domingo, 28 de junio de 2026

¿Quién quieres ser?: la pregunta que puede cambiar una vida

 


En un mundo donde muchas personas buscan respuestas rápidas, fórmulas de éxito y caminos seguros para avanzar, el capítulo “¿Quién quieres ser?” propone una idea poderosa: antes de preguntarse qué negocio iniciar, qué carrera seguir o cuánto dinero ganar, una persona debe responder con honestidad quién quiere llegar a ser.

El texto parte de una frase de Ray Dalio, autor de Principios e inversor reconocido, quien sostiene que tener preguntas puede ser más valioso que tener respuestas, porque las preguntas abren el camino al aprendizaje. Esta idea funciona como punto de partida para una reflexión profunda: el verdadero progreso no comienza cuando una persona tiene todas las respuestas, sino cuando se atreve a preguntarse qué desea realmente y qué debe aprender para conseguirlo.

El autor utiliza una escena de la película Wall Street, de 1987, para introducir el tema de la ambición. En ella, Michael Douglas, interpretando a Gordon Gekko, le habla a Bud Fox, personaje interpretado por Charlie Sheen, sobre una riqueza que va más allá de vivir cómodamente. Gekko no se conforma con un buen salario ni con viajar en primera clase; habla de tener suficiente riqueza como para poseer un jet privado. La escena no aparece como una invitación directa al materialismo, sino como una provocación: cada persona debe definir qué significa éxito para ella.

Para algunos, ganar bien y vivir cómodamente puede ser suficiente. Para otros, el objetivo puede ser construir una empresa, liderar un sector o alcanzar independencia financiera. El mensaje es claro: no todos quieren lo mismo, por eso no todos deben seguir la misma estrategia.

La pregunta que ordena todas las decisiones

“¿Quién quieres ser?” es la pregunta central del capítulo. Según el autor, la respuesta a esta interrogante determina el nivel de urgencia, sacrificio, disciplina y estrategia que una persona necesita. No es lo mismo querer abrir una pequeña tienda familiar que pretender revolucionar una industria. En el primer caso, quizá se pueda avanzar con calma. En el segundo, se necesita una historia clara, un equipo sólido, datos confiables, disciplina y una estrategia de largo plazo.

El autor critica la tendencia de algunos consultores e influenciadores a asumir que todos desean lo mismo. Para él, antes de recomendar un camino, primero hay que entender qué quiere la persona, qué la mueve, qué está dispuesta a sacrificar y qué visión tiene de su vida.

Esta mirada es especialmente importante en el mundo empresarial. Muchas personas se enfocan en técnicas, herramientas o métodos de crecimiento, pero olvidan la base: la claridad personal. Sin esa claridad, cualquier obstáculo puede hacer que una persona abandone su camino.

Patrick Bet-David y el ascenso que nunca llegó

Uno de los momentos más importantes del capítulo es la experiencia personal de Patrick Bet-David en Bally Total Fitness, una cadena de gimnasios. En 1999, después de dejar el Ejército, Patrick tenía veinte años y soñaba con convertirse en una especie de Arnold Schwarzenegger de Oriente Medio. Quería ser culturista, actor y, eventualmente, llegar a la política.

Su primer paso fue trabajar en un gimnasio. Con ayuda de su hermana, consiguió empleo en un Bally ubicado en Culver City, una sede pequeña y antigua. Luego fue trasladado a un gimnasio más grande en Hollywood, donde empezó a destacar en ventas y llegó a ganar alrededor de tres mil quinientos dólares al mes, una cifra que para él representaba un gran avance frente a lo que había ganado en el Ejército.

Más adelante, su supervisor, Robby, le propuso ir al club de Chatsworth, ubicado a unos cincuenta kilómetros de Hollywood. Ese local solo estaba alcanzando el 40% de sus objetivos mensuales. Patrick no quería ir, porque su meta era convertirse en gerente de fin de semana en Hollywood, un puesto mejor remunerado. Sin embargo, Robby le prometió que, si lograba mejorar los resultados de Chatsworth y superaba a Edwin, otro empleado antiguo de Bally, el puesto sería suyo.

Patrick aceptó el reto. Noventa días después, el club de Chatsworth había pasado del 40% al 115% de cumplimiento de objetivos. Sus resultados eran evidentes y estaba por delante de Edwin en la clasificación de la empresa. Sin embargo, cuando se reunió con Robby, recibió una noticia inesperada: el puesto de gerente de fin de semana en Hollywood ya había sido entregado. El elegido fue Edwin, quien llevaba seis años en la empresa, mientras Patrick apenas tenía nueve meses.

La situación lo marcó profundamente. Aunque sus resultados eran mejores, la empresa había decidido favorecer la antigüedad. Patrick entendió entonces que muchas corporaciones tienen sus propios planes y que los ascensos no siempre dependen únicamente del mérito.

Ese momento se convirtió en un punto de quiebre. Patrick decidió renunciar. No quería seguir trabajando en un lugar donde las reglas para ascender no eran claras. Aunque sintió miedo y dudó de su decisión, esa noche comprendió que ya no quería permitir que otras personas controlaran su destino.

La lista de los no negociables

Después de renunciar, Patrick hizo una lista de lo que quería para su vida. Quería que el apellido Bet-David significara algo. Quería que sus padres se sintieran orgullosos de haber salido de Irán. Quería trabajar con personas que respetaran sus compromisos. Quería una fórmula clara para crecer con base en resultados. Quería construir un equipo que compartiera su visión. Quería ganar suficiente dinero para no depender de los planes de otros. Y quería estudiar estrategias para ampliar su perspectiva empresarial.

Esa lista fue más que una declaración de deseos. Fue una definición de identidad. A partir de ese momento, Patrick pudo ver con mayor claridad sus próximas jugadas. Comprendió que la claridad no nace de la casualidad, sino de tomar decisiones coherentes con los propios valores y creencias.

Convertir el dolor en combustible

El capítulo insiste en una idea potente: el dolor, la vergüenza, el rechazo y las críticas pueden destruir a una persona o pueden convertirse en combustible. Para explicar esto, el autor presenta varios ejemplos.

Elon Musk es mencionado como alguien que recibió duras críticas de su propio padre cuando decidió salir de Sudáfrica rumbo a Canadá. Su padre le dijo que volvería en tres meses, que nunca tendría éxito y que nunca sería nadie. En lugar de permitir que esas palabras lo definieran, Musk las convirtió en parte de su impulso.

Barbara Corcoran, empresaria inmobiliaria y figura conocida por su participación en Shark Tank, también aparece como ejemplo. En 1973 trabajaba como camarera cuando conoció a un hombre que le prestó mil dólares para iniciar una empresa de bienes raíces. Con el tiempo, ese hombre se convirtió en su pareja. Sin embargo, en 1978 la dejó y se casó con su asistente. Antes de irse, le dijo que nunca tendría éxito sin él.

Lejos de hundirse, Corcoran transformó esa humillación en fuerza. Construyó una de las firmas inmobiliarias residenciales más exitosas de Nueva York, la vendió por sesenta y seis millones de dólares, escribió un libro exitoso y se convirtió en estrella televisiva. Para ella, el dolor puede revelar una motivación profunda.

Michael Jordan es otro caso central. El texto recuerda que Jordan fue rechazado en el equipo de baloncesto de su instituto. Leroy Smith Jr. ocupó el lugar que él deseaba. Años después, incluso en su discurso de ingreso al Salón de la Fama, Jordan seguía recordando a quienes dudaron de él. Su padre decía que, si alguien quería sacar lo mejor de Michael, bastaba con decirle que no podía hacer algo.

En estos casos, el mensaje es claro: la crítica puede convertirse en excusa o en energía. Musk, Corcoran y Jordan eligieron convertirla en energía.

La vergüenza como punto de quiebre

Patrick también cuenta otra experiencia personal. A los veintiséis años fue invitado a su antigua escuela, Glendale High School, para dar un discurso. Allí se encontró con Dotty, una consejera que le recordó que años atrás había sentido pena por sus padres porque él era un joven perdido y sin dirección. Sin saberlo, Dotty alimentó nuevamente su motivación. Luego, frente a seiscientos estudiantes, el subdirector lo presentó como orador motivacional. La mirada de Dotty confirmó cuánto había cambiado.

Pero tal vez el momento más fuerte del capítulo ocurre cuando Patrick recuerda la enfermedad de su padre. A los veintitrés años, su padre sufrió su decimotercer ataque al corazón y fue atendido en el Centro Médico del Condado de Los Ángeles, un hospital público. Patrick sintió que lo trataban mal y reaccionó con ira. Entonces, un extraño le dijo una verdad dura: si tuviera dinero, podría pagar un mejor seguro y mejores médicos para su padre.

Esa frase lo destruyó emocionalmente. Se sentó en su Ford Focus y lloró durante treinta minutos. Comprendió que su padre recibía una atención deficiente porque él no tenía los recursos para ofrecerle algo mejor. También reconoció que estaba endeudado, que había perdido el enfoque y que pasaba demasiado tiempo en clubes nocturnos en lugar de construir su futuro.

Esa noche, según sus propias palabras, el viejo Patrick murió. Decidió que su padre nunca más trabajaría en una tienda donde lo asaltaban y que nunca más recibiría mala atención médica. Decidió que el apellido Bet-David sería conocido y respetado. Ese dolor se convirtió en una fuente permanente de energía.

Elegir el papel correcto

El texto también plantea que no todos están llamados a ser empresarios fundadores. Algunas personas pueden brillar como directores ejecutivos, estrategas, líderes de ventas, números dos, desarrolladores de negocios o emprendedores internos. La clave es encontrar el papel donde los talentos personales puedan expresarse mejor.

Esta idea es importante porque el mundo actual suele glorificar al empresario, pero no todas las personas desean o necesitan ese camino. Ser emprendedor implica riesgos altos, sacrificios personales, cuentas vacías, traiciones, presión y mucha incertidumbre. Por eso, antes de elegir ese camino, una persona debe saber si realmente está dispuesta a pagar el precio.

El autor no presenta el emprendimiento como una fantasía, sino como una decisión que exige claridad, organización y conversación con la familia. Cuanto más grande sea la visión, mayores serán los sacrificios y más importante será tener una estructura de vida que permita sostener el esfuerzo.

La verdad futura: actuar hoy como la persona que quieres ser

Uno de los conceptos más importantes del capítulo es la “verdad futura”. La idea consiste en vivir en el presente como si la visión futura ya se estuviera haciendo realidad. No se trata de fingir éxito, sino de actuar con la disciplina, mentalidad y estándares de la persona o empresa que uno quiere llegar a ser.

Para explicar este concepto, el autor cita a Thomas J. Watson, fundador de IBM. Watson sostenía que IBM llegó a ser grande porque desde el inicio tuvo una imagen clara de cómo sería la empresa cuando alcanzara su visión. Luego se preguntó cómo actuaría una empresa así y decidió que IBM debía empezar a comportarse como una gran empresa antes de convertirse en una.

El mensaje es poderoso: si alguien quiere ser un gran empresario, líder o profesional, no debe esperar a tener éxito para actuar con seriedad. Debe empezar a actuar así desde ahora.

Patrick aplica esta idea a su propia empresa. Recuerda que, poco después de fundarla en 2009, dio un discurso en el hotel JW Marriott de Palm Desert, California, frente a cuatrocientas personas. Allí afirmó que algún día los mejores humoristas, deportistas, pensadores y presidentes de Estados Unidos asistirían a su convención. En ese momento, la visión pudo parecer exagerada. Sin embargo, años después Kevin Hart actuó en su convención anual, y antes de que la agencia cumpliera diez años, Patrick entrevistó al expresidente George W. Bush y a Kobe Bryant frente a los miembros de su empresa.

La enseñanza es que los líderes visionarios no solo creen en una verdad futura, sino que también logran que otros crean en ella.

Kennedy y la visión de llegar a la Luna

El capítulo también recuerda el mensaje del presidente John F. Kennedy al Congreso de Estados Unidos el 25 de mayo de 1961. Kennedy propuso llevar a un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes del final de la década. Esa visión se cumplió el 20 de julio de 1969, cuando Neil Armstrong se convirtió en la primera persona en caminar sobre la Luna.

Este ejemplo refuerza el poder de una visión clara. Kennedy no solo planteó un deseo, sino un objetivo específico, con plazo y sentido de urgencia. La llegada a la Luna demuestra que las grandes metas necesitan claridad, liderazgo y ejecución.

Los héroes como recordatorio de identidad

Hacia el final del capítulo, el autor recomienda usar héroes e imágenes como recordatorios de la persona que uno quiere llegar a ser. Patrick cuenta que mandó a crear una pintura especial llamada Dead Mentors, o “Mentores fallecidos”. En ella aparece rodeado de figuras históricas y culturales que representan cualidades que él desea encarnar.

Entre esos mentores simbólicos están Albert Einstein, John F. Kennedy, Marco Aurelio, Abraham Lincoln, Tupac Shakur, Mohammad Reza Pahleví, Ayrton Senna, Milton Friedman, Martin Luther King Jr. y Aristóteles.

Einstein y Milton Friedman representan el pensamiento matemático, racional y económico. Kennedy y Lincoln representan liderazgo político desde enfoques distintos. Tupac Shakur y Martin Luther King Jr. simbolizan convicción y lucha por ideales, aunque desde caminos diferentes. Mohammad Reza Pahleví sirve como advertencia sobre los riesgos del exceso de poder y la importancia de no subestimar a los oponentes, como ocurrió con el ayatolá Ruhollah Jomeiní. Ayrton Senna representa concentración, exigencia y búsqueda de perfección. Marco Aurelio recuerda la humildad y el autocontrol frente al poder. Aristóteles representa la razón, la reflexión y la necesidad de pensar antes de decidir. También se menciona a Alejandro Magno, quien necesitó la guía intelectual de Aristóteles.

El autor propone que cada persona construya su propio cuadro de mentores. No necesariamente debe ser una pintura costosa. Puede empezar con imágenes, fotos o símbolos que recuerden los valores que desea vivir. Si alguien quiere ser visionario, puede inspirarse en Walt Disney o Steve Jobs. Si quiere construir una empresa de comercio electrónico, puede preguntarse qué haría Jeff Bezos. Si dirige una empresa de inversiones, puede estudiar a Warren Buffett. Si trabaja en medios de comunicación, puede mirar el ejemplo de Oprah Winfrey.

El mensaje es que los héroes funcionan como brújulas. Nos recuerdan cómo queremos actuar cuando llegan las decisiones difíciles.

El producto más importante: uno mismo

El texto conecta con el inicio del segundo capítulo, titulado “Estudia el producto más importante: tú”. Allí aparece una frase de Píndaro, poeta de la Grecia clásica: “Conviértete en quien eres aprendiendo quién eres”. Esta idea complementa todo lo anterior. Para saber quién quieres ser, primero debes conocerte.

En las películas, muchas veces una persona descubre su destino de golpe, como si recibiera una iluminación repentina. En la realidad, el autoconocimiento exige proceso, esfuerzo, preguntas y reflexión. Nadie puede construir una vida sólida si no comprende sus motivaciones, talentos, límites y valores.

El mensaje central del libro

El mensaje del capítulo puede resumirse en una idea: la vida no debe vivirse reaccionando a las decisiones de otros. Cada persona necesita definir quién quiere ser, qué visión quiere construir, qué dolor puede convertir en combustible y qué valores no está dispuesta a sacrificar.

El éxito no empieza con dinero, contactos o suerte. Empieza con claridad. Cuando una persona sabe quién quiere ser, puede elegir mejor sus próximas jugadas, resistir mejor las críticas, convertir las humillaciones en fuerza y actuar desde hoy como la versión futura que desea alcanzar.

El libro no propone ignorar el dolor ni negar las dificultades. Al contrario, invita a mirarlas de frente y usarlas como una fuente de energía. El rechazo, la vergüenza y la crítica pueden ser destructivos si se convierten en excusas, pero también pueden ser transformadores si se convierten en combustible.

Por eso, la pregunta “¿Quién quieres ser?” no es una frase motivacional más. Es una pregunta estratégica. Define el camino, el nivel de sacrificio, el tipo de decisiones y la clase de persona que se necesita llegar a ser para alcanzar una visión.

En una época donde muchas personas preguntan qué deben hacer para tener éxito, este capítulo responde con una idea más profunda: antes de saber qué hacer, primero debes saber quién quieres ser.

miércoles, 17 de junio de 2026

¿Qué tipo de estratega eres? 5 tipos y sus pros y contras

 



Autor: Jeroen Kraaijenbrink
Fecha: 1 de agosto de 2023

Los estrategas vienen en diferentes tipos y estilos. Algunos creen saberlo todo o están llenos de ideas, mientras que otros prefieren involucrar a su gente o centrarse en mantener el estado actual de las cosas. Otros, incluso, han desarrollado un rechazo activo hacia la palabra estrategia.

A lo largo de mis años como consultor y mentor en estrategia, he trabajado con una amplia variedad de ejecutivos y líderes. Basándome en mi experiencia al trabajar con ellos, he descubierto cinco tipos distintos de estrategas, incluyendo sus principales fortalezas y debilidades.

La pregunta central es: ¿qué tipo de estratega eres?

¿Qué es un estratega?

A diferencia de términos conocidos como líder, ejecutivo o gerente, no queda claro de inmediato qué es un estratega ni qué hace. El término es menos familiar y no muchas personas se llaman a sí mismas estrategas. Por eso, conviene definir brevemente el concepto.

Según Wikipedia, un estratega es “una persona responsable de la formulación e implementación de una estrategia”. El Cambridge Dictionary lo describe como “alguien con mucha habilidad y experiencia en planificación, especialmente en asuntos militares, políticos o empresariales”. Por su parte, Merriam-Webster define a un estratega como “una persona hábil en estrategia”.

Por lo tanto, un estratega es alguien que tiene tanto la responsabilidad como la habilidad para formular e implementar la estrategia de una organización. Podría tratarse de un estratega principal o de un director de estrategia. Sin embargo, en muchos casos, especialmente en empresas pequeñas y medianas, es el CEO quien actúa como principal estratega.

Sea hábil o no, esta persona tiene la responsabilidad principal de formular e implementar la estrategia. Y lo hace de cinco maneras claramente diferentes.

Tipo 1. El estratega rey

El primer tipo es el estratega rey. Este tipo representa al director ejecutivo fuerte e independiente que cree saberlo todo y que tiene una visión clara de hacia dónde llevar la organización.

Son pensadores capaces y orientados al futuro. En comparación con el resto de la organización y con sus compañeros ejecutivos, destacan por su comprensión integradora y amplia, así como por sus ideas claras sobre hacia dónde debería dirigirse la organización.

Fortalezas:
La principal fortaleza del estratega rey es que tiene ideas sólidas y bien fundamentadas sobre hacia dónde quiere llevar exactamente a su organización en los próximos años. Y, a menudo, tiene razón.

Debilidades:
La debilidad más importante de este estratega es que puede perder contacto con el resto de la organización. Va demasiado adelantado y espera demasiado de los demás, lo que puede generar frustración. Esto también puede hacerlo sentirse solo a veces, ya que no tiene iguales con quienes conversar.

Tipo 2. El estratega servidor

En el otro extremo del enfoque de arriba hacia abajo encontramos al estratega servidor. Mientras que el estratega rey actúa principalmente solo y suele ser el único o principal estratega de la organización, el estratega servidor sigue un enfoque más participativo, e incluso democrático, para hacer estrategia.

En lugar de definir la estrategia por sí mismo, prefiere guardarse sus propias opiniones, al menos inicialmente, y escuchar lo que otras personas dentro de la organización tienen que decir. En consecuencia, con este tipo de estratega, la elaboración de la estrategia está en gran medida descentralizada y se convierte en una responsabilidad compartida.

Fortalezas:
Este estratega es fuerte creando armonía, participación y compromiso. Es capaz de construir una estrategia compartida, de la cual muchas personas dentro de la organización sienten que son parte. Por ello, la ejecución de la estrategia tiende a desarrollarse de manera relativamente fluida.

Debilidades:
Muchos empleados pueden preferir dejar la elaboración de la estrategia en manos del liderazgo de la organización, en lugar de que se les pida crearla o contribuir a ella. Como el estratega servidor casi no comparte su propia visión, puede ser visto fácilmente como débil o indeciso.

Tipo 3. El estratega mayor

Al estratega mayor le gusta mantener las cosas como están. A menudo lleva décadas en la organización y ha ocupado una posición de liderazgo durante mucho tiempo.

Este estratega valora la continuidad y duda al momento de aceptar nuevos desarrollos. Desde su punto de vista, la estrategia del mañana debería ser, en gran medida, una continuación del pasado. Valora la jerarquía y está orgulloso de su posición y del pasado de su organización.

Fortalezas:
Este estratega tiene un fuerte sentido de la historia y se enfoca en la continuidad. En lugar de seguir cada moda pasajera, construye de manera persistente sobre aquello en lo que la organización siempre ha sido buena, y se mantiene optimista respecto a ello.

Debilidades:
El estratega mayor no suele tener una mentalidad muy abierta. Puede ponerse a la defensiva y perder conexión con los cambios internos y externos. Además, con su enfoque en la tradición y la jerarquía, también puede perder gradualmente contacto con el resto de la organización.

Tipo 4. El estratega príncipe

El estratega príncipe se encuentra en el otro extremo del espectro conservador-progresista. Este tipo de estratega abraza el cambio y la innovación, y muchas veces él mismo es la principal fuente de nuevas ideas.

Está lleno de creatividad y entusiasmo, y ve oportunidades de cambio en todas partes. Trabajar con este tipo de estratega rara vez es aburrido o predecible, porque siempre es capaz de sorprender a otros dentro de la organización.

Fortalezas:
Su principal fortaleza es su carácter innovador. Más que cualquier otro tipo, el estratega príncipe es capaz de detectar nuevas oportunidades y aportar nuevas ideas. Además, puede compartir su entusiasmo y motivar a otros a ser también innovadores.

Debilidades:
Este tipo de estratega puede perderse a sí mismo y a su organización en la gran cantidad de nuevas iniciativas que pone en marcha. Los principales riesgos son que la organización salte de una idea a otra y nunca entre en un modo eficiente de ejecución. Esto puede generar pocos resultados o una estrategia en constante cambio.

Tipo 5. El estratega bromista

El estratega bromista es, en realidad, un no estratega. Tiene pocas ideas claras, si es que tiene alguna, sobre hacia dónde llevar su organización. Además, posee capacidades limitadas para tomar decisiones o hacer cumplir acciones.

Para ocultar su falta de ideas y habilidades, algunos utilizan intensamente conceptos y herramientas de estrategia para aparentar. Otros hacen exactamente lo contrario: minimizan la importancia de la estrategia y dicen que confían en su intuición, afirmando que la estrategia es una pérdida de tiempo. Les gusta bromear, provocar risas y mantenerse populares.

Fortalezas:
Este tipo no tiene muchos méritos directos. Sin embargo, de manera no intencional, puede estimular a otros a hacerlo mejor. Su debilidad puede impulsar a otras personas a dar un paso adelante y asumir el rol de alguno de los otros cuatro tipos de estratega.

Debilidades:
Dado que este tipo de estratega rara vez es efectivo, sus desventajas son abundantes. Las principales son la falta de una estrategia clara y la falta de ejecución. Además, su ineficacia general puede ser perjudicial para la salud de largo plazo de la organización.

Conclusión

A primera vista, el estratega rey parece ser el tipo ideal de estratega. Los estrategas rey saben hacia dónde quieren llevar su organización y tienen la capacidad para hacerlo. Además, más que cualquier otro tipo, este perfil encaja con la tendencia general de las personas a pensar en los líderes como héroes fuertes e independientes.

Sin embargo, como muestra esta breve clasificación, el estratega rey también tiene debilidades, y existen alternativas viables.

Aunque las combinaciones son posibles, la mayoría de los estrategas que he conocido son claramente de un tipo principal y, quizá, de un tipo secundario, pero no más. Y aunque el desarrollo de un tipo hacia otro es posible, considero que ese cambio es relativamente raro y toma bastante tiempo, ya que los tipos están fuertemente influenciados por el carácter de la persona.

Para avanzar, las preguntas clave para todo estratega son:

¿Qué tipo de estratega eres?

¿Aprovechas suficientemente tus fortalezas?

¿Tienes otras personas o mecanismos para compensar tus debilidades?



lunes, 15 de junio de 2026

El portero de 40 años de Cabo Verde, VOZINHA, contra España.



 

¿Se puede subir la remuneración mínima a 1500 soles? - Fernando Cuadros Luque

 


Fernando Cuadros Luque
Economista de la Universidad del Pacífico,
ex viceministro de Promoción del Empleo.

¿Cuál es la situación actual de la remuneración mínima?

La remuneración mínima (RM) vigente en nuestro país es S/ 1130 mensuales, mientras que la canasta básica de consumo familiar equivale a S/ 1848 mensuales, quedando en evidencia la significativa brecha entre ambas.

Es más, si consideramos la RM neta de S/ 983 percibida por los trabajadores posdescuentos de sus aportes previsionales, dicho monto no alcanza a cubrir ni siquiera el componente alimentario (S/ 1040) de la canasta básica de consumo familiar, lo que nos permite decir que tenemos una RM de pobreza extrema.

Otro aspecto relevante es que entre los años 2018 y 2025, el poder adquisitivo de bienes y servicios de quienes ganan la RM se ha reducido en 7%, como resultado de la inflación, lo cual ha implicado un empobrecimiento del referido segmento de trabajadores.

Incluso el actual poder de compra de la RM representa apenas la tercera parte del que tenía a inicios de la década del setenta.

En la misma línea, si analizamos la trayectoria real de la RM en Latinoamérica en el periodo 2012-2024, podemos apreciar que su poder adquisitivo creció 32% en promedio, reduciéndose únicamente en Guatemala y Perú (ver gráfico). ¡Vaya “mérito”!

Todo lo contrario a lo registrado en México, que encabeza el ranking de crecimiento del poder adquisitivo de la RM con una mejora de 140%, gracias a su política activa de actualización de la misma, la cual ha contribuido a reducir significativamente su nivel de pobreza.

Si se hubiera aplicado estrictamente todos los años los criterios de inflación y productividad establecidos en el mecanismo técnico del Consejo Nacional de Trabajo-CNT (2007) para actualizar la RM, al 01 de enero del 2026 ya debería haber ascendido a cerca de S/ 1400, lo cual muestra una brecha importante con la vigente (S/ 1130).

Tomando en cuenta las estimaciones de inflación y mejora de la productividad para el presente año, desde inicios del 2027 la RM debería ubicarse muy cerca de S/ 1500, sobre la base del mecanismo técnico del CNT, espacio integrado por representantes del gobierno, los principales gremios empresariales y confederaciones sindicales.

En cuanto al contexto económico y laboral, debemos señalar que se prevé que el PBI continúe registrando resultados positivos el 2026 (3,2%), lo cual incidirá en una menor tasa de desempleo, subempleo e informalidad laboral de los asalariados privados.

Además, según la Planilla electrónica del MTPE, la RM representa apenas el 39% de la remuneración promedio en el sector privado formal, por lo que hay margen suficiente para incrementarla.

Respecto a la capacidad de las micro y pequeñas empresas (MYPE) formales para asumir el incremento de la RM, se observa que en las primeras la remuneración promedio es S/ 1700 y S/ 2800 en las segundas; por tanto, no tendrían mayores dificultades en absorber el referido incremento.

Sin perjuicio de lo señalado, sería conveniente que la mejora de la RM de S/ 1130 a S/ 1500 se realice en dos tramos, con el fin de facilitar su aplicación en las MYPE. Un primer incremento se podría realizar en agosto del 2026 y el segundo a inicios del 2027.

“Subir la remuneración mínima a S/ 1500 beneficiaría directamente a 7,6 millones de personas, si consideramos una familia promedio con 4 miembros”.

Subir la RM a S/ 1500 beneficiaría directamente a 1,9 millones de trabajadores formales privados que perciben dicha remuneración o una cercana/vinculada a ella, 7,6 millones de personas en total, si consideramos una familia promedio con 4 miembros, quienes representan el 46% del empleo formal privado, según la planilla electrónica del MTPE.

Del total de trabajadores beneficiados, 36% corresponderían a microempresas, 22% a pequeñas empresas y 42% a empresas medianas y grandes.

Según la misma fuente estadística, los incrementos de la RM suelen mejorar la remuneración promedio real en todo el sector privado formal, mientras que cuando no sube la RM, la remuneración promedio real tiende a reducirse o estancarse.

Además, de acuerdo con la ENAHO del INEI, alrededor del 40% de los asalariados privados informales percibe una remuneración que al menos equivale a la RM, por lo cual un incremento de esta última podría servir como referencia para una futura mejora remunerativa en el referido segmento.

Adicionalmente, se favorecería aproximadamente a 80 mil trabajadores del hogar formales que suelen percibir la RM o una remuneración cercana. Entre formales e informales, 131 mil ganan al menos la RM, así que el efecto podría ser mayor (fuente: INEI, ENAHO).

Cabe agregar que al ser trabajadores de bajos ingresos los beneficiados por la mejora de la RM, trasladarían rápidamente casi la totalidad de sus mayores remuneraciones a la adquisición de bienes y servicios de primera necesidad, sobre todo a MYPE y autoempleados, lo cual contribuiría a seguir reactivando la economía.

“Es fundamental institucionalizar un mecanismo técnico de revisión de la remuneración mínima, para contar con una política seria sobre la materia y dejar de lado arbitrariedades”.

Si bien desde el enfoque económico neoliberal se suele señalar que los incrementos de la RM tienen efectos negativos en el mercado laboral, como mayor desempleo y/o informalidad, la realidad muestra que aquellas mejoras de la RM que se han dado en contextos de crecimiento económico y al menos tomando como referencia criterios técnicos, como ha venido sucediendo en el caso peruano desde el 2007, no han revertido el crecimiento del empleo formal privado ni la tendencia decreciente observada en las tasas de desempleo e informalidad laboral, así como en el porcentaje de asalariados con remuneraciones inferiores a la RM (fuente: Planilla electrónica del MTPE y ENAHO/EPEN del INEI).

Incluso la mayoría de estudios que han tratado de estimar el impacto de los incrementos de la RM en el mercado laboral nacional, no han encontrado efectos negativos en el empleo o no han resultado significativos, como es el caso del realizado por el MTPE en 2022.

La RM es un instrumento para el sector asalariado formal, que tiene como objetivo central garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias.

La informalidad laboral no se combate manteniendo la RM en niveles bajos, ni precarizando más el empleo formal, sino vía la implementación de políticas públicas de fortalecimiento de la fiscalización laboral, de promoción del incremento de la productividad y de incentivos económicos a sectores con alto potencial de generación de empleo asalariado formal.

Sin perjuicio de ello, existen regímenes laborales especiales para MYPE que reducen significativamente los costos salariales respecto al régimen general, aminorando el impacto de un incremento de la RM.

Es fundamental institucionalizar de una vez por todas, vía una norma del Ejecutivo y previo paso por el diálogo social, un mecanismo técnico de revisión de la RM, para contar con una política seria sobre la materia y dejar de lado arbitrariedades.

La institucionalización del referido mecanismo técnico permitiría que, gradualmente, la RM cubra la canasta básica de consumo familiar (S/ 1848), en cumplimiento del mandato constitucional y de manera sostenible.

Ello sin dejar de lado la obligación estatal de fomentar la negociación colectiva entre sindicatos y empresas como principal mecanismo de mejoras remunerativas.




martes, 9 de junio de 2026

JOYAS DEL ANDE - De Ayacucho al mundo, así es la ruta de transformación de las papas nativas orgánicas en chips de la marca Tiyapuy.


 

1. Recepción

50 tn de papa nativa orgánica se descargan al día en temporada de cosecha (abril-agosto).

Dos regiones proveedoras:
Las áreas se ubican a más de 3.000 metros de altura.

  • Ayacucho
  • Áncash

5 variedades de papa se procesan:

  • Cacho de toro
  • Sumaq songo
  • Secorani
  • Huayro macho
  • Amarilla nativa

2. Cuarto de frío

-5 grados es la temperatura a la que se conserva el tubérculo.

10 tn es la capacidad aproximada de cada contenedor.

3. Zona cruda

A. Se realiza el doble lavado del tubérculo y el enjuague.

B. Se hace una selección manual, según el tamaño.

C. El filtro de la máquina permite separar las impurezas.

Nota:
El tubérculo que no se selecciona pasa por un segundo tratamiento para convertirse en abono orgánico.

4. Zona de producción

A. La papa lavada es procesada por una máquina rebanadora y luego es colocada en una faja.

B. Llega a la máquina freidora, donde permanece 45 segundos sumergida en aceite de girasol.

C. Por otra faja, los chips son saborizados. Actualmente tienen las líneas de sal de Maras, ají amarillo, limón y pimienta, y jalapeños.

D. El producto se pesa según cada presentación: 30 g, 40 g, 100 g, 142 g, 150 g o 400 g.

E. Se embolsa el producto. De acuerdo con el tamaño y el peso, la máquina puede procesar hasta 45 bolsas por minuto.

5. Bodega de producto terminado

Las cajas destinadas a los mercados local e internacional se almacenan en un solo ambiente.

El plan a corto plazo es instalar racks de siete pisos.

Exportación

Todo el despacho, que sale de su planta de Lurín, se realiza por barco.

Mercados:
El producto llega a Bolivia, Colombia, Guatemala, El Salvador, México y algunas ciudades de Estados Unidos. Próximamente ingresará al Reino Unido.

Procesos adicionales en la misma planta

En la misma planta se procesan chips de camote, chifles y hojuelas de quinua orgánica.

Proceso de las papas prefritas congeladas

  1. Pasan por la máquina cortadora.
  2. Ingresan a un tratamiento de antioxidantes con agua.
  3. Van al área de prefritura por dos minutos.
  4. El producto sale a 160 °C, por lo que se usan ventiladores de aire frío.
  5. Se almacena en una cámara a -40 grados.

sábado, 6 de junio de 2026

Poder y progreso - Acemoglu, Daron y Johnson, Simon

 



La tecnología prometió progreso, pero también puede fabricar desigualdad

Una investigación sobre el poder oculto detrás de la inteligencia artificial, la automatización y el futuro del trabajo

Durante años se nos vendió una promesa simple: más tecnología significaba más progreso. Nos dijeron que las máquinas producirían más, que los algoritmos decidirían mejor, que la inteligencia artificial haría más eficiente la educación, la salud, las empresas y hasta la vida cotidiana.

Pero hay una pregunta que casi nunca se hace con suficiente fuerza: ¿progreso para quién?

Esa es la advertencia central que plantean Daron Acemoglu y Simon Johnson en Poder y progreso. Para los autores, la tecnología no es un tren que lleva automáticamente a toda la sociedad hacia una vida mejor. La historia demuestra algo más incómodo: muchas innovaciones han aumentado la riqueza, pero también han concentrado el poder, debilitado empleos y ampliado desigualdades cuando quedaron en manos de una élite económica o política.

La tecnología, por tanto, no es el problema. El problema es quién la controla, con qué intereses se diseña y quién recibe sus beneficios.

El mito peligroso del progreso automático

En el discurso empresarial moderno, la palabra innovación suele sonar como una bendición. Si una empresa automatiza, se dice que se moderniza. Si usa inteligencia artificial, se dice que está preparada para el futuro. Si reduce trabajadores con software, se presenta como eficiencia.

Pero esa mirada es incompleta.

Una empresa puede producir más y, al mismo tiempo, pagar peores salarios. Puede usar inteligencia artificial y, al mismo tiempo, reducir oportunidades laborales. Puede recopilar datos de sus trabajadores o clientes y presentarlo como “mejora del servicio”, cuando en realidad está construyendo una forma más sofisticada de vigilancia.

El libro muestra que el aumento de productividad no garantiza prosperidad compartida. Para que la tecnología beneficie a la mayoría, deben cumplirse dos condiciones: primero, que aumente el valor del trabajo humano; segundo, que existan reglas, instituciones o poder social suficiente para repartir los beneficios.

Sin esas condiciones, la innovación puede terminar enriqueciendo a pocos y debilitando a muchos.

La gran disputa: automatizar o empoderar

El debate tecnológico actual suele presentarse como si solo existieran dos opciones: aceptar el avance o quedarse atrás. Pero esa es una falsa elección.

El verdadero debate no es tecnología sí o tecnología no. El verdadero debate es: ¿qué tipo de tecnología queremos construir?

Hay tecnologías que reemplazan personas. Hay tecnologías que vigilan personas. Pero también hay tecnologías que aumentan las capacidades humanas.

Una inteligencia artificial en una universidad, por ejemplo, puede usarse para reemplazar al docente con contenidos automáticos. Pero también puede usarse para ayudar al docente a preparar mejores clases, detectar dificultades de aprendizaje y personalizar ejercicios para sus estudiantes.

En ambos casos se usa IA. La diferencia está en la finalidad.

Lo mismo ocurre en una empresa. Un software puede servir para controlar cuántos minutos tarda un trabajador en cada tarea, presionándolo más. Pero también puede servir para reducir trabajo repetitivo, mejorar decisiones y permitir que el trabajador se concentre en actividades de mayor valor.

La herramienta no decide sola. La decisión es humana, económica y política.

El poder detrás de la máquina

Una de las ideas más importantes del libro es que la dirección de la tecnología no surge de manera neutral. No es “la humanidad” la que decide qué innovaciones se desarrollan. En la práctica, muchas decisiones están en manos de grandes empresas, inversionistas, laboratorios, ejecutivos y gobiernos.

Ellos deciden qué se financia.
Ellos deciden qué se automatiza.
Ellos deciden qué datos se recopilan.
Ellos deciden qué problemas merecen solución.
Y muchas veces, esas decisiones responden más a la rentabilidad que al bienestar social.

Por eso, hablar de tecnología es hablar de poder.

Quien controla los datos controla información. Quien controla los algoritmos puede influir en decisiones. Quien controla plataformas digitales puede afectar mercados, opiniones, empleos y hasta procesos democráticos.

La inteligencia artificial no solo es una herramienta técnica. También es una herramienta de poder.

Lo que la historia nos enseña

La historia está llena de innovaciones que no beneficiaron inmediatamente a la mayoría. La Revolución Industrial generó enormes avances productivos, pero durante muchos años los trabajadores enfrentaron jornadas largas, salarios bajos y condiciones duras.

La prosperidad compartida no llegó porque las máquinas fueran buenas por naturaleza. Llegó porque hubo presión social, organización laboral, leyes, sindicatos, movimientos políticos y ciudadanos que exigieron una distribución más justa de los beneficios.

Esa es una lección decisiva: el progreso se conquista, no se espera sentado.

Hoy ocurre algo parecido con la inteligencia artificial. Si la sociedad no participa en la discusión, la IA será diseñada principalmente desde los intereses de quienes pueden pagarla, controlarla y monetizarla.

Por eso, la pregunta no debe ser solamente: “¿qué tan avanzada es esta tecnología?”.
La pregunta debe ser: ¿qué tipo de sociedad produce esta tecnología?

Aplicaciones concretas para la vida real

En las empresas, antes de implementar inteligencia artificial, no basta con preguntar cuánto dinero se ahorrará. También se debe preguntar qué pasará con los trabajadores, qué nuevas capacidades se crearán y si la tecnología mejorará realmente la calidad del servicio.

En la educación, la IA no debería ser vista solo como una máquina para hacer tareas. Debería utilizarse para pensar mejor, investigar mejor, practicar más y fortalecer el aprendizaje.

En el Estado, la digitalización no debe convertirse en vigilancia ciudadana. Debe mejorar servicios, reducir trámites, proteger datos y ampliar derechos.

En la vida personal, cada ciudadano debería entender que sus datos tienen valor. Cada clic, búsqueda, compra o interacción digital puede alimentar sistemas que luego influyen en sus decisiones.

En el trabajo, la mejor estrategia no es competir contra la máquina, sino aprender a trabajar con herramientas que aumenten el valor humano: análisis, creatividad, criterio, comunicación y toma de decisiones.

Errores que debemos evitar

El primer error es creer que toda tecnología nueva es buena. No todo lo moderno es progreso. Una herramienta puede ser muy avanzada y, al mismo tiempo, injusta.

El segundo error es medir la innovación solo por eficiencia. Si una empresa reduce costos, pero destruye empleos, aumenta vigilancia o deteriora condiciones laborales, el avance debe ser cuestionado.

El tercer error es pensar que la desigualdad tecnológica es inevitable. No lo es. La desigualdad surge de decisiones, reglas e intereses.

El cuarto error es dejar la discusión tecnológica solo en manos de expertos técnicos. La inteligencia artificial afecta empleo, educación, democracia, privacidad y cultura. Por eso, todos deben tener voz.

El quinto error es confundir automatización con progreso. Automatizar puede ser útil, pero automatizar sin crear nuevas oportunidades puede empobrecer a muchos.

La lección más importante

La gran lección de Poder y progreso es que la tecnología debe ser dirigida. No basta con inventar. Hay que decidir para qué se inventa. No basta con producir más. Hay que decidir cómo se reparten los beneficios. No basta con digitalizar. Hay que preguntarse si esa digitalización mejora la vida humana o solo aumenta el control.

La tecnología puede ser una herramienta de liberación o una herramienta de dominación.

Puede ayudar al médico a diagnosticar mejor.
Puede ayudar al docente a enseñar mejor.
Puede ayudar al trabajador a producir con más valor.
Puede ayudar al ciudadano a acceder a mejores servicios.

Pero también puede reemplazar empleos, vigilar personas, manipular información y concentrar poder en pocas manos.

Conclusión: el futuro no lo escriben las máquinas

La inteligencia artificial y la automatización ya están cambiando el mundo. Pero el resultado final no está decidido. No depende únicamente de los programadores, los empresarios o los gobiernos. Depende también de la capacidad de la sociedad para preguntar, exigir, regular y participar.

El futuro tecnológico no debe aceptarse como destino. Debe construirse como decisión colectiva.

La verdadera discusión no es si habrá más inteligencia artificial. La habrá. La verdadera discusión es si esa inteligencia artificial servirá para ampliar las capacidades humanas o para hacer más prescindibles a las personas.

Ese es el gran mensaje de este libro y la gran advertencia para nuestro tiempo:

la tecnología no garantiza progreso; solo se convierte en progreso cuando está al servicio de la mayoría.

Porque una sociedad no avanza solo cuando inventa máquinas más inteligentes.
Avanza cuando usa esas máquinas para construir una vida más digna, más justa y más humana.



¿Qué debemos estudiar o aprender hoy para no ser reemplazados por la inteligencia artificial?

 



El video explica que la inteligencia artificial no debe verse solo como una tecnología “buena” o “mala”, sino como una herramienta poderosa que puede ayudar a las personas, pero también puede eliminar trabajos si se usa solo para reducir costos.

1. La visión de Daron Acemoglu

Acemoglu no está totalmente de acuerdo con los “tecnooptimistas”, es decir, con quienes dicen que la inteligencia artificial siempre traerá más empleos de los que eliminará.

Él dice que hay que ser cuidadosos porque muchas empresas tecnológicas tienen mucho poder económico y pueden usar la IA principalmente para automatizar trabajos y reducir costos, no necesariamente para mejorar la vida de las personas.

Por ejemplo, menciona el caso de las cajeras de supermercado. Cuando una cajera es reemplazada por una máquina de autoservicio, puede que la empresa reduzca costos, pero no necesariamente se crean muchos nuevos empleos. A esto lo llama una forma de automatización mediocre, porque elimina trabajo humano, pero no genera gran productividad ni mejores servicios.

2. No todos los trabajos van a desaparecer

Acemoglu explica que trabajos como médicos, abogados, contadores, profesores o auditores no van a desaparecer totalmente en los próximos años, porque son trabajos complejos.

Lo que sí puede pasar es que la inteligencia artificial haga algunas tareas dentro de esos trabajos.

Por ejemplo:

Un contador puede usar IA para revisar datos o generar reportes.

Un abogado puede usar IA para buscar información legal.

Un médico puede usar IA para apoyar diagnósticos.

Un profesor puede usar IA para preparar materiales personalizados para sus alumnos.

Pero el ser humano sigue siendo importante porque tiene experiencia, criterio, trato social y conocimiento práctico que la IA todavía no puede reemplazar completamente.

3. La IA debe amplificar al trabajador, no reemplazarlo

Una frase clave del texto es que la inteligencia artificial debería servir para que las personas sean más productivas, más informadas y más capaces.

Es decir, la IA no debería usarse solo para despedir trabajadores, sino para ayudarlos a hacer mejor su trabajo.

Ejemplo:

Antes, un profesor preparaba una sola explicación para toda la clase.
Con IA, puede preparar explicaciones diferentes: una para alumnos que aprenden rápido, otra para alumnos que necesitan ejemplos y otra para quienes necesitan ejercicios paso a paso.

Ahí la IA no reemplaza al profesor; lo ayuda a enseñar mejor.

4. ¿Qué habilidades serán importantes?

El video señala que los jóvenes y adultos deben desarrollar habilidades que los conviertan en socios de la IA, no en objetivos de reemplazo.

Las habilidades más importantes serían:

Pensamiento crítico: saber analizar si la respuesta de la IA está bien o mal.

Comunicación: explicar ideas con claridad.

Habilidades sociales: trabajar con personas, liderar, escuchar y negociar.

Especialización: ser muy bueno en algo concreto.

Flexibilidad: aprender cosas nuevas constantemente.

Uso de IA: saber usar herramientas como ChatGPT, no solo para buscar información, sino para producir mejor.

5. Lo que dice Luis von Ahn sobre Duolingo

Luis von Ahn explica que en Duolingo algunas tareas que antes hacían contratistas ahora las realiza la IA, como traducciones cortas, revisión de errores o primeras versiones de ilustraciones.

Pero aclara que no se trata solo de “usar IA por usarla”, sino de usarla para mejorar productividad, rapidez y calidad.

Por ejemplo, un diseñador ya no empieza desde cero. La IA puede hacer un primer dibujo y luego el diseñador lo corrige, mejora o dirige creativamente.

Eso significa que el trabajo cambia: la persona deja de hacer tareas repetitivas y pasa a supervisar, corregir, decidir y mejorar.

6. América Latina frente a la inteligencia artificial

El video también dice que América Latina está atrasada en inteligencia artificial, especialmente porque los grandes modelos de IA se están desarrollando principalmente en Estados Unidos y China.

Luis von Ahn advierte que algunos trabajos de outsourcing, como call centers o tareas repetitivas a distancia, podrían desaparecer o reducirse mucho por la IA.

Por eso recomienda que los países latinoamericanos no se queden atrás y empiecen a usar IA en educación, empresas, turismo, agricultura y servicios.

La inteligencia artificial no va a quitar todos los trabajos de inmediato, pero sí va a cambiar la forma de trabajar. Las personas que hagan tareas repetitivas pueden estar en mayor riesgo. En cambio, quienes aprendan a usar la IA, desarrollen pensamiento crítico, comunicación, creatividad y habilidades sociales tendrán más oportunidades.

El mensaje no es “la IA reemplazará a todos”, sino: una persona que sabe usar IA puede reemplazar a otra que no sabe usarla.

Por eso, hoy no basta con estudiar una carrera. También hay que aprender durante toda la vida, actualizarse y usar la inteligencia artificial como una herramienta para ser mejores profesionales.

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