer pequeña en términos porcentuales, pero representa millones de pedidos dentro de un mercado de gran tamaño.

No ofrecer delivery puede significar perder clientes

El reparto a domicilio dejó de ser un servicio complementario. Se ha convertido en un requisito para competir.

Según el análisis, una pollería que no utiliza aplicaciones de delivery ni cuenta con un sistema propio de entrega puede perder casi el 40% de sus clientes.

El consumidor actual espera poder ordenar desde un teléfono, pagar digitalmente y recibir su pedido sin trasladarse. Cuando una empresa no ofrece estas posibilidades, el cliente puede elegir fácilmente otro establecimiento.

La competencia ya no ocurre solamente entre locales cercanos. En una aplicación, decenas de pollerías pueden aparecer al mismo tiempo, acompañadas de precios, fotografías, promociones, tiempos estimados y calificaciones.

La visibilidad digital se convierte así en una nueva forma de ubicación comercial.

Norky’s y Roky’s lideran la recordación

El estudio también evaluó qué marcas aparecen primero en la memoria de los consumidores limeños.

Norky’s ocupa el primer lugar con 92% de recordación, seguida por Roky’s con 86%. En tercer lugar se encuentra Pardos Chicken, con 74%.

Después aparecen Villa Chicken con 62%, La Leña con 56% y Don Belisario con 50%.

La lista continúa con Mediterráneo Chicken, que alcanza 42%, La Granja Azul con 30%, Las Canastas con 20% y Don Tito con 16%.

La alta recordación de Norky’s y Roky’s refleja su amplia presencia territorial, la cantidad de locales y su permanencia dentro del mercado. Pardos Chicken, por su parte, conserva una posición destacada mediante una propuesta orientada a la calidad y a una experiencia de consumo diferenciada.

La recordación no equivale necesariamente a preferencia o compra efectiva, pero representa una ventaja importante. Una marca conocida tiene mayores posibilidades de ser considerada cuando el consumidor decide dónde realizar su pedido.

Un mercado grande, tradicional y competitivo

La existencia de 13,000 pollerías demuestra que el mercado peruano se encuentra altamente fragmentado. Las grandes cadenas conviven con miles de negocios independientes que atienden barrios, distritos y ciudades de todo el país.

En este escenario, la competencia no depende únicamente del sabor. También intervienen el precio, el tamaño de las porciones, la rapidez, la ubicación, la seguridad, las promociones, el ambiente del local y la disponibilidad del delivery.

El aumento de 15% en el precio promedio durante los últimos dos años puede representar un desafío adicional. Los consumidores comparan más las alternativas y esperan que el producto recibido justifique el monto pagado.

Las cadenas cuentan con mayor reconocimiento y capacidad promocional. Los negocios independientes pueden responder mediante cercanía, precios competitivos y una relación más directa con su comunidad.

El pollo a la brasa mantiene su fortaleza

A pesar de la estabilidad en el número de establecimientos y de las presiones económicas, el sector conserva una enorme capacidad de movimiento.

La posible venta de 160 millones de platos durante 2026 confirma que el pollo a la brasa continúa ocupando un lugar privilegiado en el consumo nacional.

Su fortaleza se explica por una combinación difícil de replicar: es un producto conocido, puede compartirse, está disponible en diferentes rangos de precio y posee un fuerte vínculo con la identidad gastronómica peruana.

El desafío para las pollerías será mantener esa conexión mientras responden a las nuevas condiciones del mercado.

La tradición sigue siendo importante, pero ya no es suficiente. Las empresas necesitan garantizar calidad, desarrollar canales digitales, controlar sus precios y ofrecer una experiencia consistente.

El pollo a la brasa seguirá siendo uno de los platos favoritos del país. La competencia estará en determinar qué establecimientos logran convertir esa preferencia cultural en una relación duradera con sus clientes.


Fuente principal: García, Mayumi. Hay 13,000 pollerías en el país y mueven S/11,000 millones anuales. Diario Gestión, 14 de julio de 2026. Información de mercado y estudio de consumidores elaborado por la consultora Flanqueo. El presente artículo es un análisis y una adaptación periodística elaborada con fines educativos.

Ficha técnica del sondeo: hombres y mujeres de 18 a 50 años, pertenecientes a los niveles socioeconómicos A, B y C de Lima Metropolitana. Muestra de 200 personas, margen de error de 7% y trabajo de campo realizado entre el 15 y el 30 de mayo de 2026.

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