domingo, 28 de junio de 2026

Las empresas que enseñan a pensar cinco jugadas por delante: las lecciones empresariales del libro Tus próximas cinco jugadas

 



En el mundo de los negocios, muchas empresas no solo venden productos, servicios o experiencias. Algunas se convierten en verdaderos laboratorios de estrategia. Sus éxitos, errores, alianzas, crisis y decisiones permiten entender cómo funciona el poder empresarial. En Tus próximas cinco jugadas, Patrick Bet-David utiliza diversos ejemplos de empresas para explicar una idea central: quien quiere crecer en los negocios no puede vivir reaccionando al día a día; debe aprender a pensar varias jugadas por adelantado.

El libro no es simplemente una obra sobre emprendimiento. Es, sobre todo, una guía para pensar como estratega. Bet-David compara el mundo empresarial con el ajedrez: el empresario aficionado mira solo la siguiente jugada; el empresario estratégico observa el tablero completo, anticipa respuestas, calcula riesgos y prepara movimientos futuros. A partir de esa mirada, el autor recurre a empresas reales para mostrar enseñanzas que sirven tanto para emprendedores como para gerentes, docentes, estudiantes y líderes de equipos.

PHP Agency: el ejemplo de construir desde abajo

Uno de los casos más importantes del libro es la propia empresa fundada por Patrick Bet-David: PHP Agency. El autor cuenta que la empresa comenzó con sesenta y seis agentes en una oficina de Northridge, California, y que diez años después llegó a contar con más de quince mil agentes y ciento veinte oficinas en cuarenta y nueve estados de Estados Unidos, además de Puerto Rico.

La enseñanza de PHP Agency es clara: una empresa no nace grande, se construye con visión, cultura, sistema y repetición. Bet-David no presenta su compañía como un milagro, sino como el resultado de haber aprendido a convertir una industria considerada “aburrida”, como la de seguros de vida, en una oportunidad de mercado.

La lección periodística que deja PHP Agency es poderosa: muchas veces la oportunidad no está en crear un producto completamente nuevo, sino en entrar a un sector tradicional con una mirada diferente. El autor entendió que el negocio de seguros podía hablarle a una nueva generación, con nuevos perfiles de agentes, más diversidad y mayor presencia en redes sociales.

PHP Agency enseña que una empresa puede diferenciarse incluso dentro de un mercado maduro. Para lograrlo, debe entender a quién quiere servir, qué cultura quiere construir y qué tipo de personas quiere atraer. En ese sentido, el caso funciona como una prueba de que la estrategia no depende únicamente del dinero inicial, sino de la claridad de dirección.

Valuetainment: convertir el conocimiento en marca

Otro ejemplo fundamental es Valuetainment, el canal y plataforma de contenidos creada por Bet-David. El autor explica que empezó haciendo videos sencillos sobre lo que le funcionaba en los negocios. Primero los llamó “Dos minutos con Pat” y luego la marca evolucionó hasta convertirse en Valuetainment.

La enseñanza aquí es que el conocimiento también puede escalarse. Bet-David no se limitó a aprender para sí mismo; transformó sus aprendizajes en contenido, comunidad y reputación. Con el tiempo, Valuetainment pasó de tener pocos suscriptores a convertirse en una plataforma seguida por millones de personas.

Este caso deja una lección importante para cualquier emprendedor, docente o profesional: en la economía actual, quien sabe algo valioso debe aprender a comunicarlo. El conocimiento guardado sirve poco; el conocimiento compartido puede convertirse en influencia, autoridad y negocio.

Valuetainment también muestra el poder de la marca personal. Bet-David entendió que una empresa no solo compite por vender, sino también por educar, inspirar y ganar confianza. En un mercado saturado de información, la autoridad se construye cuando una persona o empresa entrega valor de manera constante.

Bally Total Fitness: cuando el mérito no siempre gana dentro de una corporación

Antes de crear sus propios negocios, Bet-David trabajó en Bally Total Fitness. En el libro narra cómo logró mejorar los resultados de un gimnasio que no cumplía sus objetivos. Según su relato, el club pasó de alcanzar apenas el cuarenta por ciento de los objetivos mensuales a superar el ciento quince por ciento. Sin embargo, cuando esperaba ser ascendido, la oportunidad fue entregada a otra persona con más antigüedad.

La enseñanza de Bally Total Fitness es dura, pero realista: en las empresas no siempre asciende quien más resultados produce. A veces pesan más la política interna, la antigüedad, las relaciones o los intereses de la organización.

Este ejemplo es importante porque permite comprender una de las ideas centrales del libro: antes de tomar una decisión profesional, una persona debe conocerse a sí misma. Algunas personas pueden prosperar dentro de una empresa; otras necesitan crear su propio camino. Bet-David utiliza esta experiencia para explicar que el dolor, la frustración y la injusticia pueden convertirse en combustible.

Bally Total Fitness enseña que una mala experiencia laboral puede ser el punto de partida para una decisión estratégica. No se trata de renunciar por enojo, sino de entender qué quiere uno construir y qué jugadas debe realizar para llegar allí.

Tesla y SpaceX: anticipar el futuro antes que los demás

El libro menciona a Elon Musk, fundador de Tesla y SpaceX, como ejemplo de alguien capaz de ver muchas jugadas por adelantado. Bet-David destaca la idea de que Musk piensa como un gran maestro de ajedrez: observa escenarios futuros, imagina consecuencias y actúa antes de que el mercado tradicional entienda completamente hacia dónde se dirige el mundo.

Tesla y SpaceX dejan una enseñanza sobre visión. No basta con administrar bien el presente. Algunas empresas cambian industrias porque se atreven a apostar por un futuro que otros consideran improbable.

Tesla desafió la lógica tradicional de la industria automotriz. SpaceX hizo lo mismo con la industria aeroespacial. En ambos casos, el mensaje es que la innovación exige una mentalidad capaz de soportar crítica, burla, presión financiera y alta incertidumbre.

La lección empresarial es clara: quien quiera transformar un sector no puede esperar aprobación inmediata. Las grandes jugadas suelen parecer exageradas al principio. Solo con el tiempo se entiende que no eran locura, sino anticipación estratégica.

Microsoft: cultura, acciones y continuidad más allá del fundador

Microsoft aparece varias veces en el libro como una empresa clave para entender el intraemprendimiento, la cultura y la escalabilidad. Uno de los ejemplos más fuertes es Steve Ballmer, quien ingresó como el empleado número treinta de Microsoft y terminó convirtiéndose en director ejecutivo. Su caso muestra que no todos necesitan fundar una empresa para construir riqueza o impacto; también se puede actuar como emprendedor dentro de una gran organización.

La enseñanza es que el intraemprendedor piensa como dueño, aunque no haya fundado la empresa. Trabaja con urgencia, protege la marca, innova y busca resultados. Microsoft se convierte así en un ejemplo de cómo una empresa puede crear oportunidades para personas ambiciosas dentro de su propia estructura.

Otro mensaje importante del caso Microsoft es el valor de las acciones y participaciones. Bet-David señala que Bill Gates otorgó participaciones a personas que se lo ganaron. Esta práctica ayudó a crear riqueza dentro de la organización y reforzó el compromiso de quienes formaban parte del crecimiento.

Microsoft también aparece como ejemplo de una empresa que pudo seguir creciendo después de que su fundador dejara el mando operativo. El libro resalta que, años después de la salida de Gates de la gestión diaria, la empresa aumentó enormemente su valor. La lección es profunda: una compañía verdaderamente escalable no puede depender eternamente de una sola persona.

La enseñanza para los estudiantes y emprendedores es directa: si una empresa solo funciona cuando el fundador está presente, todavía no es una empresa sólida; es una extensión de su personalidad. Para escalar, se necesitan cultura, sistemas, líderes y principios.

Apple: identidad, regreso y alianzas inteligentes

Apple es uno de los ejemplos más ricos del libro. Bet-David recuerda que Steve Jobs fundó Apple, fue despedido y luego regresó después de crear NeXT y Pixar. La historia es utilizada para explicar que incluso Jobs, uno de los grandes símbolos del emprendimiento moderno, también actuó como intraemprendedor cuando volvió a Apple y negoció acciones dentro de la empresa.

La primera enseñanza de Apple es que una carrera empresarial no siempre es lineal. Un fracaso, una salida forzada o una etapa difícil no significan el final. A veces son parte del camino que prepara una jugada mayor.

La segunda enseñanza aparece en el regreso de Jobs a Apple. El libro presenta el momento en que Apple atravesaba dificultades y Jobs decidió hacer algo impensable: acercarse a Microsoft, su rival histórico. Bill Gates y Microsoft invirtieron ciento cincuenta millones de dólares en Apple, resolvieron disputas legales y aseguraron la compatibilidad de Microsoft Office con las computadoras Mac.

Esta alianza deja una de las lecciones más potentes del libro: en los negocios, el ego puede destruir oportunidades. Apple no necesitaba “vencer” a Microsoft para sobrevivir; necesitaba recordar quién era Apple. Jobs entendió que un enemigo podía convertirse temporalmente en socio si eso ayudaba a proteger el futuro de la empresa.

Apple enseña que la estrategia no consiste en odiar al competidor, sino en saber cuándo competir, cuándo negociar y cuándo aliarse. La verdadera jugada no es la que satisface el orgullo, sino la que mantiene vivo el proyecto.

NeXT y Pixar: los caminos paralelos que preparan el regreso

NeXT y Pixar aparecen vinculadas al recorrido de Steve Jobs después de su salida de Apple. Estas empresas representan una enseñanza complementaria: una etapa aparentemente secundaria puede convertirse en preparación para una etapa superior.

NeXT no solo fue una empresa creada después del golpe sufrido por Jobs; terminó siendo parte del camino que facilitó su regreso a Apple. Pixar, por su parte, fortaleció la imagen de Jobs como visionario más allá de la computación.

El mensaje para el lector es que no toda jugada produce resultados inmediatos. Algunas decisiones preparan capacidades, relaciones, reputación y experiencia que serán útiles más adelante. Pensar cinco jugadas implica entender que una acción de hoy puede tener valor años después.

Google: innovación interna y libertad para crear

Google aparece como ejemplo de una empresa que fomenta el intraemprendimiento. El libro menciona la política del “veinte por ciento”, vinculada a la idea de permitir que los empleados dediquen parte de su tiempo a proyectos que consideren beneficiosos para la empresa.

La enseñanza de Google es que las organizaciones inteligentes no contratan talento para encerrarlo en procedimientos rígidos. Lo contratan para liberar su creatividad. Cuando una empresa da espacio para que sus trabajadores propongan, experimenten y construyan, puede convertir a sus empleados en motores de innovación.

Google también sirve para contrastar culturas. Bet-David comenta que no todas las empresas permiten innovar. Algunas quieren personas obedientes, no pensantes. En esas organizaciones, el talento termina frustrado o se marcha.

El mensaje es claro: si una empresa quiere atraer personas brillantes, debe crear un ambiente donde esas personas puedan actuar como emprendedoras internas. La innovación no aparece por decreto; aparece cuando la cultura permite pensar, probar y equivocarse.

Amazon: capital, velocidad y obsesión por el cliente

Amazon aparece en varios momentos del libro. Bet-David utiliza el caso de Jeff Bezos para hablar de capital, crecimiento exponencial, alianzas y velocidad.

Uno de los ejemplos gira alrededor de los primeros años de Amazon, cuando Bezos buscaba capital para financiar la empresa. La enseñanza aquí es que conseguir dinero no depende solo de tener una idea atractiva; exige claridad, narrativa, confianza y capacidad de explicar el futuro de la empresa.

Amazon también aparece como ejemplo de crecimiento exponencial con Amazon Prime. La creación de una membresía anual para recibir productos en dos días no fue simplemente una promoción comercial; fue una jugada estratégica. Prime generó ingresos recurrentes, aumentó la fidelidad del cliente y reforzó el hábito de comprar dentro del ecosistema Amazon.

Otra enseñanza de Amazon está relacionada con la velocidad. El libro menciona los pedidos con un solo clic como ejemplo de cómo reducir fricción en el proceso de compra. Amazon entendió que cada paso adicional puede hacer perder ventas. Por eso, simplificar el proceso también es una forma de estrategia.

El mensaje es directo: en los negocios modernos, la velocidad no es un lujo; es una ventaja competitiva. Una empresa que hace más fácil la vida del cliente gana terreno frente a competidores más lentos.

Amazon y Toys “R” Us: las alianzas pueden salvar, pero también deben vigilarse

El libro también presenta la alianza entre Amazon y Toys “R” Us. En el año 2000, en medio del estallido de la burbuja puntocom, Amazon necesitaba fortalecer su posición. La alianza permitió que Toys “R” Us vendiera juguetes y productos para bebés dentro del sitio de Amazon.

La enseñanza inicial es que una alianza correcta puede dar oxígeno a una empresa en crisis. Para Amazon, la relación ayudó a generar ingresos, atraer tráfico y fortalecer su plataforma.

Pero el caso también deja una advertencia: las alianzas no eliminan la necesidad de estar alerta. Años después, ambas empresas terminaron enfrentadas legalmente. Por eso, Bet-David utiliza este ejemplo para explicar que un empresario debe ser capaz de construir alianzas, pero también mantenerse paranoide en el buen sentido: atento, cuidadoso y consciente de los intereses de cada parte.

La enseñanza para cualquier negocio es que asociarse no significa confiar ciegamente. Una alianza debe tener reglas claras, beneficios mutuos y mecanismos de protección.

Walmart y Kmart: el pequeño que puede derrotar al gigante

Walmart y Kmart aparecen en el libro dentro del capítulo sobre cómo vencer a Goliat. Bet-David plantea que nadie habría imaginado que Walmart, en su momento más pequeño, terminaría llevando a Kmart prácticamente a la quiebra.

El mensaje es uno de los más importantes para los emprendedores: un gigante puede ser vencido, pero no por entusiasmo ingenuo. Para enfrentar a un Goliat se necesita resistencia, velocidad, estrategia, alianzas, diferenciación y capacidad de soportar dolor.

Walmart enseña que una empresa aparentemente menor puede crecer hasta superar a una más establecida si encuentra una estrategia superior. Kmart, por el contrario, representa el riesgo de confiar demasiado en la posición alcanzada.

La enseñanza periodística es contundente: en los negocios, el tamaño protege, pero también adormece. Cuando una empresa grande se relaja, abre espacio para que otra más rápida, disciplinada y enfocada le quite el mercado.

Costco, Target y Walmart: el peligro de depender de un solo gran cliente

Costco, Target y Walmart aparecen como ejemplo de grandes clientes que muchos emprendedores sueñan conquistar. Bet-David advierte que algunos empresarios piensan que si logran colocar su producto en una gran cadena, todos sus problemas estarán resueltos.

La enseñanza es prudente: un gran cliente puede parecer una solución mágica, pero también puede convertirse en una fuente de dependencia. Cuando una empresa depende demasiado de un solo comprador grande, ese comprador gana poder de negociación. Puede exigir mejores precios, condiciones más duras o cambios que debiliten al proveedor.

Este caso enseña que el verdadero poder empresarial consiste en tener opciones. Si una empresa tiene muchos clientes, muchos canales y muchas alternativas, negocia mejor. Si depende de uno solo, vive con miedo.

El mensaje para emprendedores es simple: venderle a un gigante puede ser bueno, pero depender de él puede ser peligroso.

Netflix: cultura de alto rendimiento y conversaciones difíciles

Netflix aparece a través de Patty McCord, exdirectora de talento de la compañía y autora de un libro sobre cultura de libertad y responsabilidad. Bet-David la utiliza para hablar de contratación, exigencia y decisiones difíciles dentro del equipo.

La enseñanza de Netflix es que una empresa no puede crecer si evita las conversaciones incómodas. La cultura no se construye solo con frases bonitas, sino con decisiones claras sobre quién debe estar en el equipo y quién ya no encaja.

Patty McCord representa una visión exigente de la gestión humana: contratar bien, decir la verdad, evaluar el rendimiento y aceptar que una persona pudo haber sido valiosa en una etapa, pero no necesariamente ser la adecuada para la siguiente.

Netflix enseña que el crecimiento exige madurez. Una empresa que quiere jugadores de alto rendimiento debe estar dispuesta a tomar decisiones difíciles sin perder respeto ni humanidad.

Toyota: resolver problemas rápido y no esconder fallas

Toyota aparece como ejemplo de velocidad operativa y mejora continua. Bet-David menciona el sistema en el que los trabajadores podían alertar rápidamente de problemas en la línea de producción para que un supervisor acudiera a resolverlos.

La enseñanza es extraordinaria: las empresas fuertes no esconden los problemas; los hacen visibles. Toyota comprendió que un problema detectado a tiempo cuesta menos que un defecto ignorado.

Este caso es especialmente útil para estudiantes de gestión, operaciones y administración. Enseña que la calidad no se logra solo revisando el producto final. Se logra creando sistemas para detectar errores durante el proceso.

Toyota deja una lección aplicable a cualquier negocio: si la empresa castiga a quien reporta problemas, los problemas se ocultarán. Si la empresa valora la detección temprana, mejorará más rápido.

Ferrari: la velocidad como mentalidad empresarial

Ferrari aparece en el libro como ejemplo para hablar de velocidad. Bet-David compara distintos modelos de Ferrari y su capacidad de acelerar de cero a sesenta millas por hora. A partir de esa comparación, invita a pensar cómo las empresas también pueden reducir tiempos.

La enseñanza no es sobre automóviles, sino sobre procesos. Si un Ferrari mejora su aceleración con los años, una empresa también debe preguntarse qué actividades puede hacer más rápido sin sacrificar calidad.

Ferrari simboliza la búsqueda constante de mejor desempeño. En los negocios, acelerar puede significar responder más rápido al cliente, entregar antes, cobrar más pronto, decidir con mayor claridad o reducir pasos innecesarios.

La lección es que toda empresa debería hacerse una pregunta: ¿en qué proceso estamos siendo demasiado lentos?

Boeing 747: sin velocidad no hay despegue

El Boeing 747 aparece como metáfora del momentum empresarial. Bet-David explica que un avión necesita alcanzar cierta velocidad para despegar. Lo mismo ocurre con una empresa: si no logra impulso suficiente, no despega o termina cayendo.

La enseñanza es que el crecimiento necesita energía acumulada. Una empresa no puede avanzar con movimientos aislados, lentos o contradictorios. Necesita dirección, capital, liderazgo y ritmo.

Boeing funciona como imagen clara para explicar que el momentum no aparece de casualidad. Se construye con velocidad, enfoque y ejecución sostenida.

IBM: vivir la verdad futura

IBM aparece vinculada a Thomas J. Watson y a la idea de construir una empresa imaginando desde el inicio cómo debería verse cuando alcanzara su madurez. Bet-David utiliza esta idea para explicar la “verdad futura”: actuar hoy como si la visión futura ya estuviera en camino.

La enseñanza de IBM es que una gran empresa primero existe en la mente de quien la lidera. Antes de tener edificios, empleados o presencia global, debe existir una imagen clara de lo que quiere llegar a ser.

Esto no significa fantasear. Significa definir estándares actuales a partir de una visión futura. Si el líder quiere una empresa seria, debe actuar con seriedad desde el inicio. Si quiere una organización confiable, debe construir confianza desde el primer día.

IBM enseña que la visión no sirve si no cambia la conducta presente.

Apple, Google, Southwest Airlines y Walmart: la cultura como religión empresarial

Bet-David compara a empresas como Google, Apple, Southwest Airlines y Walmart con religiones empresariales. No lo hace en sentido literal, sino para señalar que las grandes culturas tienen creyentes, rituales, símbolos, principios y formas de actuar compartidas.

La enseñanza es que una empresa fuerte no se sostiene solo por salarios o productos. Se sostiene porque sus miembros creen en algo. Cuando hay cultura, las personas saben cómo comportarse incluso cuando el líder no está presente.

Apple representa la obsesión por identidad y diseño. Google representa innovación y creatividad. Southwest Airlines simboliza una cultura reconocible de servicio y eficiencia. Walmart representa disciplina comercial y enfoque competitivo.

El mensaje es que las empresas con cultura fuerte no improvisan su comportamiento. Tienen principios repetidos, practicados y defendidos.

General Motors, Boeing, Campbell Soup, Colgate-Palmolive, Deere, IBM, Kellogg, Procter & Gamble y Whirlpool: sobrevivir en el tiempo es una hazaña

El libro menciona empresas que estuvieron en la lista Fortune 500 tanto en 1955 como en 2019: Boeing, Campbell Soup Company, Colgate-Palmolive, Deere & Company, General Motors, IBM, Kellogg Company, Procter & Gamble y Whirlpool Corporation. Bet-David las utiliza para explicar que mantenerse relevante durante décadas es extremadamente difícil.

La enseñanza es que el éxito pasado no garantiza permanencia futura. La mayoría de empresas que alguna vez fueron grandes desaparecen, son adquiridas o pierden relevancia.

Estas compañías representan la resistencia empresarial. Han atravesado cambios tecnológicos, crisis económicas, transformaciones del consumidor y nuevos competidores.

La lección para cualquier organización es clara: la estabilidad es temporal. Una empresa que hoy domina puede quedar fuera mañana si deja de aprender, innovar y proteger su posición.

Nike: autopromoción sin vergüenza

Nike aparece a través de Phil Knight como ejemplo de autopromoción. Bet-David señala que los visionarios no pueden tener miedo a mostrarse. Una marca que no comunica su valor queda invisible.

La enseñanza de Nike es que una empresa no solo debe ser buena; debe atreverse a ocupar espacio en la mente del mercado. La autopromoción, cuando está respaldada por valor real, no es vanidad: es estrategia.

Este punto es especialmente importante para emprendedores pequeños. Muchos fracasan no porque su producto sea malo, sino porque nadie lo conoce. Nike enseña que construir marca exige presencia, relato y valentía.

YouTube, Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn: el campo de batalla de la atención

El libro menciona redes y plataformas como YouTube, Instagram, Facebook, Twitter y LinkedIn dentro del contexto de la distracción, la comunicación y la autopromoción. Valuetainment, por ejemplo, creció sobre YouTube.

La enseñanza es doble. Por un lado, estas plataformas pueden distraer y fragmentar la atención. Por otro, también pueden convertirse en herramientas de posicionamiento, relato y construcción de comunidad.

Bet-David insiste en que controlar el relato es fundamental. Si una empresa o líder no comunica quién es, otros lo harán por él. Las redes sociales son, entonces, un campo de batalla narrativo.

El mensaje es que no basta con tener una empresa; hay que saber contar su historia.

Harvard, Stanford y Wharton: la educación formal no es el único camino

Aunque no son empresas, el libro menciona escuelas de negocios como Harvard, Stanford y Wharton para contrastarlas con Valuetainment. Bet-David no niega el valor de la educación formal, pero sostiene que el aprendizaje práctico, transferible y aplicado también puede formar emprendedores.

La enseñanza es que el conocimiento empresarial no vive únicamente en las aulas. También se aprende entrevistando, vendiendo, negociando, equivocándose, leyendo, liderando y construyendo.

Para estudiantes, esta idea es valiosa: la formación académica importa, pero debe conectarse con la realidad. Una teoría que no se aplica queda incompleta.

La gran enseñanza común: pensar antes de moverse

Si algo une a todas estas empresas es que cada una deja una enseñanza sobre estrategia.

PHP Agency enseña a construir desde abajo. Valuetainment enseña a transformar conocimiento en marca. Bally Total Fitness enseña que una frustración laboral puede revelar el verdadero camino. Tesla y SpaceX enseñan a anticipar el futuro. Microsoft enseña a crear cultura y oportunidades internas. Apple enseña a recordar la identidad y formar alianzas inteligentes. Google enseña a liberar la innovación interna. Amazon enseña velocidad, capital y obsesión por el cliente. Walmart enseña que un pequeño puede vencer a un gigante. Netflix enseña que la cultura exige decisiones difíciles. Toyota enseña a resolver problemas rápido. Ferrari enseña a acelerar procesos. IBM enseña a vivir desde la visión futura. Nike enseña a promocionarse sin miedo.

La conclusión del libro, vista a través de sus empresas, es que los negocios no se ganan solo con esfuerzo. Se ganan con estrategia. El esfuerzo sin dirección puede agotar; la estrategia convierte el esfuerzo en avance.

Patrick Bet-David invita al lector a dejar de pensar como empleado pasivo, vendedor impulsivo o emprendedor improvisado. Su propuesta es pensar como jugador de ajedrez: mirar el tablero, reconocer al rival, entender los recursos, calcular consecuencias y actuar con disciplina.

En un mercado donde muchas empresas viven apagando incendios, la gran enseñanza de Tus próximas cinco jugadas es aprender a mirar más lejos. Porque quien solo mira la próxima venta puede sobrevivir un día. Pero quien aprende a mirar cinco jugadas por delante puede construir una empresa capaz de crecer, resistir y dejar huella.

¿Quién quieres ser?: la pregunta que puede cambiar una vida

 


En un mundo donde muchas personas buscan respuestas rápidas, fórmulas de éxito y caminos seguros para avanzar, el capítulo “¿Quién quieres ser?” propone una idea poderosa: antes de preguntarse qué negocio iniciar, qué carrera seguir o cuánto dinero ganar, una persona debe responder con honestidad quién quiere llegar a ser.

El texto parte de una frase de Ray Dalio, autor de Principios e inversor reconocido, quien sostiene que tener preguntas puede ser más valioso que tener respuestas, porque las preguntas abren el camino al aprendizaje. Esta idea funciona como punto de partida para una reflexión profunda: el verdadero progreso no comienza cuando una persona tiene todas las respuestas, sino cuando se atreve a preguntarse qué desea realmente y qué debe aprender para conseguirlo.

El autor utiliza una escena de la película Wall Street, de 1987, para introducir el tema de la ambición. En ella, Michael Douglas, interpretando a Gordon Gekko, le habla a Bud Fox, personaje interpretado por Charlie Sheen, sobre una riqueza que va más allá de vivir cómodamente. Gekko no se conforma con un buen salario ni con viajar en primera clase; habla de tener suficiente riqueza como para poseer un jet privado. La escena no aparece como una invitación directa al materialismo, sino como una provocación: cada persona debe definir qué significa éxito para ella.

Para algunos, ganar bien y vivir cómodamente puede ser suficiente. Para otros, el objetivo puede ser construir una empresa, liderar un sector o alcanzar independencia financiera. El mensaje es claro: no todos quieren lo mismo, por eso no todos deben seguir la misma estrategia.

La pregunta que ordena todas las decisiones

“¿Quién quieres ser?” es la pregunta central del capítulo. Según el autor, la respuesta a esta interrogante determina el nivel de urgencia, sacrificio, disciplina y estrategia que una persona necesita. No es lo mismo querer abrir una pequeña tienda familiar que pretender revolucionar una industria. En el primer caso, quizá se pueda avanzar con calma. En el segundo, se necesita una historia clara, un equipo sólido, datos confiables, disciplina y una estrategia de largo plazo.

El autor critica la tendencia de algunos consultores e influenciadores a asumir que todos desean lo mismo. Para él, antes de recomendar un camino, primero hay que entender qué quiere la persona, qué la mueve, qué está dispuesta a sacrificar y qué visión tiene de su vida.

Esta mirada es especialmente importante en el mundo empresarial. Muchas personas se enfocan en técnicas, herramientas o métodos de crecimiento, pero olvidan la base: la claridad personal. Sin esa claridad, cualquier obstáculo puede hacer que una persona abandone su camino.

Patrick Bet-David y el ascenso que nunca llegó

Uno de los momentos más importantes del capítulo es la experiencia personal de Patrick Bet-David en Bally Total Fitness, una cadena de gimnasios. En 1999, después de dejar el Ejército, Patrick tenía veinte años y soñaba con convertirse en una especie de Arnold Schwarzenegger de Oriente Medio. Quería ser culturista, actor y, eventualmente, llegar a la política.

Su primer paso fue trabajar en un gimnasio. Con ayuda de su hermana, consiguió empleo en un Bally ubicado en Culver City, una sede pequeña y antigua. Luego fue trasladado a un gimnasio más grande en Hollywood, donde empezó a destacar en ventas y llegó a ganar alrededor de tres mil quinientos dólares al mes, una cifra que para él representaba un gran avance frente a lo que había ganado en el Ejército.

Más adelante, su supervisor, Robby, le propuso ir al club de Chatsworth, ubicado a unos cincuenta kilómetros de Hollywood. Ese local solo estaba alcanzando el 40% de sus objetivos mensuales. Patrick no quería ir, porque su meta era convertirse en gerente de fin de semana en Hollywood, un puesto mejor remunerado. Sin embargo, Robby le prometió que, si lograba mejorar los resultados de Chatsworth y superaba a Edwin, otro empleado antiguo de Bally, el puesto sería suyo.

Patrick aceptó el reto. Noventa días después, el club de Chatsworth había pasado del 40% al 115% de cumplimiento de objetivos. Sus resultados eran evidentes y estaba por delante de Edwin en la clasificación de la empresa. Sin embargo, cuando se reunió con Robby, recibió una noticia inesperada: el puesto de gerente de fin de semana en Hollywood ya había sido entregado. El elegido fue Edwin, quien llevaba seis años en la empresa, mientras Patrick apenas tenía nueve meses.

La situación lo marcó profundamente. Aunque sus resultados eran mejores, la empresa había decidido favorecer la antigüedad. Patrick entendió entonces que muchas corporaciones tienen sus propios planes y que los ascensos no siempre dependen únicamente del mérito.

Ese momento se convirtió en un punto de quiebre. Patrick decidió renunciar. No quería seguir trabajando en un lugar donde las reglas para ascender no eran claras. Aunque sintió miedo y dudó de su decisión, esa noche comprendió que ya no quería permitir que otras personas controlaran su destino.

La lista de los no negociables

Después de renunciar, Patrick hizo una lista de lo que quería para su vida. Quería que el apellido Bet-David significara algo. Quería que sus padres se sintieran orgullosos de haber salido de Irán. Quería trabajar con personas que respetaran sus compromisos. Quería una fórmula clara para crecer con base en resultados. Quería construir un equipo que compartiera su visión. Quería ganar suficiente dinero para no depender de los planes de otros. Y quería estudiar estrategias para ampliar su perspectiva empresarial.

Esa lista fue más que una declaración de deseos. Fue una definición de identidad. A partir de ese momento, Patrick pudo ver con mayor claridad sus próximas jugadas. Comprendió que la claridad no nace de la casualidad, sino de tomar decisiones coherentes con los propios valores y creencias.

Convertir el dolor en combustible

El capítulo insiste en una idea potente: el dolor, la vergüenza, el rechazo y las críticas pueden destruir a una persona o pueden convertirse en combustible. Para explicar esto, el autor presenta varios ejemplos.

Elon Musk es mencionado como alguien que recibió duras críticas de su propio padre cuando decidió salir de Sudáfrica rumbo a Canadá. Su padre le dijo que volvería en tres meses, que nunca tendría éxito y que nunca sería nadie. En lugar de permitir que esas palabras lo definieran, Musk las convirtió en parte de su impulso.

Barbara Corcoran, empresaria inmobiliaria y figura conocida por su participación en Shark Tank, también aparece como ejemplo. En 1973 trabajaba como camarera cuando conoció a un hombre que le prestó mil dólares para iniciar una empresa de bienes raíces. Con el tiempo, ese hombre se convirtió en su pareja. Sin embargo, en 1978 la dejó y se casó con su asistente. Antes de irse, le dijo que nunca tendría éxito sin él.

Lejos de hundirse, Corcoran transformó esa humillación en fuerza. Construyó una de las firmas inmobiliarias residenciales más exitosas de Nueva York, la vendió por sesenta y seis millones de dólares, escribió un libro exitoso y se convirtió en estrella televisiva. Para ella, el dolor puede revelar una motivación profunda.

Michael Jordan es otro caso central. El texto recuerda que Jordan fue rechazado en el equipo de baloncesto de su instituto. Leroy Smith Jr. ocupó el lugar que él deseaba. Años después, incluso en su discurso de ingreso al Salón de la Fama, Jordan seguía recordando a quienes dudaron de él. Su padre decía que, si alguien quería sacar lo mejor de Michael, bastaba con decirle que no podía hacer algo.

En estos casos, el mensaje es claro: la crítica puede convertirse en excusa o en energía. Musk, Corcoran y Jordan eligieron convertirla en energía.

La vergüenza como punto de quiebre

Patrick también cuenta otra experiencia personal. A los veintiséis años fue invitado a su antigua escuela, Glendale High School, para dar un discurso. Allí se encontró con Dotty, una consejera que le recordó que años atrás había sentido pena por sus padres porque él era un joven perdido y sin dirección. Sin saberlo, Dotty alimentó nuevamente su motivación. Luego, frente a seiscientos estudiantes, el subdirector lo presentó como orador motivacional. La mirada de Dotty confirmó cuánto había cambiado.

Pero tal vez el momento más fuerte del capítulo ocurre cuando Patrick recuerda la enfermedad de su padre. A los veintitrés años, su padre sufrió su decimotercer ataque al corazón y fue atendido en el Centro Médico del Condado de Los Ángeles, un hospital público. Patrick sintió que lo trataban mal y reaccionó con ira. Entonces, un extraño le dijo una verdad dura: si tuviera dinero, podría pagar un mejor seguro y mejores médicos para su padre.

Esa frase lo destruyó emocionalmente. Se sentó en su Ford Focus y lloró durante treinta minutos. Comprendió que su padre recibía una atención deficiente porque él no tenía los recursos para ofrecerle algo mejor. También reconoció que estaba endeudado, que había perdido el enfoque y que pasaba demasiado tiempo en clubes nocturnos en lugar de construir su futuro.

Esa noche, según sus propias palabras, el viejo Patrick murió. Decidió que su padre nunca más trabajaría en una tienda donde lo asaltaban y que nunca más recibiría mala atención médica. Decidió que el apellido Bet-David sería conocido y respetado. Ese dolor se convirtió en una fuente permanente de energía.

Elegir el papel correcto

El texto también plantea que no todos están llamados a ser empresarios fundadores. Algunas personas pueden brillar como directores ejecutivos, estrategas, líderes de ventas, números dos, desarrolladores de negocios o emprendedores internos. La clave es encontrar el papel donde los talentos personales puedan expresarse mejor.

Esta idea es importante porque el mundo actual suele glorificar al empresario, pero no todas las personas desean o necesitan ese camino. Ser emprendedor implica riesgos altos, sacrificios personales, cuentas vacías, traiciones, presión y mucha incertidumbre. Por eso, antes de elegir ese camino, una persona debe saber si realmente está dispuesta a pagar el precio.

El autor no presenta el emprendimiento como una fantasía, sino como una decisión que exige claridad, organización y conversación con la familia. Cuanto más grande sea la visión, mayores serán los sacrificios y más importante será tener una estructura de vida que permita sostener el esfuerzo.

La verdad futura: actuar hoy como la persona que quieres ser

Uno de los conceptos más importantes del capítulo es la “verdad futura”. La idea consiste en vivir en el presente como si la visión futura ya se estuviera haciendo realidad. No se trata de fingir éxito, sino de actuar con la disciplina, mentalidad y estándares de la persona o empresa que uno quiere llegar a ser.

Para explicar este concepto, el autor cita a Thomas J. Watson, fundador de IBM. Watson sostenía que IBM llegó a ser grande porque desde el inicio tuvo una imagen clara de cómo sería la empresa cuando alcanzara su visión. Luego se preguntó cómo actuaría una empresa así y decidió que IBM debía empezar a comportarse como una gran empresa antes de convertirse en una.

El mensaje es poderoso: si alguien quiere ser un gran empresario, líder o profesional, no debe esperar a tener éxito para actuar con seriedad. Debe empezar a actuar así desde ahora.

Patrick aplica esta idea a su propia empresa. Recuerda que, poco después de fundarla en 2009, dio un discurso en el hotel JW Marriott de Palm Desert, California, frente a cuatrocientas personas. Allí afirmó que algún día los mejores humoristas, deportistas, pensadores y presidentes de Estados Unidos asistirían a su convención. En ese momento, la visión pudo parecer exagerada. Sin embargo, años después Kevin Hart actuó en su convención anual, y antes de que la agencia cumpliera diez años, Patrick entrevistó al expresidente George W. Bush y a Kobe Bryant frente a los miembros de su empresa.

La enseñanza es que los líderes visionarios no solo creen en una verdad futura, sino que también logran que otros crean en ella.

Kennedy y la visión de llegar a la Luna

El capítulo también recuerda el mensaje del presidente John F. Kennedy al Congreso de Estados Unidos el 25 de mayo de 1961. Kennedy propuso llevar a un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del final de la década. Esa visión se cumplió el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en caminar sobre la Luna.

Este ejemplo refuerza el poder de una visión clara. Kennedy no solo planteó un deseo, sino un objetivo específico, con plazo y sentido de urgencia. La llegada a la Luna demuestra que las grandes metas necesitan claridad, liderazgo y ejecución.

Los héroes como recordatorio de identidad

Hacia el final del capítulo, el autor recomienda usar héroes e imágenes como recordatorios de la persona que uno quiere llegar a ser. Patrick cuenta que mandó a crear una pintura especial llamada Dead Mentors, o “Mentores fallecidos”. En ella aparece rodeado de figuras históricas y culturales que representan cualidades que él desea encarnar.

Entre esos mentores simbólicos están Albert Einstein, John F. Kennedy, Marco Aurelio, Abraham Lincoln, Tupac Shakur, Mohammad Reza Pahleví, Ayrton Senna, Milton Friedman, Martin Luther King Jr. y Aristóteles.

Einstein y Milton Friedman representan el pensamiento matemático, racional y económico. Kennedy y Lincoln representan liderazgo político desde enfoques distintos. Tupac Shakur y Martin Luther King Jr. simbolizan convicción y lucha por ideales, aunque desde caminos diferentes. Mohammad Reza Pahleví sirve como advertencia sobre los riesgos del exceso de poder y la importancia de no subestimar a los oponentes, como ocurrió con el ayatolá Ruhollah Jomeiní. Ayrton Senna representa concentración, exigencia y búsqueda de perfección. Marco Aurelio recuerda la humildad y el autocontrol frente al poder. Aristóteles representa la razón, la reflexión y la necesidad de pensar antes de decidir. También se menciona a Alejandro Magno, quien necesitó la guía intelectual de Aristóteles.

El autor propone que cada persona construya su propio cuadro de mentores. No necesariamente debe ser una pintura costosa. Puede empezar con imágenes, fotos o símbolos que recuerden los valores que desea vivir. Si alguien quiere ser visionario, puede inspirarse en Walt Disney o Steve Jobs. Si quiere construir una empresa de comercio electrónico, puede preguntarse qué haría Jeff Bezos. Si dirige una empresa de inversiones, puede estudiar a Warren Buffett. Si trabaja en medios de comunicación, puede mirar el ejemplo de Oprah Winfrey.

El mensaje es que los héroes funcionan como brújulas. Nos recuerdan cómo queremos actuar cuando llegan las decisiones difíciles.

El producto más importante: uno mismo

El texto conecta con el inicio del segundo capítulo, titulado “Estudia el producto más importante: tú”. Allí aparece una frase de Píndaro, poeta de la Grecia clásica: “Conviértete en quien eres aprendiendo quién eres”. Esta idea complementa todo lo anterior. Para saber quién quieres ser, primero debes conocerte.

En las películas, muchas veces una persona descubre su destino de golpe, como si recibiera una iluminación repentina. En la realidad, el autoconocimiento exige proceso, esfuerzo, preguntas y reflexión. Nadie puede construir una vida sólida si no comprende sus motivaciones, talentos, límites y valores.

El mensaje central del libro

El mensaje del capítulo puede resumirse en una idea: la vida no debe vivirse reaccionando a las decisiones de otros. Cada persona necesita definir quién quiere ser, qué visión quiere construir, qué dolor puede convertir en combustible y qué valores no está dispuesta a sacrificar.

El éxito no empieza con dinero, contactos o suerte. Empieza con claridad. Cuando una persona sabe quién quiere ser, puede elegir mejor sus próximas jugadas, resistir mejor las críticas, convertir las humillaciones en fuerza y actuar desde hoy como la versión futura que desea alcanzar.

El libro no propone ignorar el dolor ni negar las dificultades. Al contrario, invita a mirarlas de frente y usarlas como una fuente de energía. El rechazo, la vergüenza y la crítica pueden ser destructivos si se convierten en excusas, pero también pueden ser transformadores si se convierten en combustible.

Por eso, la pregunta “¿Quién quieres ser?” no es una frase motivacional más. Es una pregunta estratégica. Define el camino, el nivel de sacrificio, el tipo de decisiones y la clase de persona que se necesita llegar a ser para alcanzar una visión.

En una época donde muchas personas preguntan qué deben hacer para tener éxito, este capítulo responde con una idea más profunda: antes de saber qué hacer, primero debes saber quién quieres ser.

miércoles, 17 de junio de 2026

¿Qué tipo de estratega eres? 5 tipos y sus pros y contras

 



Autor: Jeroen Kraaijenbrink
Fecha: 1 de agosto de 2023

Los estrategas vienen en diferentes tipos y estilos. Algunos creen saberlo todo o están llenos de ideas, mientras que otros prefieren involucrar a su gente o centrarse en mantener el estado actual de las cosas. Otros, incluso, han desarrollado un rechazo activo hacia la palabra estrategia.

A lo largo de mis años como consultor y mentor en estrategia, he trabajado con una amplia variedad de ejecutivos y líderes. Basándome en mi experiencia al trabajar con ellos, he descubierto cinco tipos distintos de estrategas, incluyendo sus principales fortalezas y debilidades.

La pregunta central es: ¿qué tipo de estratega eres?

¿Qué es un estratega?

A diferencia de términos conocidos como líder, ejecutivo o gerente, no queda claro de inmediato qué es un estratega ni qué hace. El término es menos familiar y no muchas personas se llaman a sí mismas estrategas. Por eso, conviene definir brevemente el concepto.

Según Wikipedia, un estratega es “una persona responsable de la formulación e implementación de una estrategia”. El Cambridge Dictionary lo describe como “alguien con mucha habilidad y experiencia en planificación, especialmente en asuntos militares, políticos o empresariales”. Por su parte, Merriam-Webster define a un estratega como “una persona hábil en estrategia”.

Por lo tanto, un estratega es alguien que tiene tanto la responsabilidad como la habilidad para formular e implementar la estrategia de una organización. Podría tratarse de un estratega principal o de un director de estrategia. Sin embargo, en muchos casos, especialmente en empresas pequeñas y medianas, es el CEO quien actúa como principal estratega.

Sea hábil o no, esta persona tiene la responsabilidad principal de formular e implementar la estrategia. Y lo hace de cinco maneras claramente diferentes.

Tipo 1. El estratega rey

El primer tipo es el estratega rey. Este tipo representa al director ejecutivo fuerte e independiente que cree saberlo todo y que tiene una visión clara de hacia dónde llevar la organización.

Son pensadores capaces y orientados al futuro. En comparación con el resto de la organización y con sus compañeros ejecutivos, destacan por su comprensión integradora y amplia, así como por sus ideas claras sobre hacia dónde debería dirigirse la organización.

Fortalezas:
La principal fortaleza del estratega rey es que tiene ideas sólidas y bien fundamentadas sobre hacia dónde quiere llevar exactamente a su organización en los próximos años. Y, a menudo, tiene razón.

Debilidades:
La debilidad más importante de este estratega es que puede perder contacto con el resto de la organización. Va demasiado adelantado y espera demasiado de los demás, lo que puede generar frustración. Esto también puede hacerlo sentirse solo a veces, ya que no tiene iguales con quienes conversar.

Tipo 2. El estratega servidor

En el otro extremo del enfoque de arriba hacia abajo encontramos al estratega servidor. Mientras que el estratega rey actúa principalmente solo y suele ser el único o principal estratega de la organización, el estratega servidor sigue un enfoque más participativo, e incluso democrático, para hacer estrategia.

En lugar de definir la estrategia por sí mismo, prefiere guardarse sus propias opiniones, al menos inicialmente, y escuchar lo que otras personas dentro de la organización tienen que decir. En consecuencia, con este tipo de estratega, la elaboración de la estrategia está en gran medida descentralizada y se convierte en una responsabilidad compartida.

Fortalezas:
Este estratega es fuerte creando armonía, participación y compromiso. Es capaz de construir una estrategia compartida, de la cual muchas personas dentro de la organización sienten que son parte. Por ello, la ejecución de la estrategia tiende a desarrollarse de manera relativamente fluida.

Debilidades:
Muchos empleados pueden preferir dejar la elaboración de la estrategia en manos del liderazgo de la organización, en lugar de que se les pida crearla o contribuir a ella. Como el estratega servidor casi no comparte su propia visión, puede ser visto fácilmente como débil o indeciso.

Tipo 3. El estratega mayor

Al estratega mayor le gusta mantener las cosas como están. A menudo lleva décadas en la organización y ha ocupado una posición de liderazgo durante mucho tiempo.

Este estratega valora la continuidad y duda al momento de aceptar nuevos desarrollos. Desde su punto de vista, la estrategia del mañana debería ser, en gran medida, una continuación del pasado. Valora la jerarquía y está orgulloso de su posición y del pasado de su organización.

Fortalezas:
Este estratega tiene un fuerte sentido de la historia y se enfoca en la continuidad. En lugar de seguir cada moda pasajera, construye de manera persistente sobre aquello en lo que la organización siempre ha sido buena, y se mantiene optimista respecto a ello.

Debilidades:
El estratega mayor no suele tener una mentalidad muy abierta. Puede ponerse a la defensiva y perder conexión con los cambios internos y externos. Además, con su enfoque en la tradición y la jerarquía, también puede perder gradualmente contacto con el resto de la organización.

Tipo 4. El estratega príncipe

El estratega príncipe se encuentra en el otro extremo del espectro conservador-progresista. Este tipo de estratega abraza el cambio y la innovación, y muchas veces él mismo es la principal fuente de nuevas ideas.

Está lleno de creatividad y entusiasmo, y ve oportunidades de cambio en todas partes. Trabajar con este tipo de estratega rara vez es aburrido o predecible, porque siempre es capaz de sorprender a otros dentro de la organización.

Fortalezas:
Su principal fortaleza es su carácter innovador. Más que cualquier otro tipo, el estratega príncipe es capaz de detectar nuevas oportunidades y aportar nuevas ideas. Además, puede compartir su entusiasmo y motivar a otros a ser también innovadores.

Debilidades:
Este tipo de estratega puede perderse a sí mismo y a su organización en la gran cantidad de nuevas iniciativas que pone en marcha. Los principales riesgos son que la organización salte de una idea a otra y nunca entre en un modo eficiente de ejecución. Esto puede generar pocos resultados o una estrategia en constante cambio.

Tipo 5. El estratega bromista

El estratega bromista es, en realidad, un no estratega. Tiene pocas ideas claras, si es que tiene alguna, sobre hacia dónde llevar su organización. Además, posee capacidades limitadas para tomar decisiones o hacer cumplir acciones.

Para ocultar su falta de ideas y habilidades, algunos utilizan intensamente conceptos y herramientas de estrategia para aparentar. Otros hacen exactamente lo contrario: minimizan la importancia de la estrategia y dicen que confían en su intuición, afirmando que la estrategia es una pérdida de tiempo. Les gusta bromear, provocar risas y mantenerse populares.

Fortalezas:
Este tipo no tiene muchos méritos directos. Sin embargo, de manera no intencional, puede estimular a otros a hacerlo mejor. Su debilidad puede impulsar a otras personas a dar un paso adelante y asumir el rol de alguno de los otros cuatro tipos de estratega.

Debilidades:
Dado que este tipo de estratega rara vez es efectivo, sus desventajas son abundantes. Las principales son la falta de una estrategia clara y la falta de ejecución. Además, su ineficacia general puede ser perjudicial para la salud de largo plazo de la organización.

Conclusión

A primera vista, el estratega rey parece ser el tipo ideal de estratega. Los estrategas rey saben hacia dónde quieren llevar su organización y tienen la capacidad para hacerlo. Además, más que cualquier otro tipo, este perfil encaja con la tendencia general de las personas a pensar en los líderes como héroes fuertes e independientes.

Sin embargo, como muestra esta breve clasificación, el estratega rey también tiene debilidades, y existen alternativas viables.

Aunque las combinaciones son posibles, la mayoría de los estrategas que he conocido son claramente de un tipo principal y, quizá, de un tipo secundario, pero no más. Y aunque el desarrollo de un tipo hacia otro es posible, considero que ese cambio es relativamente raro y toma bastante tiempo, ya que los tipos están fuertemente influenciados por el carácter de la persona.

Para avanzar, las preguntas clave para todo estratega son:

¿Qué tipo de estratega eres?

¿Aprovechas suficientemente tus fortalezas?

¿Tienes otras personas o mecanismos para compensar tus debilidades?



lunes, 15 de junio de 2026

El portero de 40 años de Cabo Verde, VOZINHA, contra España.



 

¿Se puede subir la remuneración mínima a 1500 soles? - Fernando Cuadros Luque

 


Fernando Cuadros Luque
Economista de la Universidad del Pacífico,
ex viceministro de Promoción del Empleo.

¿Cuál es la situación actual de la remuneración mínima?

La remuneración mínima (RM) vigente en nuestro país es S/ 1130 mensuales, mientras que la canasta básica de consumo familiar equivale a S/ 1848 mensuales, quedando en evidencia la significativa brecha entre ambas.

Es más, si consideramos la RM neta de S/ 983 percibida por los trabajadores posdescuentos de sus aportes previsionales, dicho monto no alcanza a cubrir ni siquiera el componente alimentario (S/ 1040) de la canasta básica de consumo familiar, lo que nos permite decir que tenemos una RM de pobreza extrema.

Otro aspecto relevante es que entre los años 2018 y 2025, el poder adquisitivo de bienes y servicios de quienes ganan la RM se ha reducido en 7%, como resultado de la inflación, lo cual ha implicado un empobrecimiento del referido segmento de trabajadores.

Incluso el actual poder de compra de la RM representa apenas la tercera parte del que tenía a inicios de la década del setenta.

En la misma línea, si analizamos la trayectoria real de la RM en Latinoamérica en el periodo 2012-2024, podemos apreciar que su poder adquisitivo creció 32% en promedio, reduciéndose únicamente en Guatemala y Perú (ver gráfico). ¡Vaya “mérito”!

Todo lo contrario a lo registrado en México, que encabeza el ranking de crecimiento del poder adquisitivo de la RM con una mejora de 140%, gracias a su política activa de actualización de la misma, la cual ha contribuido a reducir significativamente su nivel de pobreza.

Si se hubiera aplicado estrictamente todos los años los criterios de inflación y productividad establecidos en el mecanismo técnico del Consejo Nacional de Trabajo-CNT (2007) para actualizar la RM, al 01 de enero del 2026 ya debería haber ascendido a cerca de S/ 1400, lo cual muestra una brecha importante con la vigente (S/ 1130).

Tomando en cuenta las estimaciones de inflación y mejora de la productividad para el presente año, desde inicios del 2027 la RM debería ubicarse muy cerca de S/ 1500, sobre la base del mecanismo técnico del CNT, espacio integrado por representantes del gobierno, los principales gremios empresariales y confederaciones sindicales.

En cuanto al contexto económico y laboral, debemos señalar que se prevé que el PBI continúe registrando resultados positivos el 2026 (3,2%), lo cual incidirá en una menor tasa de desempleo, subempleo e informalidad laboral de los asalariados privados.

Además, según la Planilla electrónica del MTPE, la RM representa apenas el 39% de la remuneración promedio en el sector privado formal, por lo que hay margen suficiente para incrementarla.

Respecto a la capacidad de las micro y pequeñas empresas (MYPE) formales para asumir el incremento de la RM, se observa que en las primeras la remuneración promedio es S/ 1700 y S/ 2800 en las segundas; por tanto, no tendrían mayores dificultades en absorber el referido incremento.

Sin perjuicio de lo señalado, sería conveniente que la mejora de la RM de S/ 1130 a S/ 1500 se realice en dos tramos, con el fin de facilitar su aplicación en las MYPE. Un primer incremento se podría realizar en agosto del 2026 y el segundo a inicios del 2027.

“Subir la remuneración mínima a S/ 1500 beneficiaría directamente a 7,6 millones de personas, si consideramos una familia promedio con 4 miembros”.

Subir la RM a S/ 1500 beneficiaría directamente a 1,9 millones de trabajadores formales privados que perciben dicha remuneración o una cercana/vinculada a ella, 7,6 millones de personas en total, si consideramos una familia promedio con 4 miembros, quienes representan el 46% del empleo formal privado, según la planilla electrónica del MTPE.

Del total de trabajadores beneficiados, 36% corresponderían a microempresas, 22% a pequeñas empresas y 42% a empresas medianas y grandes.

Según la misma fuente estadística, los incrementos de la RM suelen mejorar la remuneración promedio real en todo el sector privado formal, mientras que cuando no sube la RM, la remuneración promedio real tiende a reducirse o estancarse.

Además, de acuerdo con la ENAHO del INEI, alrededor del 40% de los asalariados privados informales percibe una remuneración que al menos equivale a la RM, por lo cual un incremento de esta última podría servir como referencia para una futura mejora remunerativa en el referido segmento.

Adicionalmente, se favorecería aproximadamente a 80 mil trabajadores del hogar formales que suelen percibir la RM o una remuneración cercana. Entre formales e informales, 131 mil ganan al menos la RM, así que el efecto podría ser mayor (fuente: INEI, ENAHO).

Cabe agregar que al ser trabajadores de bajos ingresos los beneficiados por la mejora de la RM, trasladarían rápidamente casi la totalidad de sus mayores remuneraciones a la adquisición de bienes y servicios de primera necesidad, sobre todo a MYPE y autoempleados, lo cual contribuiría a seguir reactivando la economía.

“Es fundamental institucionalizar un mecanismo técnico de revisión de la remuneración mínima, para contar con una política seria sobre la materia y dejar de lado arbitrariedades”.

Si bien desde el enfoque económico neoliberal se suele señalar que los incrementos de la RM tienen efectos negativos en el mercado laboral, como mayor desempleo y/o informalidad, la realidad muestra que aquellas mejoras de la RM que se han dado en contextos de crecimiento económico y al menos tomando como referencia criterios técnicos, como ha venido sucediendo en el caso peruano desde el 2007, no han revertido el crecimiento del empleo formal privado ni la tendencia decreciente observada en las tasas de desempleo e informalidad laboral, así como en el porcentaje de asalariados con remuneraciones inferiores a la RM (fuente: Planilla electrónica del MTPE y ENAHO/EPEN del INEI).

Incluso la mayoría de estudios que han tratado de estimar el impacto de los incrementos de la RM en el mercado laboral nacional, no han encontrado efectos negativos en el empleo o no han resultado significativos, como es el caso del realizado por el MTPE en 2022.

La RM es un instrumento para el sector asalariado formal, que tiene como objetivo central garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias.

La informalidad laboral no se combate manteniendo la RM en niveles bajos, ni precarizando más el empleo formal, sino vía la implementación de políticas públicas de fortalecimiento de la fiscalización laboral, de promoción del incremento de la productividad y de incentivos económicos a sectores con alto potencial de generación de empleo asalariado formal.

Sin perjuicio de ello, existen regímenes laborales especiales para MYPE que reducen significativamente los costos salariales respecto al régimen general, aminorando el impacto de un incremento de la RM.

Es fundamental institucionalizar de una vez por todas, vía una norma del Ejecutivo y previo paso por el diálogo social, un mecanismo técnico de revisión de la RM, para contar con una política seria sobre la materia y dejar de lado arbitrariedades.

La institucionalización del referido mecanismo técnico permitiría que, gradualmente, la RM cubra la canasta básica de consumo familiar (S/ 1848), en cumplimiento del mandato constitucional y de manera sostenible.

Ello sin dejar de lado la obligación estatal de fomentar la negociación colectiva entre sindicatos y empresas como principal mecanismo de mejoras remunerativas.




martes, 9 de junio de 2026

JOYAS DEL ANDE - De Ayacucho al mundo, así es la ruta de transformación de las papas nativas orgánicas en chips de la marca Tiyapuy.


 

1. Recepción

50 tn de papa nativa orgánica se descargan al día en temporada de cosecha (abril-agosto).

Dos regiones proveedoras:
Las áreas se ubican a más de 3.000 metros de altura.

  • Ayacucho
  • Áncash

5 variedades de papa se procesan:

  • Cacho de toro
  • Sumaq songo
  • Secorani
  • Huayro macho
  • Amarilla nativa

2. Cuarto de frío

-5 grados es la temperatura a la que se conserva el tubérculo.

10 tn es la capacidad aproximada de cada contenedor.

3. Zona cruda

A. Se realiza el doble lavado del tubérculo y el enjuague.

B. Se hace una selección manual, según el tamaño.

C. El filtro de la máquina permite separar las impurezas.

Nota:
El tubérculo que no se selecciona pasa por un segundo tratamiento para convertirse en abono orgánico.

4. Zona de producción

A. La papa lavada es procesada por una máquina rebanadora y luego es colocada en una faja.

B. Llega a la máquina freidora, donde permanece 45 segundos sumergida en aceite de girasol.

C. Por otra faja, los chips son saborizados. Actualmente tienen las líneas de sal de Maras, ají amarillo, limón y pimienta, y jalapeños.

D. El producto se pesa según cada presentación: 30 g, 40 g, 100 g, 142 g, 150 g o 400 g.

E. Se embolsa el producto. De acuerdo con el tamaño y el peso, la máquina puede procesar hasta 45 bolsas por minuto.

5. Bodega de producto terminado

Las cajas destinadas a los mercados local e internacional se almacenan en un solo ambiente.

El plan a corto plazo es instalar racks de siete pisos.

Exportación

Todo el despacho, que sale de su planta de Lurín, se realiza por barco.

Mercados:
El producto llega a Bolivia, Colombia, Guatemala, El Salvador, México y algunas ciudades de Estados Unidos. Próximamente ingresará al Reino Unido.

Procesos adicionales en la misma planta

En la misma planta se procesan chips de camote, chifles y hojuelas de quinua orgánica.

Proceso de las papas prefritas congeladas

  1. Pasan por la máquina cortadora.
  2. Ingresan a un tratamiento de antioxidantes con agua.
  3. Van al área de prefritura por dos minutos.
  4. El producto sale a 160 °C, por lo que se usan ventiladores de aire frío.
  5. Se almacena en una cámara a -40 grados.

sábado, 6 de junio de 2026

Poder y progreso - Acemoglu, Daron y Johnson, Simon

 



La tecnología prometió progreso, pero también puede fabricar desigualdad

Una investigación sobre el poder oculto detrás de la inteligencia artificial, la automatización y el futuro del trabajo

Durante años se nos vendió una promesa simple: más tecnología significaba más progreso. Nos dijeron que las máquinas producirían más, que los algoritmos decidirían mejor, que la inteligencia artificial haría más eficiente la educación, la salud, las empresas y hasta la vida cotidiana.

Pero hay una pregunta que casi nunca se hace con suficiente fuerza: ¿progreso para quién?

Esa es la advertencia central que plantean Daron Acemoglu y Simon Johnson en Poder y progreso. Para los autores, la tecnología no es un tren que lleva automáticamente a toda la sociedad hacia una vida mejor. La historia demuestra algo más incómodo: muchas innovaciones han aumentado la riqueza, pero también han concentrado el poder, debilitado empleos y ampliado desigualdades cuando quedaron en manos de una élite económica o política.

La tecnología, por tanto, no es el problema. El problema es quién la controla, con qué intereses se diseña y quién recibe sus beneficios.

El mito peligroso del progreso automático

En el discurso empresarial moderno, la palabra innovación suele sonar como una bendición. Si una empresa automatiza, se dice que se moderniza. Si usa inteligencia artificial, se dice que está preparada para el futuro. Si reduce trabajadores con software, se presenta como eficiencia.

Pero esa mirada es incompleta.

Una empresa puede producir más y, al mismo tiempo, pagar peores salarios. Puede usar inteligencia artificial y, al mismo tiempo, reducir oportunidades laborales. Puede recopilar datos de sus trabajadores o clientes y presentarlo como “mejora del servicio”, cuando en realidad está construyendo una forma más sofisticada de vigilancia.

El libro muestra que el aumento de productividad no garantiza prosperidad compartida. Para que la tecnología beneficie a la mayoría, deben cumplirse dos condiciones: primero, que aumente el valor del trabajo humano; segundo, que existan reglas, instituciones o poder social suficiente para repartir los beneficios.

Sin esas condiciones, la innovación puede terminar enriqueciendo a pocos y debilitando a muchos.

La gran disputa: automatizar o empoderar

El debate tecnológico actual suele presentarse como si solo existieran dos opciones: aceptar el avance o quedarse atrás. Pero esa es una falsa elección.

El verdadero debate no es tecnología sí o tecnología no. El verdadero debate es: ¿qué tipo de tecnología queremos construir?

Hay tecnologías que reemplazan personas. Hay tecnologías que vigilan personas. Pero también hay tecnologías que aumentan las capacidades humanas.

Una inteligencia artificial en una universidad, por ejemplo, puede usarse para reemplazar al docente con contenidos automáticos. Pero también puede usarse para ayudar al docente a preparar mejores clases, detectar dificultades de aprendizaje y personalizar ejercicios para sus estudiantes.

En ambos casos se usa IA. La diferencia está en la finalidad.

Lo mismo ocurre en una empresa. Un software puede servir para controlar cuántos minutos tarda un trabajador en cada tarea, presionándolo más. Pero también puede servir para reducir trabajo repetitivo, mejorar decisiones y permitir que el trabajador se concentre en actividades de mayor valor.

La herramienta no decide sola. La decisión es humana, económica y política.

El poder detrás de la máquina

Una de las ideas más importantes del libro es que la dirección de la tecnología no surge de manera neutral. No es “la humanidad” la que decide qué innovaciones se desarrollan. En la práctica, muchas decisiones están en manos de grandes empresas, inversionistas, laboratorios, ejecutivos y gobiernos.

Ellos deciden qué se financia.
Ellos deciden qué se automatiza.
Ellos deciden qué datos se recopilan.
Ellos deciden qué problemas merecen solución.
Y muchas veces, esas decisiones responden más a la rentabilidad que al bienestar social.

Por eso, hablar de tecnología es hablar de poder.

Quien controla los datos controla información. Quien controla los algoritmos puede influir en decisiones. Quien controla plataformas digitales puede afectar mercados, opiniones, empleos y hasta procesos democráticos.

La inteligencia artificial no solo es una herramienta técnica. También es una herramienta de poder.

Lo que la historia nos enseña

La historia está llena de innovaciones que no beneficiaron inmediatamente a la mayoría. La Revolución Industrial generó enormes avances productivos, pero durante muchos años los trabajadores enfrentaron jornadas largas, salarios bajos y condiciones duras.

La prosperidad compartida no llegó porque las máquinas fueran buenas por naturaleza. Llegó porque hubo presión social, organización laboral, leyes, sindicatos, movimientos políticos y ciudadanos que exigieron una distribución más justa de los beneficios.

Esa es una lección decisiva: el progreso se conquista, no se espera sentado.

Hoy ocurre algo parecido con la inteligencia artificial. Si la sociedad no participa en la discusión, la IA será diseñada principalmente desde los intereses de quienes pueden pagarla, controlarla y monetizarla.

Por eso, la pregunta no debe ser solamente: “¿qué tan avanzada es esta tecnología?”.
La pregunta debe ser: ¿qué tipo de sociedad produce esta tecnología?

Aplicaciones concretas para la vida real

En las empresas, antes de implementar inteligencia artificial, no basta con preguntar cuánto dinero se ahorrará. También se debe preguntar qué pasará con los trabajadores, qué nuevas capacidades se crearán y si la tecnología mejorará realmente la calidad del servicio.

En la educación, la IA no debería ser vista solo como una máquina para hacer tareas. Debería utilizarse para pensar mejor, investigar mejor, practicar más y fortalecer el aprendizaje.

En el Estado, la digitalización no debe convertirse en vigilancia ciudadana. Debe mejorar servicios, reducir trámites, proteger datos y ampliar derechos.

En la vida personal, cada ciudadano debería entender que sus datos tienen valor. Cada clic, búsqueda, compra o interacción digital puede alimentar sistemas que luego influyen en sus decisiones.

En el trabajo, la mejor estrategia no es competir contra la máquina, sino aprender a trabajar con herramientas que aumenten el valor humano: análisis, creatividad, criterio, comunicación y toma de decisiones.

Errores que debemos evitar

El primer error es creer que toda tecnología nueva es buena. No todo lo moderno es progreso. Una herramienta puede ser muy avanzada y, al mismo tiempo, injusta.

El segundo error es medir la innovación solo por eficiencia. Si una empresa reduce costos, pero destruye empleos, aumenta vigilancia o deteriora condiciones laborales, el avance debe ser cuestionado.

El tercer error es pensar que la desigualdad tecnológica es inevitable. No lo es. La desigualdad surge de decisiones, reglas e intereses.

El cuarto error es dejar la discusión tecnológica solo en manos de expertos técnicos. La inteligencia artificial afecta empleo, educación, democracia, privacidad y cultura. Por eso, todos deben tener voz.

El quinto error es confundir automatización con progreso. Automatizar puede ser útil, pero automatizar sin crear nuevas oportunidades puede empobrecer a muchos.

La lección más importante

La gran lección de Poder y progreso es que la tecnología debe ser dirigida. No basta con inventar. Hay que decidir para qué se inventa. No basta con producir más. Hay que decidir cómo se reparten los beneficios. No basta con digitalizar. Hay que preguntarse si esa digitalización mejora la vida humana o solo aumenta el control.

La tecnología puede ser una herramienta de liberación o una herramienta de dominación.

Puede ayudar al médico a diagnosticar mejor.
Puede ayudar al docente a enseñar mejor.
Puede ayudar al trabajador a producir con más valor.
Puede ayudar al ciudadano a acceder a mejores servicios.

Pero también puede reemplazar empleos, vigilar personas, manipular información y concentrar poder en pocas manos.

Conclusión: el futuro no lo escriben las máquinas

La inteligencia artificial y la automatización ya están cambiando el mundo. Pero el resultado final no está decidido. No depende únicamente de los programadores, los empresarios o los gobiernos. Depende también de la capacidad de la sociedad para preguntar, exigir, regular y participar.

El futuro tecnológico no debe aceptarse como destino. Debe construirse como decisión colectiva.

La verdadera discusión no es si habrá más inteligencia artificial. La habrá. La verdadera discusión es si esa inteligencia artificial servirá para ampliar las capacidades humanas o para hacer más prescindibles a las personas.

Ese es el gran mensaje de este libro y la gran advertencia para nuestro tiempo:

la tecnología no garantiza progreso; solo se convierte en progreso cuando está al servicio de la mayoría.

Porque una sociedad no avanza solo cuando inventa máquinas más inteligentes.
Avanza cuando usa esas máquinas para construir una vida más digna, más justa y más humana.



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