Estudia
tu ‘pasado’ para cambiar tu ‘futuro’
Fuente:
Cinco Días
Francisco
Alcaide Hernández, conferenciantes, escritor y formador de liderazgo y
motivación.
Si tu
vida no es como te gustaría que fuese, hay algo que no sabes o no estás
haciendo bien. Eso quiere decir que, para cambiar los efectos (resultados), debemos atacar las causas
(porqués), y ello se basa en hacer un buen análisis mirando hacia atrás,
porque si te equivocas en el diagnóstico (análisis) te equivocas en la receta
(solución).
La
pregunta es inmediata: ¿a qué se debe tu falta de resultados? Algunas posibles
causas:
1.
FALTA DE CONOCIMIENTOS
La
gente compra confianza, y la confianza la garantizan los expertos. Y ser
experto no es fruto de la casualidad: para ser un experto en fútbol, debes saber mucho de
fútbol; para ser un experto en social media, debes saber mucho de social
media; para ser un experto en negociación, tienes que saber mucho de
negociación. Ser experto
en algo es fruto del trabajo acumulado a lo largo del tiempo. Hay que echar
muchas horas y nadie se convierte en experto de la noche a la mañana,
por eso es tan importante el FOCO: si te dispersas, tus resultados se
resienten.
2.
FALTA DE HABILIDADES
Saber mucho de algo (tener
conocimientos) no te garantiza que te vaya bien en la vida, porque los conocimientos hay que
ponerlos en valor. No se trata de lo que sabes, sino de sacar ventaja de
ello. El éxito es
conocimiento en acción. Se trata de poner en juego tus conocimientos. Si sabes
mucho de algo, tendrás que venderlo, y eso tiene que ver con tu
capacidad de persuadir, de hablar en público, de comunicarte por escrito o de
relacionarte, por ejemplo. La vida va de vender: o estás vendiendo o estás
fallando. Saber vender es
la habilidad más importante, en el mundo de la empresa y en la vida en general,
porque todo es una venta.
3.
FALTA DE CONTACTOS
Los
negocios los hacen las personas y estas interactúan a través de las relaciones.
Por tanto, la base de los negocios es el networking.
Mucha
gente que no tiene grandes conocimientos ni habilidades se llevan el gato al
agua por su inteligencia social. Si no caes bien, salvo que ofrezcas algo muy diferente, no venderás. La
gente quiere hacer negocios con la gente que conoce, tiene buenas relaciones y
confía en ella. Y las relaciones tienen mucho que ver con el interés que
muestras por los demás: para
ser interesante, interésate por los demás. Es difícil conectar con
alguien si sólo estás pendiente de ti y tus intereses.
4.
FALTA DE VISIBILIDAD
Lo
que no se conoce, no existe. Nadie puede comprar lo que desconoce que está en
el mercado. Hay mucha
gente brillante que no brilla; y no brilla porque pasa demasiado desapercibida.
Ser demasiado discreto no te hará llegar muy lejos. Si aportas un valor, tienes que contárselo al
mayor número de personas de tu público objetivo. Tienes que trabajar
todos los canales de visibilidad a tu disposición, tanto del 1.0 como del 2.0.
El primero es más eficaz desde el punto de vista de la conexión, pero el
segundo te permite llegar a mucha más gente. Combina ambos.
5.
ESCASA PERCEPCIÓN DE VALOR
Las
apariencias son importantes (siempre que sean reales) porque la gente se fía de
ellas. ¿Por qué un chico/a se acicala cuando llega el fin de semana? Muy
sencillo, para parecer más guapo/a. La persona no cambia, pero sí la percepción
que tenemos de ella. Si pareces más guapo/a, las posibilidades de triunfar
aumentan. Cuidar el envoltorio y el packaging, que es lo primero que entra por
los ojos, es jugar a nuestro favor; y lo contrario también ocurre, pero en
sentido inverso. Todo acto
de comunicación genera un impacto en términos de marketing. Todo lo que
haces (mail, llamada, ropa...) genera sensaciones más o menos positivas en los
demás. No descuides el sentido estético de las cosas.
6.
AUSENCIA DE MERCADO
Hay
negocios que son muy estacionales, o muy segmentados, o muy pequeños. Al final,
es necesario que haya masa crítica, ya sea por volumen (mucho público) o margen
(beneficio unitario). En muchos sitios de sol y playa sólo abren durante una
temporada (mayo a octubre) y viven el resto del año con las ganancias, porque
no se justifica otra cosa. A veces, puede que no dé ni para eso. La mejor manera de saber si un
mercado es potencialmente rentable es estudiando, analizando, observando,
echando números y, a ser posible, probando y testeando antes de dar el salto.
Además, los mercados cambian y lo que era un negocio rentable puede ya no serlo
porque han aparecido productos o servicios sustitutivos y alternativas.
7.
FALTA DE ADAPTACIÓN AL CLIENTE
Tu propuesta de valor debe estar
adaptada a tu cliente. Ya sabes: allá donde fueres, haz lo que
vieres. Si eres muy disruptivo, lo que propones puede ser muy interesante,
novedoso y de valor, pero el cliente lo debe percibir como tal. Generalmente,
cuanto más novedosos son los cambios, más esfuerzo de concienciación y tiempo
necesitan para ser asimilados. Las personas, por naturaleza, se resisten al cambio: no les asusta el
cambio, sino ser cambiadas, y antes de cambiar mirarán muy bien tanto el
beneficio del cambio (cuánto ganan, si es poco no compensa) como el coste
(tiempo, esfuerzo y energía).
8.
FUERTE COMPETENCIA
No
todos los sectores son iguales. Hay algunos muy regulados y otros con
importantes barreras de entrada, ya sean financieras o legales. Todo ello
dificulta competir en igualdad de armas. A veces, es mejor abandonar la guerra.
En toda decisión hay que
medir tres variables: dinero, tiempo y energía. Hay resultados
económicos que no compensan por el coste de tiempo y energía que se invierte en
conseguirlos (salvo que sea tu propósito de vida). Define primero tu lifestyle,
y a partir de ahí diseña tu modelo de negocio. La mayoría de la gente hace lo
contrario. Un alto directivo de una multinacional puede tener una nómina con
muchos ceros pero a un elevado coste personal. Pregúntate si tú quieres esa vida
y te compensa.
9.
FALTA DE EQUIPO
Vivimos tiempos VUCA (en inglés,
Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo), y eso quiere decir que ir
solo por la vida es muy complicado. Siempre lo ha sido, pero ahora mucho más.
La autosuficiencia siempre conduce a la ineficacia y a la ineficiencia. Cada uno sabemos de lo que
sabemos. Es cierto que hoy día un profesional debe ser más versátil, pero no se puede saber de todo,
y además resta recursos de donde tú puedes aportar valor (expertise). En los
tiempos actuales para triunfar son fundamentales las sinergias, alianzas,
partners, intercambios y colaboraciones.
10.
FALTA DE DISCIPLINA
Los
vagos nunca triunfan en la vida. Una cosa es ser eficiente (conseguir lo máximo con el menor consumo de
recursos) y otra hacer lo mínimo imprescindible para cubrir el expediente.
Una marca consolidada en el mercado no es fruto del pasotismo, la pereza y la
dejadez. El éxito no es
casual; el fracaso tampoco. Los resultados consistentes son producto del
esfuerzo inteligente, constante y paciente. Cualquier marca de referencia exige
un periodo de despegue, de maduración y de consolidación. Y si pierdes la
concentración, todo se tuerce; si te relajas, pierdes●





