sábado, 4 de febrero de 2023

Jugar para ganar: Cómo funciona realmente la estrategia de empresa- Los negocios de P&G


  Por: A. G. Lafley (Author), Roger Martin (Author), Àlex Guàrdia Berdiell (Translator)

CON LOS QUE MÁS IMPORTAN 

Para fijar correctamente las aspiraciones, es importante entender con quién  y contra quién estás ganando. Por tanto, es importante tener en cuenta a  qué te dedicas, quiénes son tus clientes y quiénes tus competidores.  Nosotros pedíamos a los negocios de P&G que se centraran en ganar con  aquellos que más importan y contra lo mejor de lo mejor. Queríamos que  miraran hacia fuera, hacia sus consumidores más importantes y sus  mejores competidores, en vez de mirarse el ombligo, estudiando sus  propios productos e innovaciones.  Si preguntas a la mayoría de las compañías a qué se dedican, te dirán su  línea de productos o te detallarán los servicios que ofrecen. Muchos  fabricantes de teléfonos móviles, por ejemplo, dirían que se dedican a hacer  smartphones. Es poco probable que digan que su labor es conectar a la  gente y permitir la comunicación en cualquier sitio, a cualquier hora. Pero  esa es realmente su actividad; un smartphone es solo una manera de  lograrlo. O piensa en una compañía del cuidado de la piel. Es muchísimo  más factible que diga «fabricamos productos para el cuidado de la piel»  que «ayudamos a las mujeres a tener una piel más sana y de apariencia  más joven» o «las ayudamos a sentirse guapas». Es una diferencia sutil,  pero importante.  Las primeras descripciones son ejemplos de marketing miope, un  peligro que el economista Theodore Levitt identificó hace medio siglo y  que sigue coleando hoy en día. Las compañías aquejadas por esta dolencia  se ofuscan con los productos que fabrican y son incapaces de ver el fin  superior o la auténtica dinámica del mercado. Estas compañías gastan  miles de millones de dólares en fabricar nuevas generaciones de productos  que apenas mejoran las anteriores. Utilizan indicadores totalmente internos  para medir el progreso y el éxito —patentes, avances técnicos y demás—,  sin pararse a considerar las necesidades de los consumidores ni los cambios  del mercado ni a preguntarse a qué se dedican realmente, qué necesidad del  consumidor satisfacen y cuál es la mejor forma de hacerlo.  El mayor riesgo de tener la lupa puesta en los productos es que nos  fijamos en las cosas equivocadas: los materiales, la ingeniería y la química.  Te distraen del consumidor. Las aspiraciones ganadoras se deberían  articular pensando expresamente en el consumidor. Las aspiraciones más  poderosas siempre tendrán en el consumidor, no en el producto, su razón  de ser fundamental.

En el negocio de cuidado del hogar de P&G, por  ejemplo, la aspiración no es ofrecer el detergente más potente o la lejía más  eficaz, sino reinventar las experiencias de limpieza, suprimiendo lo más  laborioso de las tareas del hogar. Es una aspiración que da como fruto  productos que revolucionan el mercado, como Swiffer, Don Limpio  Borrador Mágico y Febreze. 

 

CONTRA LO MEJOR DE LO MEJOR 

Luego está la competencia. Al fijar las aspiraciones ganadoras, debes echar  un vistazo a todos los competidores, no solo a los que conoces mejor. Por  supuesto, debes empezar por los sospechosos habituales. Fíjate en tus  mayores competidores de siempre: para P&G, estos eran Unilever,  Kimberly-Clark y Colgate-Palmolive. Ahora bien, después amplia tus  horizontes y céntrate en el mejor competidor de tu espacio: ensancha tu  campo de visión para determinar quién puede ser exactamente. 

Este era el método que intentábamos promover en P&G. En los  diversos sectores y categorías, los mejores competidores solían ser  compañías locales, competidores de marca blanca y pequeñas empresas de  bienes de consumo. De esta forma, el equipo de cuidado del hogar reparó  en Reckitt-Benckiser (fabricante de Calgon, Woolite, Lysol y Air Wick).  No fue fácil convencer a los líderes de equipo de que se tomaran más en  serio a Reckitt-Benckiser. Pero fue esclarecedor observar su posición  competitiva respecto a P&G: sus resultados en comparación con los  nuestros. P&G acumuló seis años consecutivos de gran crecimiento de los  ingresos y las ganancias por acción, llegando a los dobles dígitos. Sin  embargo, Reckitt-Benckiser estaba rindiendo aún mejor.

El quid de la  cuestión no era tanto la empresa rival en sí, sino conseguir que los general  managers se cuestionaran sus planteamientos y criterios. El empujón era  preguntar: «¿Quién es realmente tu mejor competidor? O lo que es más  importante, ¿qué estrategias y operaciones está llevando a cabo mejor que  tú? ¿En qué rinden mejor que tú y cómo? ¿Qué podrías aprender de ellos y  hacer de forma distinta?». Analizar a tu mejor competidor, sea cual sea esa  compañía, te aporta puntos de vista útiles sobre las diversas formas de  ganar. 


RECAPITULANDO 

La esencia de una gran estrategia es tomar decisiones resueltas y difíciles:  por ejemplo, decidir a qué dedicarse y a qué no, dónde jugar en los  negocios que elijas, cómo ganar donde juegues, qué capacidades y  competencias convertirás en tus máximos puntos fuertes y cómo tus  sistemas internos traducirán estas decisiones y capacidades en un  rendimiento excelente en el mercado. Y todo empieza con una aspiración  ganadora y definiendo lo que significa ganar. 

A menos que la aspiración suprema sea ganar, es improbable que una  empresa invierta recursos adecuados y suficientes para crear una ventaja  sostenible. Pero solo con las aspiraciones no basta. Hojea cualquier  informe anual de una compañía y casi seguro que encuentras una visión  aspiracional o una declaración de objetivos.

Aun así, en la mayoría de  corporaciones resulta difícil ver cómo se traduce la declaración de  objetivos en una estrategia real y, en último término, en una acción  estratégica. Muchos altos directivos creen que su tarea estratégica empieza  y acaba por compartir su aspiración con los empleados. Desgraciadamente,  después de eso no ocurre nada. Sin vincular la aspiración a decisiones  explícitas sobre dónde jugar y cómo ganar, las visiones son frustrantes y,  en última instancia, insatisfactorias para los empleados. La compañía  necesita elegir dónde y cómo jugar para actuar. Sin eso, no puede ganar.

 

ASPIRACIÓN GANADORA: QUÉ HACER Y QUÉ NO 

✔ Juega para ganar, no solo para competir. Define ganar según tu  contexto, esbozando cómo sería un futuro brillante y esplendoroso para  la organización.  ✔ Formula aspiraciones significativas y convincentes para tus empleados y  consumidores; no se trata de encontrar el lenguaje perfecto o la visión  de consenso, sino de conectar con una idea más profunda del propósito  existencial de la organización. 

✔ Cuando pienses en lo que significa ganar, empieza por los  consumidores, no por los productos. 

✔ Fija aspiraciones ganadoras (y toma las otras cuatro decisiones) para las  funciones internas. También para las marcas y líneas de negocio.  Pregúntate esto: ¿Qué significa ganar para esta función? ¿Quiénes son  sus clientes y qué significa ganar con ellos? 

✔ Piensa en ganar en relación con la competencia. Vigila a tus  competidores de toda la vida, pero busca también aquellos «tapados»  que puedan aparecer de improviso. 

✔ No te detengas aquí. Las aspiraciones no son estrategia; simplemente  son la primera celda de la cascada de decisiones. 

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