lunes, 30 de noviembre de 2020

Superhéroes, ninjas y apasionados

 

El absurdo lenguaje usado en los avisos de empleos.

Incluye contenido de The Economist

Traducido por Antonio Yonz Martínez © The Economist Newspaper Ltd, London, 2019

Un sargento pregunta si a alguien en su pelotón le interesa la música y cuatro alzan la mano. “Muy bien, muchachos, lleven este piano al comedor de oficiales”. El reclutamiento laboral se ha hecho más sofisticado desde que surgió ese viejo chiste. Las carreras de hoy requieren mucho más que músculo, pero en ocasiones eso dificulta la definición de los puestos. El desafortunado resultado es una forma de “inflación adjetival” en los avisos de empleos pues los empleadores intentan que las tareas rutinarias suenen excitantes. Quizás los postulantes se pregunten si están presentándose para una ocupación con un horario de 9 a 5, o para formar parte de la franquicia “Avengers”. En el sitio web de empleos Indeed, un local de cócteles buscaba “bármanes enfocados en las personas, orientados a la calidad y que tengan superpoderes de hospitalidad”. No se incluyó la capacidad de entregar el vuelto correcto a los clientes. Otra empresa británica ofrecía un puesto para “un ninja de call center, un superhéroe de la gente”, un poco exagerado para lo que resultó ser un trabajo en una corredora de seguros. Si ustedes creen que ese aviso es una aberración, Indeed también tenía ofertas para “ninjas con cinturón negro en priorización” y otro pedía “atención al detalle digna de un ninja”. Aparte de ir a la entrevista vestidos de negro de pies a cabeza y moverse sigilosamente a espaldas del entrevistador, es difícil dilucidar cómo podrían los postulantes demostrar su naturaleza ninja. Es obvio que no todas las empresas necesitan que los postulantes posean las cualidades de un guerrero japonés. Algunas, haciéndose eco del eslogan de los años 60, “Haz el amor y no la guerra”, exigen que sean apasionados. El mall Bluewater, en el sudeste de Inglaterra, buscaba “apasionados embajadores de la marca, orientados a las ventas”, mientras que se necesitaba “apasionados miembros de la tripulación” en una panadería de Londres, por un salario de £ 8.23 (US$ 10.32) la hora.

Este columnista siente pasión por su esposa, por la suerte de los equipos deportivos ingleses y por la alarmante noción de que Boris Johnson pueda convertirse en primer ministro de Reino Unido. Pero cuando se trata de trabajo, quizás la pasión no sea siempre la emoción más apropiada. ¿Preferirían los pacientes un cirujano “apasionado” o uno reconocido por mantener la cabeza fría? Es claro que sentir orgullo por el desempeño propio parecer importante, lo mismo que un grado de empatía por colegas y otra gente —clientes, placientes, lectores— que se ven influenciados por lo que uno hace. En cualquier caso, es bastante complicado mantener la pasión por 40 horas a la semana, todos los meses. En ciertos empleos, particularmente en las profesiones asistenciales, la ferviente creencia de esas personas en la utilidad social de sus labores les persuade a soportar largas jornadas y bajas remuneraciones. Pero la venta de bizcochos o zapatos no es una de ellas, así que, en lugar de hablar de pasión, los empleadores deberían pedir entusiasmo. Tal vez los trabajadores no aprendan a amar sus empleos, pero con la actitud correcta, pueden sentir satisfacción por el simple hecho de desempeñar bien sus tareas. Así como mantener contentos a los empleados, esto debiera de ser suficiente para la mayoría de jefes. Lamentablemente, otro mantra novedoso en la administración de negocios es “trae todo tu ser al trabajo”. Este eslogan, ideado por el conferencista motivacional Mike Robbins, parece bien intencionado. Los trabajadores no deberían tener que reprimir sus personalidades. Por ejemplo, no ocultar su orientación sexual o que tienen a su cuidado parientes pequeños o ancianos en casa. Pero es fácil ver cómo el eslogan puede ser convertido en la idea de que los trabajadores deben dar el 100% de compromiso todo el tiempo. Esto es pedir demasiado. Es excelente cuando las personas disfrutan su trabajo, pero lo cierto es que muchas lo hacen para pagar sus cuentas y sueñan con las pocas semanas en el año en que pueden salir de vacaciones. Quizás tengan hobbies e intereses fuera del trabajo, en cuyo caso la palabra clave es “fuera”. Esos son momentos en los que la empresa no tiene ningún derecho sobre sus empleados, a quienes se les debe permitir que dejen parte de ellos en casa. Quienes buscan empleo deben prestar atención al tipo de avisos que publican las empresas. Hay que pensar en ellos como si fuese una primera cita: si la otra persona comienza a hablar de matrimonio y de cuántos hijos tendrán juntos, lo recomendable es evitar volver a salir con ella. Así que, si un aviso de empleo habla de pasión o superhéroes, aléjese más rápido que un veloz batimóvil. Ser un ninja debiera estar reservado únicamente para las tortugas.


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