martes, 9 de junio de 2026

JOYAS DEL ANDE - De Ayacucho al mundo, así es la ruta de transformación de las papas nativas orgánicas en chips de la marca Tiyapuy.


 

1. Recepción

50 tn de papa nativa orgánica se descargan al día en temporada de cosecha (abril-agosto).

Dos regiones proveedoras:
Las áreas se ubican a más de 3.000 metros de altura.

  • Ayacucho
  • Áncash

5 variedades de papa se procesan:

  • Cacho de toro
  • Sumaq songo
  • Secorani
  • Huayro macho
  • Amarilla nativa

2. Cuarto de frío

-5 grados es la temperatura a la que se conserva el tubérculo.

10 tn es la capacidad aproximada de cada contenedor.

3. Zona cruda

A. Se realiza el doble lavado del tubérculo y el enjuague.

B. Se hace una selección manual, según el tamaño.

C. El filtro de la máquina permite separar las impurezas.

Nota:
El tubérculo que no se selecciona pasa por un segundo tratamiento para convertirse en abono orgánico.

4. Zona de producción

A. La papa lavada es procesada por una máquina rebanadora y luego es colocada en una faja.

B. Llega a la máquina freidora, donde permanece 45 segundos sumergida en aceite de girasol.

C. Por otra faja, los chips son saborizados. Actualmente tienen las líneas de sal de Maras, ají amarillo, limón y pimienta, y jalapeños.

D. El producto se pesa según cada presentación: 30 g, 40 g, 100 g, 142 g, 150 g o 400 g.

E. Se embolsa el producto. De acuerdo con el tamaño y el peso, la máquina puede procesar hasta 45 bolsas por minuto.

5. Bodega de producto terminado

Las cajas destinadas a los mercados local e internacional se almacenan en un solo ambiente.

El plan a corto plazo es instalar racks de siete pisos.

Exportación

Todo el despacho, que sale de su planta de Lurín, se realiza por barco.

Mercados:
El producto llega a Bolivia, Colombia, Guatemala, El Salvador, México y algunas ciudades de Estados Unidos. Próximamente ingresará al Reino Unido.

Procesos adicionales en la misma planta

En la misma planta se procesan chips de camote, chifles y hojuelas de quinua orgánica.

Proceso de las papas prefritas congeladas

  1. Pasan por la máquina cortadora.
  2. Ingresan a un tratamiento de antioxidantes con agua.
  3. Van al área de prefritura por dos minutos.
  4. El producto sale a 160 °C, por lo que se usan ventiladores de aire frío.
  5. Se almacena en una cámara a -40 grados.

sábado, 6 de junio de 2026

Poder y progreso - Acemoglu, Daron y Johnson, Simon

 



La tecnología prometió progreso, pero también puede fabricar desigualdad

Una investigación sobre el poder oculto detrás de la inteligencia artificial, la automatización y el futuro del trabajo

Durante años se nos vendió una promesa simple: más tecnología significaba más progreso. Nos dijeron que las máquinas producirían más, que los algoritmos decidirían mejor, que la inteligencia artificial haría más eficiente la educación, la salud, las empresas y hasta la vida cotidiana.

Pero hay una pregunta que casi nunca se hace con suficiente fuerza: ¿progreso para quién?

Esa es la advertencia central que plantean Daron Acemoglu y Simon Johnson en Poder y progreso. Para los autores, la tecnología no es un tren que lleva automáticamente a toda la sociedad hacia una vida mejor. La historia demuestra algo más incómodo: muchas innovaciones han aumentado la riqueza, pero también han concentrado el poder, debilitado empleos y ampliado desigualdades cuando quedaron en manos de una élite económica o política.

La tecnología, por tanto, no es el problema. El problema es quién la controla, con qué intereses se diseña y quién recibe sus beneficios.

El mito peligroso del progreso automático

En el discurso empresarial moderno, la palabra innovación suele sonar como una bendición. Si una empresa automatiza, se dice que se moderniza. Si usa inteligencia artificial, se dice que está preparada para el futuro. Si reduce trabajadores con software, se presenta como eficiencia.

Pero esa mirada es incompleta.

Una empresa puede producir más y, al mismo tiempo, pagar peores salarios. Puede usar inteligencia artificial y, al mismo tiempo, reducir oportunidades laborales. Puede recopilar datos de sus trabajadores o clientes y presentarlo como “mejora del servicio”, cuando en realidad está construyendo una forma más sofisticada de vigilancia.

El libro muestra que el aumento de productividad no garantiza prosperidad compartida. Para que la tecnología beneficie a la mayoría, deben cumplirse dos condiciones: primero, que aumente el valor del trabajo humano; segundo, que existan reglas, instituciones o poder social suficiente para repartir los beneficios.

Sin esas condiciones, la innovación puede terminar enriqueciendo a pocos y debilitando a muchos.

La gran disputa: automatizar o empoderar

El debate tecnológico actual suele presentarse como si solo existieran dos opciones: aceptar el avance o quedarse atrás. Pero esa es una falsa elección.

El verdadero debate no es tecnología sí o tecnología no. El verdadero debate es: ¿qué tipo de tecnología queremos construir?

Hay tecnologías que reemplazan personas. Hay tecnologías que vigilan personas. Pero también hay tecnologías que aumentan las capacidades humanas.

Una inteligencia artificial en una universidad, por ejemplo, puede usarse para reemplazar al docente con contenidos automáticos. Pero también puede usarse para ayudar al docente a preparar mejores clases, detectar dificultades de aprendizaje y personalizar ejercicios para sus estudiantes.

En ambos casos se usa IA. La diferencia está en la finalidad.

Lo mismo ocurre en una empresa. Un software puede servir para controlar cuántos minutos tarda un trabajador en cada tarea, presionándolo más. Pero también puede servir para reducir trabajo repetitivo, mejorar decisiones y permitir que el trabajador se concentre en actividades de mayor valor.

La herramienta no decide sola. La decisión es humana, económica y política.

El poder detrás de la máquina

Una de las ideas más importantes del libro es que la dirección de la tecnología no surge de manera neutral. No es “la humanidad” la que decide qué innovaciones se desarrollan. En la práctica, muchas decisiones están en manos de grandes empresas, inversionistas, laboratorios, ejecutivos y gobiernos.

Ellos deciden qué se financia.
Ellos deciden qué se automatiza.
Ellos deciden qué datos se recopilan.
Ellos deciden qué problemas merecen solución.
Y muchas veces, esas decisiones responden más a la rentabilidad que al bienestar social.

Por eso, hablar de tecnología es hablar de poder.

Quien controla los datos controla información. Quien controla los algoritmos puede influir en decisiones. Quien controla plataformas digitales puede afectar mercados, opiniones, empleos y hasta procesos democráticos.

La inteligencia artificial no solo es una herramienta técnica. También es una herramienta de poder.

Lo que la historia nos enseña

La historia está llena de innovaciones que no beneficiaron inmediatamente a la mayoría. La Revolución Industrial generó enormes avances productivos, pero durante muchos años los trabajadores enfrentaron jornadas largas, salarios bajos y condiciones duras.

La prosperidad compartida no llegó porque las máquinas fueran buenas por naturaleza. Llegó porque hubo presión social, organización laboral, leyes, sindicatos, movimientos políticos y ciudadanos que exigieron una distribución más justa de los beneficios.

Esa es una lección decisiva: el progreso se conquista, no se espera sentado.

Hoy ocurre algo parecido con la inteligencia artificial. Si la sociedad no participa en la discusión, la IA será diseñada principalmente desde los intereses de quienes pueden pagarla, controlarla y monetizarla.

Por eso, la pregunta no debe ser solamente: “¿qué tan avanzada es esta tecnología?”.
La pregunta debe ser: ¿qué tipo de sociedad produce esta tecnología?

Aplicaciones concretas para la vida real

En las empresas, antes de implementar inteligencia artificial, no basta con preguntar cuánto dinero se ahorrará. También se debe preguntar qué pasará con los trabajadores, qué nuevas capacidades se crearán y si la tecnología mejorará realmente la calidad del servicio.

En la educación, la IA no debería ser vista solo como una máquina para hacer tareas. Debería utilizarse para pensar mejor, investigar mejor, practicar más y fortalecer el aprendizaje.

En el Estado, la digitalización no debe convertirse en vigilancia ciudadana. Debe mejorar servicios, reducir trámites, proteger datos y ampliar derechos.

En la vida personal, cada ciudadano debería entender que sus datos tienen valor. Cada clic, búsqueda, compra o interacción digital puede alimentar sistemas que luego influyen en sus decisiones.

En el trabajo, la mejor estrategia no es competir contra la máquina, sino aprender a trabajar con herramientas que aumenten el valor humano: análisis, creatividad, criterio, comunicación y toma de decisiones.

Errores que debemos evitar

El primer error es creer que toda tecnología nueva es buena. No todo lo moderno es progreso. Una herramienta puede ser muy avanzada y, al mismo tiempo, injusta.

El segundo error es medir la innovación solo por eficiencia. Si una empresa reduce costos, pero destruye empleos, aumenta vigilancia o deteriora condiciones laborales, el avance debe ser cuestionado.

El tercer error es pensar que la desigualdad tecnológica es inevitable. No lo es. La desigualdad surge de decisiones, reglas e intereses.

El cuarto error es dejar la discusión tecnológica solo en manos de expertos técnicos. La inteligencia artificial afecta empleo, educación, democracia, privacidad y cultura. Por eso, todos deben tener voz.

El quinto error es confundir automatización con progreso. Automatizar puede ser útil, pero automatizar sin crear nuevas oportunidades puede empobrecer a muchos.

La lección más importante

La gran lección de Poder y progreso es que la tecnología debe ser dirigida. No basta con inventar. Hay que decidir para qué se inventa. No basta con producir más. Hay que decidir cómo se reparten los beneficios. No basta con digitalizar. Hay que preguntarse si esa digitalización mejora la vida humana o solo aumenta el control.

La tecnología puede ser una herramienta de liberación o una herramienta de dominación.

Puede ayudar al médico a diagnosticar mejor.
Puede ayudar al docente a enseñar mejor.
Puede ayudar al trabajador a producir con más valor.
Puede ayudar al ciudadano a acceder a mejores servicios.

Pero también puede reemplazar empleos, vigilar personas, manipular información y concentrar poder en pocas manos.

Conclusión: el futuro no lo escriben las máquinas

La inteligencia artificial y la automatización ya están cambiando el mundo. Pero el resultado final no está decidido. No depende únicamente de los programadores, los empresarios o los gobiernos. Depende también de la capacidad de la sociedad para preguntar, exigir, regular y participar.

El futuro tecnológico no debe aceptarse como destino. Debe construirse como decisión colectiva.

La verdadera discusión no es si habrá más inteligencia artificial. La habrá. La verdadera discusión es si esa inteligencia artificial servirá para ampliar las capacidades humanas o para hacer más prescindibles a las personas.

Ese es el gran mensaje de este libro y la gran advertencia para nuestro tiempo:

la tecnología no garantiza progreso; solo se convierte en progreso cuando está al servicio de la mayoría.

Porque una sociedad no avanza solo cuando inventa máquinas más inteligentes.
Avanza cuando usa esas máquinas para construir una vida más digna, más justa y más humana.



¿Qué debemos estudiar o aprender hoy para no ser reemplazados por la inteligencia artificial?

 



El video explica que la inteligencia artificial no debe verse solo como una tecnología “buena” o “mala”, sino como una herramienta poderosa que puede ayudar a las personas, pero también puede eliminar trabajos si se usa solo para reducir costos.

1. La visión de Daron Acemoglu

Acemoglu no está totalmente de acuerdo con los “tecnooptimistas”, es decir, con quienes dicen que la inteligencia artificial siempre traerá más empleos de los que eliminará.

Él dice que hay que ser cuidadosos porque muchas empresas tecnológicas tienen mucho poder económico y pueden usar la IA principalmente para automatizar trabajos y reducir costos, no necesariamente para mejorar la vida de las personas.

Por ejemplo, menciona el caso de las cajeras de supermercado. Cuando una cajera es reemplazada por una máquina de autoservicio, puede que la empresa reduzca costos, pero no necesariamente se crean muchos nuevos empleos. A esto lo llama una forma de automatización mediocre, porque elimina trabajo humano, pero no genera gran productividad ni mejores servicios.

2. No todos los trabajos van a desaparecer

Acemoglu explica que trabajos como médicos, abogados, contadores, profesores o auditores no van a desaparecer totalmente en los próximos años, porque son trabajos complejos.

Lo que sí puede pasar es que la inteligencia artificial haga algunas tareas dentro de esos trabajos.

Por ejemplo:

Un contador puede usar IA para revisar datos o generar reportes.

Un abogado puede usar IA para buscar información legal.

Un médico puede usar IA para apoyar diagnósticos.

Un profesor puede usar IA para preparar materiales personalizados para sus alumnos.

Pero el ser humano sigue siendo importante porque tiene experiencia, criterio, trato social y conocimiento práctico que la IA todavía no puede reemplazar completamente.

3. La IA debe amplificar al trabajador, no reemplazarlo

Una frase clave del texto es que la inteligencia artificial debería servir para que las personas sean más productivas, más informadas y más capaces.

Es decir, la IA no debería usarse solo para despedir trabajadores, sino para ayudarlos a hacer mejor su trabajo.

Ejemplo:

Antes, un profesor preparaba una sola explicación para toda la clase.
Con IA, puede preparar explicaciones diferentes: una para alumnos que aprenden rápido, otra para alumnos que necesitan ejemplos y otra para quienes necesitan ejercicios paso a paso.

Ahí la IA no reemplaza al profesor; lo ayuda a enseñar mejor.

4. ¿Qué habilidades serán importantes?

El video señala que los jóvenes y adultos deben desarrollar habilidades que los conviertan en socios de la IA, no en objetivos de reemplazo.

Las habilidades más importantes serían:

Pensamiento crítico: saber analizar si la respuesta de la IA está bien o mal.

Comunicación: explicar ideas con claridad.

Habilidades sociales: trabajar con personas, liderar, escuchar y negociar.

Especialización: ser muy bueno en algo concreto.

Flexibilidad: aprender cosas nuevas constantemente.

Uso de IA: saber usar herramientas como ChatGPT, no solo para buscar información, sino para producir mejor.

5. Lo que dice Luis von Ahn sobre Duolingo

Luis von Ahn explica que en Duolingo algunas tareas que antes hacían contratistas ahora las realiza la IA, como traducciones cortas, revisión de errores o primeras versiones de ilustraciones.

Pero aclara que no se trata solo de “usar IA por usarla”, sino de usarla para mejorar productividad, rapidez y calidad.

Por ejemplo, un diseñador ya no empieza desde cero. La IA puede hacer un primer dibujo y luego el diseñador lo corrige, mejora o dirige creativamente.

Eso significa que el trabajo cambia: la persona deja de hacer tareas repetitivas y pasa a supervisar, corregir, decidir y mejorar.

6. América Latina frente a la inteligencia artificial

El video también dice que América Latina está atrasada en inteligencia artificial, especialmente porque los grandes modelos de IA se están desarrollando principalmente en Estados Unidos y China.

Luis von Ahn advierte que algunos trabajos de outsourcing, como call centers o tareas repetitivas a distancia, podrían desaparecer o reducirse mucho por la IA.

Por eso recomienda que los países latinoamericanos no se queden atrás y empiecen a usar IA en educación, empresas, turismo, agricultura y servicios.

La inteligencia artificial no va a quitar todos los trabajos de inmediato, pero sí va a cambiar la forma de trabajar. Las personas que hagan tareas repetitivas pueden estar en mayor riesgo. En cambio, quienes aprendan a usar la IA, desarrollen pensamiento crítico, comunicación, creatividad y habilidades sociales tendrán más oportunidades.

El mensaje no es “la IA reemplazará a todos”, sino: una persona que sabe usar IA puede reemplazar a otra que no sabe usarla.

Por eso, hoy no basta con estudiar una carrera. También hay que aprender durante toda la vida, actualizarse y usar la inteligencia artificial como una herramienta para ser mejores profesionales.

La estrategia de McDonald’s para vender más que comida rápida

 


La firma de fast food apuesta por todo en "Next", ¿Qué alista la emblemática marca global?

Como parte de una estrategia renovada, McDonald’s Corp. está probando nuevos productos en el menú, como alitas y filetes empanizados a mano. Se trata de una apuesta de amplio alcance que busca que una comida de mayor calidad, junto con campañas más atractivas en redes sociales y mejoras en los restaurantes, ayuden a la fast food a consolidarse como la primera opción de los consumidores, no solo para una comida rápida sobre la marcha, sino también para salidas familiares y otras ocasiones.

McDonald’s seguirá enfocándose en el valor y la rapidez, pero los clientes “realmente exigen más por su dinero”, afirmó el director ejecutivo, Chris Kempczinski. Los consumidores han elevado sus expectativas a medida que los competidores mejoran sus menús y ofrecen nuevas opciones en categorías de rápido crecimiento como pollo, carne vacuna y bebidas. Esto eleva las exigencias para la marca, especialmente en un contexto de inflación creciente y debilitamiento de la confianza del consumidor.

“Hoy es mucho más importante ofrecer una experiencia aún mejor”, afirmó Kempczinski. Operadores independientes gestionan aproximadamente el 95% de los restaurantes de la cadena en el mundo.

Sus ventas
Las ventas comparables de McDonald’s en Estados Unidos han superado el crecimiento promedio de la industria de comida rápida durante cuatro trimestres consecutivos, según la firma de investigación Technomic. El desempeño ha sido impulsado por campañas de gran repercusión, como una comida temática inspirada en Minecraft y un menú económico que atrajo a consumidores sensibles a los precios. La empresa busca mantener ese impulso.

Sin embargo, existe una desventaja: McDonald’s es tan consistente y predecible que “muy pocas cosas destacan en una visita o pedido determinado”, señaló Robert Byrne, director senior de Technomic.

La estrategia denominada “Next”

Ante la pregunta de los franquiciados sobre cómo diferenciarán más la marca, los ejecutivos dedicaron cerca de seis meses a diseñar una respuesta: una estrategia denominada “Next”. Uno de los pasos clave consiste en mejorar la oferta gastronómica, incluida la prueba de nuevos productos como los chicken fingers y pollo empanizado a mano, incluido un nuevo filete para su sándwich Deluxe McCrispy.

La compañía también está desarrollando nuevas bebidas frías y coloridas y está reforzando sus estándares de café recordando a los empleados cuánto tiempo pueden utilizarse los granos una vez abierto el paquete. También analiza incorporar leches vegetales, que ya se han convertido en una práctica habitual en el sector. Por ahora, en Estados Unidos la empresa solo ofrece leche entera. “Tenemos que corregir eso”, afirmó Kempczinski.

La otra prioridad es mejorar la consistencia y la atención al detalle en sus más de 45,000 restaurantes alrededor del mundo. McDonald’s está revisando la capacitación de gerentes generales y empleados, además de ofrecerles más oportunidades para probar productos preparados exactamente según los estándares de la compañía, explicó Tiffanie Boyd, directora global de personal.

“Dejar una hamburguesa en la parrilla 30 segundos más puede no parecer mucho, pero una vez que se percibe esa diferencia en el sabor, las personas estarán mucho más motivadas para cumplir nuestras expectativas”, dijo Boyd.

Cambios de diseño

Durante la última década ha renovado sus restaurantes para hacerlos más modernos y elegantes. En ese proceso eliminó gran parte de los colores llamativos y personajes característicos, lo que generó críticas porque muchos locales pasaron a verse grises y genéricos. Ahora la compañía busca reincorporar parte de ese espíritu lúdico y, al mismo tiempo, crear espacios más amplios y abiertos, explicó Jill McDonald, quien asumió el año pasado como directora de experiencia en restaurantes.

Entre las opciones analizadas figuran ventanillas de autoservicio más grandes que permitan a los clientes observar la preparación de los pedidos y una renovación del diseño de las áreas de juegos infantiles.

La firma también necesita aumentar la productividad de cada establecimiento en un contexto en el que los franquiciados enfrentan mayores costos de combustible, mano de obra y alimentos, lo que podría limitar su capacidad para invertir en mejoras.

La empresa considera que la automatización forma parte de la solución. Viene trabajando con Google para desarrollar sistemas de toma de pedidos mediante inteligencia artificial en los carriles de autoservicio. Según Kempczinski, el sistema ya alcanza una precisión del 90%, aunque evitó revelar la meta final de la compañía.

“Seis meses tomó diseñar un plan para diferenciar aún más la marca”.

Al mismo tiempo, el estándar de hospitalidad sigue aumentando, por lo que McDonald’s quiere garantizar una atención cordial en cada visita. Esto podría incluir programas de capacitación para que los empleados siempre saluden a los clientes.

“Creo que si llegáramos a un mundo en el que uno entra a un restaurante McDonald’s y nunca tiene que hablar con una persona, eso no sería algo positivo”, afirmó Kempczinski.

La firma también quiere dar más motivos a los consumidores para publicar contenido en internet. Para ello podría asociarse con youtubers de gran audiencia para lanzar campañas de marketing, en lugar de esperar que sus iniciativas se vuelvan virales por sí solas. Por supuesto, eso implica ceder parte del control sobre lo que aparece en internet, algo que Kempczinski comprobó cuando una prueba informal de una hamburguesa de la cadena se volvió viral.

“Siempre existe un riesgo cuando permites que otras personas creen y jueguen con tu marca. La realidad es que eso ocurre con o sin nosotros”, afirmó Morgan Flatley, directora global de marketing. “Creo que debemos aceptarlo porque sucederá de todos modos”.

Escrito por Daniela Sirtori.



viernes, 5 de septiembre de 2025

La Inteligencia Artificial sacude el mercado laboral juvenil: alerta para los futuros profesionales

 

En un mundo donde la inteligencia artificial (IA) avanza a pasos agigantados, un nuevo estudio de la Universidad de Stanford revela un dato que debería preocupar —y mucho— a los jóvenes universitarios. El informe, titulado “Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence”, confirma que la IA generativa está cambiando silenciosa pero profundamente el empleo en Estados Unidos.

Y lo más preocupante: los más golpeados son los recién graduados y trabajadores de 22 a 25 años, especialmente en carreras tecnológicas y de servicios.

El golpe a los jóvenes profesionales

El análisis, elaborado por Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen, encontró que en ocupaciones muy expuestas a la IA —como programadores, ingenieros de software y agentes de servicio al cliente— el empleo juvenil se desplomó hasta un 20% desde finales de 2022.
Mientras tanto, los trabajadores de mayor edad en esos mismos campos mantuvieron o incluso incrementaron sus oportunidades laborales.

En otras palabras: la IA no está sacando a todos, está sacando a los más jóvenes.

 Los seis hechos que no se pueden ignorar

  1. Declive juvenil en empleos expuestos. Los jóvenes recién graduados en áreas digitales y de atención al cliente son los más perjudicados.

  2. La economía sigue creciendo… pero no para ellos. Aunque el empleo total en EE. UU. se mantiene sólido, los jóvenes en sectores con IA se estancan.

  3. Automatización vs. aumento. Cuando la IA reemplaza tareas, los jóvenes pierden empleos; cuando la IA complementa (por ejemplo, ayuda a hacer mejor un trabajo sin sustituirlo), no hay caída.

  4. No es casualidad ni culpa del sector. El impacto persiste incluso si se aíslan variables como tipo de empresa, industria o teletrabajo.

  5. Más contratos perdidos que sueldos reducidos. Los salarios apenas se mueven, pero las oportunidades de contratación desaparecen.

  6. Un patrón consistente. Se observa en múltiples sectores y no se explica por factores previos a 2022. Todo apunta a la irrupción masiva de la IA.

¿Por qué afecta más a los jóvenes?

Los investigadores ofrecen una explicación clave: la IA reemplaza sobre todo el conocimiento codificado, es decir, lo que se aprende en clases, manuales y teorías. Eso es precisamente lo que caracteriza a los egresados universitarios.

En cambio, los profesionales con más años acumulan conocimiento tácito: habilidades prácticas, intuiciones, experiencias y trucos del oficio que no se encuentran en los libros. Ese valor agregado protege a los mayores y deja más vulnerables a quienes recién empiezan.

Una lección para los universitarios

Para los estudiantes actuales, este hallazgo es más que una estadística: es una advertencia. La universidad debe ser un espacio para ir más allá de la teoría.

  • Aprender a usar la IA como herramienta aliada, no como rival.

  • Desarrollar habilidades creativas, críticas y sociales que la tecnología aún no puede replicar.

  • Convertirse en profesionales capaces de resolver problemas complejos, liderar equipos y adaptarse a lo nuevo.

El futuro inmediato

La pregunta ya no es si la IA impactará el empleo, sino cómo se prepararán los futuros profesionales para convivir con ella. El mensaje de Stanford es claro: quienes sepan combinar conocimiento técnico con experiencia práctica y habilidades humanas tendrán la ventaja.

Porque, como dice el informe, la IA no está acabando con todos los empleos… pero sí está cambiando las reglas de entrada al mercado laboral.

miércoles, 13 de agosto de 2025

How Do You Find a Good Manager? - Los investigadores Ben Weidmann, Joseph Vecci, Farah Said, David J. Deming y Sonia R. Bhalotra

 



Cómo encontrar a un buen gerente: la ciencia detrás del liderazgo que impulsa resultados

Cambridge, MA – Julio 2024

Un nuevo estudio del National Bureau of Economic Research (NBER) ha sacudido la forma en que entendemos la selección de líderes en las organizaciones. La investigación, titulada How Do You Find a Good Manager?, liderada por Ben Weidmann, Joseph Vecci, Farah Said, David J. Deming y Sonia R. Bhalotra, presenta un método experimental para medir con precisión el impacto real que tiene un gerente en el rendimiento de su equipo.

 

Un experimento para aislar el verdadero efecto del gerente

A diferencia de la mayoría de los estudios, que analizan datos de campo con múltiples sesgos, este trabajo usó asignaciones aleatorias de gerentes a diferentes equipos, repetidas varias veces, y controló las habilidades individuales de cada miembro. De esta manera, se eliminó la influencia de la suerte en la composición del grupo y se pudo medir el aporte genuino de cada gerente.

Los equipos, compuestos por un gerente y dos trabajadores, debían resolver tareas complejas que requerían coordinación, monitoreo y motivación. El experimento se realizó con más de 550 participantes, organizados en 728 grupos a lo largo de varias rondas.

Resultados sorprendentes

-         El valor de un buen gerente es enorme: un gerente con capacidad una desviación estándar por encima del promedio mejora el rendimiento del equipo en 0,23 desviaciones estándar, casi el doble del impacto de un trabajador altamente productivo.

-         Los autopostulados rinden peor: los llamados self-promoters —quienes se ofrecen voluntariamente para ser gerentes— tuvieron peores resultados que los seleccionados al azar, con una diferencia cercana a -0,10 desviaciones estándar en el rendimiento del equipo.

-         La sobreconfianza juega en contra: estos gerentes voluntarios tendían a sobreestimar sus habilidades sociales y su capacidad de liderazgo, lo que los llevaba a decisiones ineficientes y menor desempeño del equipo.

-         Las habilidades clave: los mejores predictores del éxito gerencial fueron la inteligencia fluida (capacidad para resolver problemas nuevos) y la toma de decisiones económicas (habilidad para asignar recursos eficientemente).

-         Factores irrelevantes: género, edad, etnicidad o años de experiencia no mostraron relación directa con el rendimiento como gerente.

Por qué importa para las empresas

El estudio pone en entredicho las prácticas tradicionales de promoción, como ascender a quienes se postulan con más insistencia o a quienes destacaron como trabajadores individuales. Esto último se asocia con el Principio de Peter, que explica que los empleados tienden a ser promovidos hasta alcanzar un puesto en el que son incompetentes.

En su lugar, los autores proponen procesos de selección basados en competencias medibles y no en percepciones o afinidades. La evidencia sugiere que, si las empresas eligieran gerentes evaluando su capacidad de decisión y su inteligencia fluida, podrían lograr ganancias de rendimiento equivalentes a sumar a un trabajador de altísima productividad a cada equipo.

El secreto de los mejores gerentes

Además de las habilidades cognitivas, el estudio encontró que los gerentes más efectivos:

-         Asignan tareas según la ventaja comparativa de cada miembro.

-         Reducen el trabajo desperdiciado a la mitad en comparación con gerentes promedio.

-         Mantienen la motivación durante todo el proceso, especialmente en las fases finales de las tareas, donde se marcan las mayores diferencias.

 

Un cambio cultural necesario

Los investigadores destacan que muchas organizaciones no solo seleccionan mal a sus gerentes, sino que además pierden talento porque mujeres igualmente competentes son menos propensas a autopostularse para liderar, a pesar de ser tan o más eficaces que sus colegas varones.

Conclusión

El mensaje del estudio es claro: un buen gerente no es necesariamente el más extrovertido, ni el que más quiere el puesto, ni el que más años lleva en la empresa. Es aquel que sabe tomar decisiones eficientes, asignar bien los recursos y mantener al equipo enfocado y motivado.

En un entorno empresarial cada vez más competitivo, adoptar procesos de selección basados en datos y habilidades objetivas podría marcar la diferencia entre un equipo promedio y uno excepcional.

 

viernes, 8 de agosto de 2025

Entrene su cerebro para trabajar de forma creativa con la IA generativa

 



Entrene su cerebro para trabajar de forma creativa con la IA generativa

Harvard Business Review Wake-Up Call Spanish
Por Brian Solis

Para aprovechar el potencial creativo y transformador de la IA, y entrenar nuestro cerebro para un mundo en el que la inteligencia artificial sea prioritaria, debemos cambiar nuestra mentalidad y utilizarla como un socio colaborador, y no solo como una herramienta.

Una psicóloga explica cómo estás entrenando tu cerebro para fracasar: “Estás generando una retroalimentación negativa constante”.

A continuación, se presentan una docena de formas de entrenar su cerebro para lograr resultados más amplios e innovadores con la IA generativa:

1. Establezca una práctica diaria de "prompts exploratorios"
Comience cada día con una pregunta abierta que lo impulse a pensar en grande. Por ejemplo: “¿Qué tendencias u oportunidades no estoy viendo en mi industria?”

2. Con base en los prompts, plantee preguntas del tipo “¿Qué pasaría si…?” y “¿Cómo podríamos…?”
Por ejemplo, en lugar de preguntar “¿Cómo puedo mejorar la productividad?”, intente: “¿Qué pasaría si pudiera abordar la productividad de una manera poco convencional? ¿Cómo sería?”

3. Acepte la ambigüedad y la curiosidad
Interactuar sin un resultado preciso en mente permite que la IA genere respuestas que podrían sorprendernos. Preguntas como “¿Qué podría estar pasando por alto en mi enfoque de X?” abren puertas a perspectivas que no se habían considerado.

4. Utilice prompts para explorar, no solo para resolver
Centrarse en la exploración permite generar ideas más profundas. Por ejemplo: “Exploremos el futuro del liderazgo si la IA tuviera un puesto en la junta directiva o en la alta dirección. ¿Qué cambios podríamos ver en nuestro trabajo, funciones y cultura corporativa?”

5. Encadene prompts para desarrollar ideas de manera iterativa
En lugar de detenerse en la primera respuesta, haga preguntas de seguimiento que profundicen y lleven la respuesta hacia soluciones más complejas y visionarias.

6. Piense de forma metafórica o analógica
Entrene su cerebro para usar metáforas o analogías en los prompts y así abrir caminos creativos. Por ejemplo, en lugar de pedir consejos de productividad, indique a la IA: “Imagina que la productividad es un baile. ¿Cómo podría cambiar mi enfoque?”

7. Pida perspectivas más allá de los hechos
Solicite a la IA que adopte diferentes puntos de vista para ampliar su capacidad creativa y generar resultados impredecibles. Por ejemplo: “¿Cómo abordaría este desafío un artista, un científico y un filósofo en un mundo impulsado por la tecnología?”

8. Experimente con prompts de "juego de roles"
Considere múltiples perspectivas pidiéndole a la IA que genere respuestas desde la mentalidad de los mejores expertos del mundo de cualquier sector o industria; incluso puede incluir personajes ficticios. Por ejemplo: “¿Cómo resolverían este problema un CEO innovador, un artista y un futurista?”

9. Plantee imposibilidades e incluya escenarios experienciales
Abra nuevas vías para reimaginar el problema en sí mismo, descubriendo soluciones que otros podrían pasar por alto. Pida a la IA ideas que “eliminen por completo la necesidad de [lo que sea en lo que esté trabajando]” o “soluciones que resuelvan problemas que aún no hemos imaginado”.

10. Reimagine el papel de la IA en la solución
Formule preguntas que traten a la IA como un socio en la innovación: “¿Cómo diseñarías, como IA, este servicio o solución para [lograr A, B o C] de maneras que solo una IA podría percibir?”

11. Establezca una sesión semanal de "prompts orientados al futuro"
Dedique una sesión semanal a prompts a gran escala y orientados al futuro. Por ejemplo: “¿Cómo será mi industria en 10 años y cómo puedo mantenerme a la vanguardia?”

12. Lleve un registro de "prompts innovadores"
Aunque las herramientas de IA conservan un historial de sus prompts, documente aquellos que generen ideas y resultados sorprendentes, innovadores o particularmente valiosos.

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