El absurdo lenguaje usado en los avisos de empleos.
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contenido de The Economist
Traducido por Antonio Yonz Martínez © The Economist Newspaper Ltd, London, 2019
Un sargento pregunta si a alguien en su pelotón le interesa la
música y cuatro alzan la mano. “Muy bien, muchachos, lleven este piano al
comedor de oficiales”. El reclutamiento laboral se ha hecho más sofisticado
desde que surgió ese viejo chiste. Las carreras de hoy requieren mucho más que
músculo, pero en ocasiones eso dificulta la definición de los puestos. El desafortunado resultado es una forma de
“inflación adjetival” en los avisos de empleos pues los empleadores intentan
que las tareas rutinarias suenen excitantes. Quizás los postulantes se
pregunten si están presentándose para una ocupación con un horario de 9 a 5, o
para formar parte de la franquicia “Avengers”. En el sitio web de empleos Indeed,
un local de cócteles buscaba “bármanes enfocados en las personas, orientados a
la calidad y que tengan superpoderes de
hospitalidad”. No se incluyó la capacidad de entregar el vuelto correcto a
los clientes. Otra empresa británica ofrecía un puesto para “un ninja de call center, un superhéroe de
la gente”, un poco exagerado para lo que resultó ser un trabajo en una
corredora de seguros. Si ustedes creen que ese aviso es una aberración, Indeed también
tenía ofertas para “ninjas con cinturón
negro en priorización” y otro pedía “atención al detalle digna de un ninja”. Aparte
de ir a la entrevista vestidos de negro de pies a cabeza y moverse
sigilosamente a espaldas del entrevistador, es difícil dilucidar cómo podrían los postulantes demostrar su
naturaleza ninja. Es obvio que no todas las empresas
necesitan que los postulantes posean las cualidades de un guerrero japonés. Algunas,
haciéndose eco del eslogan de los años 60, “Haz el amor y no la guerra”, exigen
que sean apasionados. El mall Bluewater, en el sudeste de Inglaterra, buscaba “apasionados embajadores de la marca, orientados
a las ventas”, mientras que se necesitaba “apasionados miembros de la
tripulación” en una panadería de Londres, por un salario de £ 8.23 (US$
10.32) la hora.
Este columnista siente pasión por su esposa, por la suerte de los
equipos deportivos ingleses y por la alarmante noción de que Boris Johnson
pueda convertirse en primer ministro de Reino Unido. Pero cuando se trata de trabajo, quizás la pasión no sea siempre la
emoción más apropiada. ¿Preferirían los pacientes un cirujano “apasionado” o
uno reconocido por mantener la cabeza fría? Es claro que sentir orgullo por
el desempeño propio parecer importante, lo mismo que un grado de empatía por colegas
y otra gente —clientes, placientes, lectores— que se ven influenciados por lo
que uno hace. En cualquier caso, es
bastante complicado mantener la pasión por 40 horas a la semana, todos los
meses. En ciertos empleos, particularmente en las profesiones asistenciales,
la ferviente creencia de esas personas en la utilidad social de sus labores les
persuade a soportar largas jornadas y bajas remuneraciones. Pero la venta de
bizcochos o zapatos no es una de ellas, así que, en lugar de hablar de pasión, los empleadores deberían pedir entusiasmo.
Tal vez los trabajadores no aprendan a amar sus empleos, pero con la actitud
correcta, pueden sentir satisfacción por el simple hecho de desempeñar bien sus
tareas. Así como mantener contentos a
los empleados, esto debiera de ser suficiente para la mayoría de jefes. Lamentablemente,
otro mantra novedoso en la administración de negocios es “trae todo tu ser al trabajo”. Este eslogan, ideado por el
conferencista motivacional Mike Robbins, parece bien intencionado. Los
trabajadores no deberían tener que reprimir sus personalidades. Por ejemplo, no
ocultar su orientación sexual o que tienen a su cuidado parientes pequeños o
ancianos en casa. Pero es fácil ver cómo el eslogan puede ser convertido en la
idea de que los trabajadores deben dar
el 100% de compromiso todo el tiempo. Esto es pedir demasiado. Es excelente cuando
las personas disfrutan su trabajo, pero lo cierto es que muchas lo hacen para
pagar sus cuentas y sueñan con las pocas semanas en el año en que pueden salir
de vacaciones. Quizás tengan hobbies e intereses fuera del trabajo, en cuyo
caso la palabra clave es “fuera”. Esos son momentos en los que la empresa no
tiene ningún derecho sobre sus empleados, a quienes se les debe permitir que
dejen parte de ellos en casa. Quienes
buscan empleo deben prestar atención al tipo de avisos que publican las
empresas. Hay que pensar en ellos como si fuese una primera cita: si la
otra persona comienza a hablar de matrimonio y de cuántos hijos tendrán juntos,
lo recomendable es evitar volver a salir con ella. Así que, si un aviso de empleo habla de pasión o superhéroes, aléjese
más rápido que un veloz batimóvil. Ser un ninja debiera estar reservado
únicamente para las tortugas.
